Descubre la conexión eterna con tu querido compañero
por Shelley A. Kaehr
*************
TRADUCCIÓN ARS-GRATIA
por KOS d'ASTUIRES (2026)
*************
TABLA DE CONTENIDO
Reconocimientos
Introducción: conexiones con los animales
en vidas pasadas.
PRIMERA PARTE
Estudio de casos
Capítulo uno: Vidas pasadas con gatos
Capítulo dos: Vidas pasadas con perros
Capítulo tres: Vidas pasadas con caballos, aves y otros animales
Capítulo cuatro: Regresiones inusuales en animales
SEGUNDA PARTE:
Viajes de visualización guiada para conectar con mascotas y animales
Capítulo cinco: Experiencias curativas con animales
Capítulo Seis: Limpiezas de vidas pasadas
Lista de ejercicios
Conclusión - Bibliografía - Recursos
Expresiones de gratitud
- Acerca
del Autor
*************
Reconocimientos
Este libro
surgió gracias al liderazgo visionario de mi querida amiga y editora Angela
Wix. ¡Muchas gracias! A Bill Krause, Terry Lohmann, Annie Burdick, Lynne
Menturweck, Kat Sanborn, Jake-Ryan Kent, Sammy Penn, Sami Sherratt y al
increíble equipo de Llewellyn, no tengo palabras para expresar mi gratitud.
Como siempre, estoy en deuda con mi familia y mis amigos amantes de los animales,
entre ellos Juan Merideth, Pat Moon y Paula Wagner.
*************
Introducción. Nuestras
conexiones con los animales en vidas pasadas
El proyecto
"Vidas Pasadas con Mascotas”comenzó con una conversación con amigos
en la que les expliqué cuánto me gustaría reencarnar en una vida futura como mi
gato, BisKit. Tras superar unos comienzos humildes en el refugio de animales
local, rápidamente se convirtió en uno de mis grandes amores y ahora disfruta
de una vida envidiable. Lo cuido con esmero, lo llevo en brazos mientras me
preocupo constantemente por su comida, asegurándome de que todo esté
exactamente como Su Majestad prefiere. Y ni se me
ocurra dejar de cepillarlo antes de que esté listo. En ese desafortunado caso
me araña hasta que retomo a mis deberes, y continúa haciéndolo hasta que
considera que mi trabajo está completo y cumple con sus altísimos estándares. Y
ni se me ocurra pasar a su lado con la comida que quiere. Se conecta
psíquicamente y sale disparado de su letargo felino para arañarme las piernas
hasta que comparta.
Además de su carácter exigente,
BisKit tiene varios comportamientos inusuales, entre ellos un gusto musical
particular. Le encanta el canto védico de la India y, paradójicamente, evita el
pescado y el atún como la peste, insistiendo en una dieta que consiste
únicamente en carne de vaca. Le encanta pastar en la hierba. Es tan silencioso
que al principio pensé que era mudo. Finalmente lo oí maullar angustiado al ver
a otro gato en mi jardín. Es de pocas “palabras”: solo “habla”de vez en cuando,
emitiendo un gruñido áspero que suena más a búfalo que a gato.
Antes de su muerte, su
predecesora, Goo, adoraba el canto gregoriano de los monjes benedictinos de
Santo Domingo de Silos y pasó varias horas viendo atentamente el funeral del
Papa Juan Pablo II por televisión, sin apartar la vista de la ceremonia ni un
instante, ni siquiera para echar una siesta. BisKit sale corriendo en dirección
contraria si pongo mi música monástica, como si lo ofendiera.
Si charláramos, seguro que tú me
contarías un montón de cosas raras, pero adorables, que le gustan y disgustan a
tu mascota favorita. ¿Te has parado a pensar si esas peculiaridades podrían
tener su origen en comportamientos de vidas pasadas? Nuestras mascotas nacen
con personalidades y gustos propios, aunque esas preferencias no se hayan visto
influenciadas por lo que los psicólogos del desarrollo humano llamarían naturaleza frente crianza. Al igual que las personas,
los animales suelen mostrar personalidades extrañamente excéntricas.
Durante años he bromeado sobre el
hecho de que mis dos últimos gatos son "personas”que sin duda conocí en
vidas pasadas porque cualquier alma que me inspire una devoción tan
incondicional es alguien con quien ya he compartido momentos en el pasado. Más
adelante en el libro revelaré lo que descubrí sobre mis conexiones con mis dos
queridos felinos en vidas pasadas.
Seguro que has notado que la gente
suele estar dispuesta a hacer más por sus mascotas que por sus parejas, amigos,
familiares o incluso por sí mismos. Quizás sientas lo mismo por tus animales.
¿Por qué? Es una pregunta que me he hecho. Tuve que preguntarme: ¿podría una
conexión de una vida pasada ser la verdadera causa de este amor obsesivo? ¡Yo
digo que sí, sin duda!
En mi consulta privada, decenas de
clientes compartieron sus creencias de que ellos también habían conocido a sus
mascotas en otras vidas. A veces, los recuerdos de esas vidas afloraban a su
conciencia automáticamente y en otras ocasiones surgían como parte de sesiones
más largas mientras tratábamos con otros problemas de la vida. Después de
veinte años practicando la regresión a vidas pasadas les aseguro que mis
clientes nunca vienen a verme por un problema con su mascota. Seamos realistas:
nuestras mascotas suelen ser la única fuente sólida de felicidad en nuestras
vidas.
Durante las sesiones de regresión
guío a las personas a través de un proceso que describí por primera vez en mi
libro de 2003, Lifestream: Journey Into Past &
Future Lives (Corriente de vida: Un viaje a vidas pasadas y futuras).
Los clientes viajan a varias vidas pasadas para descubrir conexiones con otras
personas, talentos y dones que poseían en el pasado y que podrían utilizarse en
el presente, o para encontrar el origen de alguna sanación muy necesaria. El
propósito de visitar el pasado no es quedarse estancado en él. La información
se utiliza para empoderar a las personas y que vivan vidas más plenas y
significativas en el presente.
Una forma en que esto sucede es
cuando los clientes se reúnen con guías y ayudantes espirituales para
comprender mejor su propósito vital. Las acciones de vidas pasadas a menudo
revelan dicho propósito. Luego, acceden a situaciones de su vida actual en las
que también experimentaron alcanzar su máximo potencial; finalmente reflexionan
sobre su futuro actual para ver cómo pueden seguir utilizando la información
recibida en su sesión para el mayor bien de todos.
La imaginación es el único límite
para lo que se puede lograr en la regresión a vidas pasadas. Cuanto más
abiertos estén los clientes a explorar la información recibida mayor será el
potencial de transformación. Por supuesto, ninguna regresión hipnótica puede
reemplazar la atención o asistencia médica para problemas de salud mental.
Considero cualquier terapia alternativa como un complemento para ayudar a las
personas a comprender mejor su experiencia y aprender técnicas que les permitan
mantener un estado mental más tranquilo, ya que la hipnosis es muy similar a la
meditación. Las conexiones con las mascotas suelen surgir de forma incidental,
como grata e inesperada sorpresa.
Otro aspecto importante a tener en
cuenta es que, a diferencia de algunos regressionistas que pasan incontables
horas verificando cada detalle de sus casos, indagando en un intento de probar
la validez de cada caso según el registro histórico, mi trabajo se centra más
en sanar y transformar problemas de la vida difíciles. En lugar de intentar
probar cada suceso conociendo los detalles más sutiles de la historia de mis
clientes les ayudo a encontrar mayor paz interior y felicidad en su alma. Al
formularles ciertas preguntas surgen en su mente historias que incluyen
imágenes, pensamientos y sentimientos. Es imposible saber con certeza de dónde
provienen esas imágenes o cómo diferenciar un recuerdo profundo y arraigado de
algo que realmente sucedió de la conexión con algún arquetipo que resuena con
el cliente durante su proceso. Animo a mis clientes a ser abiertos sobre lo que
descubren, porque todo lo que surge es importante para la historia de su alma.
Independientemente de la veracidad
de una historia, siempre existe una razón por la que ciertas imágenes aparecen
durante el viaje hipnótico. Algunas visualizaciones pueden interpretarse
literalmente, mientras que otros conceptos son más simbólicos. Ambas
interpretaciones son válidas. Si bien presto atención a la precisión histórica
en los casos que verá en Vidas Pasadas con Mascotas,
tenga en cuenta que, en algunos casos, las observaciones del cliente provienen
de aspectos de su Ser Superior y su subconsciente, y no son representaciones
literales de sucesos históricos.
Una de las mayores influencias en
mi vida y en mi decisión final de convertirme en terapeuta de regresión a vidas
pasadas surgió tras leer el libro "La búsqueda de
Bridey Murphy". La protagonista de la obra sufría de alergias y
viajó a la antigua Irlanda en busca de alivio. Relató con gran detalle el
pequeño pueblo donde supuestamente vivió, y, como era de esperar, los
escépticos la desacreditaron, afirmando que simplemente recogía información de
libros y de fuentes externas. Desde mi perspectiva, el mayor valor de su
experiencia radicó en que, tras su transformadora regresión dejó de sufrir
alergias. Asimismo, mi objetivo en la práctica privada es ayudar a mis clientes
a encontrar la paz a través de estos procesos, y sé, por años de experiencia,
que la regresión funciona a la perfección.
Tras recopilar casos aislados
sobre animales a lo largo de muchos años, una vez que empecé a considerar
seriamente la idea de escribir este libro, creé una encuesta para averiguar más
sobre la conexión con los animales y la creencia de que las personas conocen a
sus mascotas de vidas pasadas. Mi encuesta planteaba tres preguntas:
1. ¿Crees que los animales tienen
alma?
2. ¿Crees haber conocido a tus
mascotas en una vida anterior?
3. ¿Crees que tu mascota actual es
reencarnación de una mascota que tuviste anteriormente en tu vida actual?
Como era de esperar, el 100% de
los encuestados creía que los animales tienen alma. El 80% creía haber vivido
vidas pasadas con sus mascotas actuales, y el 25% creía haber visto la misma
alma en dos mascotas diferentes durante su vida actual. Varios clientes
explicaron que su perro o gato actual es, sin duda alguna, la misma alma de una
mascota que perdieron años atrás.
En una encuesta de seguimiento,
hice las siguientes preguntas:
1. ¿Crees que es posible haber
vivido en forma no humana en una encarnación pasada?
2. ¿Crees que fuiste un animal en
una vida pasada?
Dos tercios de los encuestados
creían que era posible haber vivido en una forma no humana en una vida
anterior, mientras que solo un tercio creía haber sido animal en vidas pasadas.
Estas preguntas, junto con los
casos que he recopilado a lo largo de los años, conformaron el material de *Vidas pasadas con mascotas*. En todos mis libros los
nombres de los clientes y los detalles personales se han cambiado para proteger
sus identidades. Durante el tiempo que pasemos juntos espero que nos divirtamos
explorando nuestra afición colectiva por las mascotas. Analizo el fenómeno de
las mascotas en varias áreas clave:
1. Personas que miraron a los ojos
de su mascota y supieron que habían conocido a su perro, gato, caballo, etc.,
en una vida pasada y decidieron someterse a una regresión a vidas pasadas para
descubrir más detalles, o clientes que descubrieron por accidente el enorme
papel que una mascota desempeñó en su viaje espiritual durante una pasada encarnación.
2. Personas cuya mascota falleció
y, tiempo después, la misma alma apareció en un nuevo cuerpo como la versión
reencarnada de su mascota anterior.
3. Estudios de casos de vidas
pasadas en los que otros tipos de animales desempeñaron un papel importante en
el viaje espiritual del cliente, que afectó profundamente sus condiciones de
vida actuales.
4. Clientes que se experimentaron como
animales en encarnaciones anteriores.
5. Espíritus guía animales que se
aparecían a los clientes con mensajes de esperanza y aliento.
6. Proceso de sanación del duelo
para quienes han sufrido la pérdida de una mascota.
Durante los muchos años que he
trabajado como terapeuta de vidas pasadas me he topado con varios casos de
estos fascinantes fenómenos.
Aunque este libro está repleto de
historias de mascotas les aseguro que nadie busca una regresión a vidas pasadas
únicamente para descubrir el origen de su relación con su mascota. Las
historias que leerán en este libro son extractos de sesiones de regresión más
largas, donde mis clientes exploraron las profundidades de su alma para llegar
al origen de diversos problemas. Y dado que nuestras mascotas nos aman
incondicionalmente y a menudo brindan algunas de las mejores relaciones, las
personas solo descubren estas conexiones cuando forman parte de un problema
mayor.
La naturaleza humana es tal que,
por lo general, no trabajamos en nosotros a menos que estemos tratando de
superar un dolor. Las mascotas a menudo nos brindan una inmensa alegría, algo
que, lamentablemente, falta en gran parte de la vida cotidiana. Este libro
celebra ese amor y te anima a apreciar y valorar las lecciones que nos enseñan
nuestros adorables animales, mostrándonos cómo ser más abiertos y cariñosos con
el mundo.
Durante estas sesiones, los
clientes se sorprenden gratamente al encontrarse con una mascota que ya
conocían o al reconectar con una que falleció. La mayoría de los amantes de los
animales que conozco creen firmemente que su mascota es un alma gemela en forma
animal, y estas creencias se fortalecen tras revivir experiencias de vidas
pasadas.
Incluso en nuestra vida cotidiana,
la presencia de la mascota nos brinda un apoyo reconfortante en los momentos más
difíciles; es un alma que nos acompaña tanto en los buenos como en los malos
momentos. Las relaciones con otras personas pueden ser bastante complicadas, ya
que cada una aporta sus propias experiencias y karma a la relación. Los
animales son amor puro y nos permiten entregarnos por completo a su amor, y
ellos, a su vez, nos devuelven ese afecto de una manera que a menudo resulta
más gratificante que nuestras relaciones humanas.
En general, nuestra relación con
los animales está diseñada para ayudarnos a ser mejores personas y mejores
guardianes del planeta, del medio ambiente y de los demás.
Creencias y áreas de exploración
Una vez que descubrí que muchas
personas creían haber conocido a sus mascotas con anterioridad e incluso haber
sido animales en vidas pasadas, sentí curiosidad por estudiar las creencias
culturales para ver cuán extendidas están en diversas religiones del mundo.
Como era de esperar, las religiones orientales que apoyan la creencia en la
reencarnación también mencionan la idea del viaje del alma, incluyendo la vida
en forma animal.
La religión hindú reconoce la idea
de que un alma puede comenzar en forma animal y evolucionar hasta convertirse
en un ser humano mediante buenas acciones, como ser amable con los demás y
evitar dañar a cualquier ser vivo. La creencia en las buenas obras es común a
todas las religiones; sin embargo, los hindúes también creen que mentir o
tratar mal a los demás podría provocar que el alma regrese a una forma animal
en una futura encarnación. Se advierte a los niños que, si no se portan bien,
sufrirán un mal destino en el futuro como castigo por sus malas acciones.
Los budistas comparten creencias
similares a las de los hindúes y otros sobre por qué los animales son formas
inferiores de conciencia, al reconocer que todos los seres sufren, ya sea por
anhelar ciertos resultados o por tener aversión a ciertas cosas. ¿Qué significa
esto? Las personas se apegan a los resultados y, cuando estos no se
materializan, se sienten miserables. Del mismo modo, cuando huimos de aquello
que nos resulta ofensivo, creamos otro tipo de sufrimiento.
Para los budistas, la diferencia
entre la conciencia humana y la animal es evidente. El ser humano tiene la
capacidad de razonar sobre los deseos y las aversiones, alcanzando así el
camino del medio, donde se siente neutral ante cualquier acontecimiento al
controlar las emociones, tanto positivas como negativas, y al entrenar la mente
para que se someta a la voluntad. De este modo, se alcanza la iluminación.
Cuando los budistas afirman que los animales son una forma de vida inferior, no
se refieren a que no sean criaturas maravillosas, sino a que carecen de la
capacidad mental para cambiar sus deseos de comida, sexo o instinto asesino, ni
pueden evitar las aversiones razonando sobre las sensaciones desagradables.
Los budistas también creen que, al
realizar buenas obras y mantenerse en el Camino Medio, donde no juzgan las
cosas de forma unilateral y conservan un estado de neutralidad y serenidad,
finalmente trascienden la necesidad de encarnar y alcanzan el estado celestial
del nirvana, donde se liberan del sufrimiento y experimentan paz, tranquilidad
y felicidad supremas. Los animales no pueden lograr esto porque no pueden
controlar esos impulsos. Por lo tanto, la única manera de alcanzar el nirvana y
la iluminación, y de elevarse kármicamente por encima de los desafíos de la
vida para llegar a un estado donde uno se libera del ciclo constante de muerte
y renacimiento, es trascendiendo los deseos y las aversiones, experimentando la
vida en forma humana y trabajando en uno mismo.
Los seguidores del jainismo
comparten creencias similares a las de los budistas y muchos hindúes. Practican
el vegetarianismo y creen que los seres humanos poseen plena capacidad de
razonamiento y sentidos, por lo que se les exige un trato más ejemplar hacia
los demás seres del planeta.
La
transmigración es el término que se usa en la religión taoísta para
describir la creencia de que la materia nunca muere, sino que simplemente
cambia de forma; por lo tanto, tú y yo podemos convertirnos en animales en
otras encarnaciones. Existen tres mundos: el del deseo, el de la forma y el de
la ausencia de forma, y el Camino Animal es una de las muchas opciones
disponibles dentro de estos mundos.
Otro tema que se explora más
adelante en el libro es la idea de los espíritus guía animales y la importancia
de estar atentos a las señales del reino animal. Los humanos encontraron
maneras de hallar significado en el mundo natural y a menudo atribuyeron
cualidades divinas a diversos animales.
Esas creencias son de naturaleza
más chamánica y son compartidas por personas de todo el mundo. Gran parte de mi
juventud la dediqué al estudio de las creencias religiosas polinesias en Hawái,
donde los ancestros eran vistos como animales y venerados. En la religión
sintoísta japonesa, en lugar de la reencarnación, creen en los Kami, la energía
espiritual presente en todas las cosas que se recicla tras la muerte. Adoran un
amplio panteón de animales espirituales. Incluso la religión hindú considera a
ciertos animales como dioses.
Recuperación del duelo y amor por nuestras mascotas
Uno de los principales enfoques de
“Vidas Pasadas con Mascotas", además de lo
obvio, las mascotas, trata sobre el duelo, que es
una de las razones principales por las que me convertí en terapeuta de
regresión a vidas pasadas. Cuando tenía veintitantos años, un amigo falleció.
En ese momento, tenía muy poca experiencia con la muerte o la pérdida, aparte
de lo que había experimentado a través de mis mascotas. No podía manejar bien
mis emociones. Ni siquiera puedo imaginar lo traumática que habría sido esa
muerte si no hubiera perdido ya a mis peces, gatos, perros, conejo, jerbo y
otras mascotas a lo largo de los años, porque hasta ese momento, no había
experimentado la pérdida de ningún otro amigo o familiar cercano. Ni siquiera
había ido nunca a un funeral. Algunos podrían llamarlo suerte, y en cierto
modo, es verdad, pero tener veintitantos años y no tener ningún punto de
referencia sobre qué hacer con tanto dolor hizo que los sentimientos fueran
abrumadores e imposibles de manejar.
Tras años de búsqueda y lucha, la
regresión a vidas pasadas me brindó un punto de referencia tangible que me
ayudó a comprender por qué las cosas suceden como suceden. Adopté la creencia
de que todo ocurre por una razón, incluso cuando esa razón desafía la lógica.
Mi regresión me proporcionó una experiencia profundamente personal sobre el
hecho de que todos tenemos un tiempo para vivir y un tiempo para morir, y que
todos los acontecimientos importantes de la vida nos sucederán a todos en un
orden divino.
A lo largo de los años, he tenido
mascotas maravillosas: varios gatos, algunos perros, muchos peces, un jerbo y
un conejo. Cada uno demostró ser especial a su manera, y algo que todos tienen
en común, independientemente de la raza y el tipo, es que todos se fueron
demasiado pronto. Con una vida tan corta, el pez de la familia, en particular,
nos enseñó que gran parte de la vida consiste en decir adiós. Ese es uno de los
aspectos más difíciles de tener una mascota. Por naturaleza, nuestros queridos
animales no comparten la misma longevidad que nosotros (a menos que tengas un
loro o cierto tipo de tortuga) y, por lo tanto, los animales se convierten en
algunos de los mejores maestros para ayudarnos a aprender a lidiar con el duelo
y la pérdida, y con suerte, a recuperarnos de ellos. Las mascotas se convierten
en miembros de la familia, así que no es de extrañar que la gente sufra tanto
cuando fallecen.
La muerte no es la única pérdida
que nuestras mascotas nos ayudan a superar. Durante mi adolescencia y mis
veinte años, tuve una gata a la que mi familia apodó Scruffster. Scruffster me
ayudó a sobrellevar la muerte de mi amiga y vivió hasta poco después de mi
divorcio. Desempeñó un papel fundamental en mi vida y su partida coincidió con
un momento crucial en mi vida.
Hace años, alguien me dijo que
todas las relaciones terminan en algún momento, ya sea por la muerte, el
divorcio o simplemente porque las personas se distancian. Sus palabras buscaban
animarme mientras atravesaba las difíciles aguas de mi propio divorcio. A lo
largo de los años, al asesorar a mis pacientes, me he encontrado recordándoles
este importante hecho cada vez que atraviesan un duelo. Perder algo a lo que
nos hemos acostumbrado puede ser difícil de sobrellevar, pero podemos encontrar
consuelo al comprender que nada dura para siempre y que el cambio es la única
constante en este mundo.
Una vez que Scruffster se fue a
pastos más verdes, mi siguiente gran relación surgió cuando mi gata Goo llegó a
mi vida, justo a tiempo para acompañarme en uno de los capítulos más difíciles
de mi vida: la endometriosis en etapa cuatro. Poco después de la llegada de
Goo, comencé a tener un dolor profundo y crónico que permaneció sin
diagnosticar durante bastante tiempo. Finalmente, pasé más de un año entrando y
saliendo de hospitales, ya fuera sometiéndome a cirugías o recuperándome, con
mi pequeña y peluda Goo siempre a mi lado. En aquel entonces, la endometriosis
no se mencionaba y era muy incomprendida. Baste decir que es una afección
terriblemente dolorosa y debilitante que no tiene indicadores externos y es
bastante difícil de diagnosticar.
Hoy en día, la gente cuenta con
grupos de apoyo y mucha literatura para ayudar, pero en aquel entonces, la
lucha era solitaria y dolorosa a nivel físico y emocional. El tiempo lo cura
todo, pero a veces, todavía hay momentos en que algún recuerdo de aquellos días
oscuros aflora y normalmente me invade una inmensa gratitud hacia todos mis
amigos y familiares que estuvieron a mi lado, y especialmente hacia mi mascota.
Después de mi última cirugía, Goo estuvo conmigo las veinticuatro horas del
día, los siete días de la semana. Seguro que entiendes a qué me refiero. Cuando
uno atraviesa momentos difíciles de cualquier tipo, su animal es su compañero
constante y su sistema de apoyo.
Todos enfrentamos dificultades a
lo largo de la vida. Supongo que si estás leyendo esto, amas a tus mascotas
tanto como yo amo a las mías, y sabes que tu relación con tus animales
significa más para ti que casi cualquier otra. Puede que nadie más esté contigo
en las noches oscuras y solitarias, o que te escuche y te comprenda a un nivel
tan profundo como lo hacen las mascotas. Y cuando recuerdas a esas mascotas que
amaste y que ya no están, y piensas en todos los momentos difíciles que te
ayudaron a superar, bueno, es suficiente para que cualquiera rompa a llorar de
profunda gratitud y asombro ante cómo un amor así puede llegar a nuestras vidas
si estamos abiertos a él.
Debido a la profundidad de mi amor
incondicional por Goo, una de mis pérdidas más difíciles ocurrió varios años
después de mi completa recuperación. Goo me acompañó durante mi enfermedad,
durante mis estudios para obtener el doctorado y al comienzo de mi carrera como
escritora y sanadora. Ella me ayudó. Para mí, todo volvió a empezar, y después
de todo ese tiempo, cuando finalmente falleció tras una larga y persistente
enfermedad crónica, no pude sobrellevar la pérdida mejor de lo que había
sobrellevado la pérdida de mi amiga años antes.
En aquel entonces, vivía sola y
Goo fue mi única compañía durante varios años mientras trabajaba desde casa.
Nunca me sentí sola cuando ella estaba cerca, pero tras su muerte, me di cuenta
de que, en realidad, vivía sola, y lo había hecho durante muchos años con muy
poco contacto humano. ¿Quién necesitaba a un humano cuando tenía a mi gata cerca?
Mi aislamiento me sumió en una profunda crisis existencial y nunca me había
sentido tan sola.
Mientras lidiaba con mi duelo, me
preguntaba cómo podría volver a sufrir la pérdida de una mascota. Juré que
nunca tendría otra, un sentimiento compartido, aunque solo fuera
momentáneamente, por casi todos los dueños de mascotas que conozco que también
estaban de duelo. Poco después, tuve una serie de sueños y una creciente
sensación de que debía ir al refugio de animales local. Intenté convencerme de
que, al ir al refugio, podría zanjar la cuestión de la adopción de una vez por
todas, porque seguramente no encontraría a nadie que quisiera adoptar. Por
supuesto, mi actitud cambió con el tiempo y una mayor sanación. Para mí, por
muy mal que me sienta tras la pérdida de una mascota, sé que siempre hay miles
de animalitos ahí fuera que no sobrevivirán sin personas bondadosas que den un
paso al frente y los adopten.
Fui al refugio de animales y allí
estaba él, mi futuro gato, sentado en la jaula. En el momento en que nuestras
miradas se cruzaron, supe que definitivamente era la razón por la que había
tenido esos sueños. Se acercó a los barrotes y le acaricié sus orejitas
peludas. Me quedé allí sentada, mirando sus hermosos ojos. No podía creer que
lo hubiera encontrado ese día. Intenté convencerme de que iría a echar un
vistazo, pero que no encontraría a nadie especial. Nada más lejos de la
realidad. Se veía perfecto y dulce. Pero a pesar de la conexión instantánea,
emocionalmente, aún no estaba lista para abrir mi corazón. Me dije a mí misma
que Goo no se había ido hacía tanto tiempo. Logré que mi mente prevaleciera
sobre mi corazón y, como resultado, sufrí. Esa noche y durante las tres noches
siguientes, volví a casa y lloré desconsoladamente. Me quedé pensando en el adorable
gatito del refugio de animales. Me daba vueltas en la cama y no podía sacármelo
de la cabeza, así que fui y lo adopté unos días después.
Aunque podría culparme por haber
hecho esperar al pobre BisKit, creo que el vínculo que compartimos con nuestros
animales es tan importante como el que tenemos con nuestras familias y amigos
más cercanos. Estos lazos están predestinados, y mi angustia por separarme de
BisKit aquel primer día demostró aún más que estábamos destinados a estar
juntos y a compartir la mayor parte de las vidas, tal como nos toque vivir.
Si eres amante de los animales y
alguna vez te has preguntado por qué los quieres tanto, has llegado al lugar
indicado. En la primera parte de « Vidas pasadas con
mascotas», escucharás las historias de amor de mis clientes y sus
mascotas, y conocerás a personas que superaron con éxito su pérdida y
aprendieron sobre sí mismas y su crecimiento personal al tener y amar animales,
y al vencer su duelo. Compartiré varios ejemplos asombrosos que espero que no
solo sean entretenidos, sino también reveladores.
En la segunda parte, tendrás la
oportunidad de regresar a un lugar donde podrás reencontrarte con tus queridas
mascotas y, con suerte, encontrar gran paz y sanación en el proceso.
Descubrirás más sobre tu conexión especial con tus mascotas favoritas del
pasado y sanarás las heridas y los traumas causados por la pérdida de tus
compañeros más queridos.
Ya sea que leas esto por puro
entretenimiento o porque tú también crees haber conocido a tus adorables
mascotas en tiempos remotos, espero que disfrutes mucho de este libro y llegues
a comprender lo que yo he comprendido: que nuestras mascotas nos ayudan a
aprender el verdadero significado del amor, a diferencia de cualquier otra
relación que tengamos a lo largo de la vida. Al aceptar ese afecto y comprender
las lecciones que recibimos de la conexión con las mascotas, crecemos y nos
desarrollamos en nuestro camino vital.
A continuación, exploraremos
fascinantes casos de clientes que conocieron a sus mascotas en vidas pasadas.
Espero que sus historias les inspiren mientras se preparan para realizar sus
propias regresiones a vidas pasadas en la sección final del libro.
Primera parte
ESTUDIO DE CASOS
La siguiente
sección contiene fascinantes casos prácticos de clientes que obtuvieron
una gran comprensión y sanación al descubrir las conexiones de vidas pasadas
que compartían con sus mascotas y con los animales en general.
Las regresiones a vidas pasadas
implican varios descubrimientos de vidas anteriores que a menudo tienen efectos
multifacéticos en quienes reciben la información. El tema de las mascotas no
siempre es buscado por el cliente, pero suele surgir como un agradable detalle
secundario durante la regresión. Los desafíos relacionales que todos
enfrentamos en la vida terrenal pueden explicarse y analizarse con mayor
profundidad al explorarlos mediante la regresión a vidas pasadas. Muchas personas
buscan la regresión para descubrir cómo conocieron a ciertas personas en el
pasado y cómo pueden desenvolverse mejor en las complejas relaciones con los
demás. Todos mostramos ciertos hábitos en nuestras interacciones personales, y
cuando nos vemos a nosotros mismos y cómo respondemos en las relaciones a
través de los ojos de los animales que amamos, podemos obtener una gran
comprensión de nosotros mismos y del camino espiritual.
Creo que todos repetimos patrones
a lo largo de muchas vidas. Tal es el caso de muchas de las personas en la
siguiente sección. Los animales a menudo nos permiten ver nuestros
comportamientos y elevarnos a un estándar y una forma de ser en el mundo más
adecuados para la paz y la tolerancia. Cuando las relaciones con los animales
se manifiestan en los recuerdos de vidas pasadas; los clientes pueden usar esta
información para tomar decisiones más felices y conscientes en su vida
presente, como verá en la siguiente sección.
Capítulo uno. Vidas pasadas con gatos
Mientras
trabajaba en Vidas Pasadas con Mascotas quise aprender más sobre mis
vidas pasadas con mi gato actual, BisKit, así que usé una grabación de un
ejercicio similar a los que podrás probar en la segunda parte. Regresé a un
bosque frondoso y a mi vida como una niña en la Escocia de 1832. Al borde de la
línea de árboles vi un prado verde cubierto de hierba con una pequeña cabaña de
troncos que parecía sacada directamente de una pintura de Thomas Kinkad. Un
área rudimentaria cercada junto a la cabaña albergaba a nuestras ovejas, y
allí, nítidamente, estaba BisKit: mi oveja amiga especial que mis padres me
habían confiado. Nuestra familia criaba alrededor de una docena de ovejas para
obtener lana y hacer suéteres y mantas, y yo cuidaba de mi oveja mascota
alimentándola, cepillándola y peinándola mientras la abrazaba por el cuello y
atendía todas sus necesidades. En los inviernos gélidos la acercaba a nuestra
casa y la cubría con mantas para asegurarme de que no pasara demasiado frío.
Nuestro amor duró hasta que enfermé y fallecí muy joven. Me vi en una pequeña
habitación rodeada de mi familia, con mis queridas ovejas desconsoladas afuera.
En mi vida actual, después de
regresar de un viaje reciente, BisKit enfermó bastante durante mi ausencia y se
enfadó tanto porque me fui que me costó mucho cuidarlo hasta que se recuperó.
Estaba más deprimido. Lo vi más cariñoso que nunca, a pesar de que estuve fuera
menos de dos semanas. Siempre ha sido así de dependiente, y en mi regresión,
comprendí que mi temprana muerte en Escocia contribuye a lo que parece ser su
comportamiento apegado. Aun así, lo cuidé con esmero hasta que se recuperó en
aproximadamente una semana.
La revelación de que BisKit era
una oveja escocesa me sorprendió, y explicó muchos de sus extraños hábitos.
Jamás imaginé haber conocido a BisKit en Escocia, pero una vez que surgió en mi
regresión, la imagen fue tan vívida y apareció de la nada, que decidí
investigar sobre la oveja. Cuando busqué "oveja escocesa”en Google,
efectivamente, apareció una foto del animal grande, blanco y de pelo rizado y
espeso. Noté que la oveja de la foto tenía la nariz negra, al igual que BisKit.
También vi algunas manchas grises en sus patas, y como esta vez es gris y
blanco, el tono de color parecía bastante similar. Como muchos animales, a
BisKit le encanta comer hierba y bocadillos crujientes con sabor a
"verduras". ¿Podría ser de su vida de oveja? ¡Quién sabe! También
tiene un cuerpo grande y redondo y unas patitas cortas y adorables que se
extienden hacia afuera de su cuerpo de manera muy parecida a la de la oveja que
solía ser. Me quedé asombrada.
La otra gata de la que quería
saber era Goo, mi gata que adoraba la Iglesia Católica. Literalmente se sentó
atentamente durante horas viendo el funeral del Papa Juan Pablo II en 2005.
Estaba segura de que nos conocíamos de alguna vida pasada en Roma, pero cuando
me sometí a una regresión, los resultados fueron diferentes a lo que había
imaginado. Me vi a mí misma deambulando por el Vaticano como devota peregrina
católica. Goo, la gata, vivía en las grietas de las piedras dentro y alrededor
de la Ciudad del Vaticano amurallada. Le proporcionaba unas pocas migajas de
mis escasas raciones, y a pesar de que vivía al aire libre, en realidad se las
arregló bastante bien viviendo de la caridad de toda la gente generosa que
vivía en el Vaticano y sus alrededores. Su atracción por el funeral del Papa en
tiempos modernos provenía de su reconocimiento espiritual del lugar donde había
vivido mucho tiempo atrás.
A continuación, leerás algunas
historias interesantes de otras personas que también se reencontraron con sus
gatos después de haberlos conocido en el pasado.
Carlos y su gato capearon las tormentas
Carlos vivía en Florida, donde su
casa fue destruida por un huracán. A pesar de ello insistió en quedarse para
reconstruirla porque amaba esa parte del mundo. Cuando acudió a una terapia de
regresión parte de lo que quería trabajar era su profundo y justificado miedo
al clima. Las tormentas arrasaron su casa y el pueblo circundante, dejándolo
sin hogar hasta que la FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias, perteneciente
al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos) le proporcionó una
vivienda temporal. Perdió valioso equipo que necesitaba para su negocio y, en
definitiva, su vida tal como la conocía había terminado. Aun así, mantuvo una
actitud positiva, consciente de la suerte que tenía de estar vivo.
—No me malinterpreten —dijo Carlos—.
Estoy agradecido con todos los que vinieron y nos ayudaron a salir de este lío.
Soy afortunado y lo que perdí fue solo eso: cosas. Todo eso se puede
reemplazar. Mi familia está bien, yo estoy bien y nadie que conociera murió en
la tormenta, así que, ¿cuál es mi problema? Por eso estoy aquí. Tengo un miedo
profundo que no logro superar. Sé que debería poder resolverlo; he vivido en
esta zona durante más de veinte años y he pasado por tormentas peores que esta,
pero desde que ocurrió, tengo pesadillas que no desaparecen. En los sueños,
estoy en alta mar, en medio del océano, corriendo entre las olas. Cuando me
despierto, estoy sudando y jadeando como si no pudiera respirar. Tengo miedo
por mi vida.
Durante la tormenta rescató a un
gato callejero que, al igual que él, había sido arrancado de su entorno
familiar. Durante la regresión de Carlos para superar el trauma, descubrió que
esta amistad felina había comenzado mucho antes de lo que había pensado
inicialmente. Intuí que necesitábamos descubrir qué tormentas había
experimentado en el pasado, pero antes de hacerlo, profundizamos en su vida
actual para aliviar parte del trauma derivado de los acontecimientos más
recientes.
Shelley:
Rodeado de una luz protectora, sabiendo que estás totalmente a salvo y seguro,
ve al día de la tormenta. Estate allí ahora y observa lo que está sucediendo.
Carlos: Estoy en
mi casa. El viento sopla con fuerza. La situación está muy mal. Oigo las
sirenas, pero ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto.
Shelley: ¿Puedes
adelantar la imagen hasta el peor momento de la tormenta? Imagina estar ahí
ahora mismo, rodeado de una luz protectora. ¿Estás ahí ahora? Si es así, ¿qué
está pasando?
Carlos: Sí. Estoy
agachado en el armario cerca de la puerta principal. El viento suena como un
tren de carga afuera. Ojalá hubiera evacuado, pero no tomé la advertencia en
serio. Oigo un raspado de metal y sé que las canaletas están saliendo volando
de la pared de la casa. Oigo un estruendo que suena como un terremoto y un
fuerte golpe. Oigo el silbido del viento. Espero en el armario un rato. Aunque
no recuerdo todos los detalles. Creí que me había dormido, pero ahora me doy
cuenta de que tal vez me desmayé un rato, o no lo recuerdo…
Shelley: Está
bien. Adelántate rápidamente a tu rescate, justo después de la tormenta, cuando
salgas, y ya estarás allí.
Carlos:
Estoy inconsciente, dormido o algo así, y oigo un fuerte golpe, luego el sonido
de la voz de un hombre que me llama. Intento hablar y gritar para que sepa que
estoy ahí, pero mi voz suena ronca. Me encuentran, sin embargo, y uno de los
bomberos extiende su mano y agarra la mía, sacándome. Cuando salgo del armario,
las cosas se ven peor de lo que imaginaba. Mi sala está destrozada y un árbol
está tirado sobre mi alféizar. El techo de mi vecino está retorcido y está
junto a mi buzón. Crujimos entre los escombros y veo parte de mi techo al otro
lado de la casa, hundido y derrumbado cerca de mi garaje. Todo está hecho
pedazos. Parece que explotó una bomba nuclear. Cuando salgo, es cuando oigo a
mi gato llorar. Bueno, entonces no era mi gato. Pobrecito. No tenía ni idea de
dónde había salido. Nunca lo había visto antes, pero cuando lo oí llorar por
primera vez, lo saqué de un arbusto. Estaba hecho un desastre: mojado y muerto
de miedo. Lo recogí.Me levanto y lo sostengo mientras los paramédicos me
atienden. Llamo a mi familia para asegurarme de que estén bien.
La tormenta no llegó a su zona,
así que menos mal. Me quedo con algunos de ellos mientras espero a que las
cosas mejoren y me llevo al gatito conmigo. Intenté durante semanas encontrar a
su dueño, puse anuncios, recorrí el barrio y todo, pero nadie apareció, y desde
entonces estamos juntos. Fue entonces cuando le puse de nombre Lucky (Suerte).
Ha sido mi amuleto de la buena suerte y, sin duda, lo mejor que ha salido de
esa triste situación.
Shelley: Imagina
que puedes elevarte, elevarte, elevarte, salir de ese cuerpo, salir de esa
situación, y flotar sobre la sala. Mira tu casa desde arriba e imagina que tu
ángel envía una hermosa luz sanadora sobre todas tus pertenencias, tu hogar,
todo. Permite que esa luz te llene. ¿Qué lecciones aprendiste de este suceso?
Carlos: Gratitud.
Agradece siempre lo que tienes. Nada dura para siempre. Las cosas materiales no
son importantes. Debería haberme ido y evacuado cuando me lo dijeron, pero
estaba demasiado apegado a mis pertenencias. No quería perder nada. Al final,
lo perdí todo y casi pierdo lo único que realmente importa: mi vida. Ahora
entiendo que si me hubiera ido, no habría conocido a Lucky. Él habría muerto y
creo que estábamos destinados a encontrarnos.
Shelley: ¿Es este
el origen de tu ansiedad ante las tormentas?
Carlos: No.
Shelley: Muy bien.
Imagina que puedes viajar en el tiempo hasta el origen de tu ansiedad por las
tormentas. Estate allí ahora y observa dónde estás, en qué año estamos y qué
está sucediendo.
Carlos: Quiero
decir China. No, está cerca de China. Es una isla.
Shelley: ¿En qué
año estamos?
Carlos: Vaya, es
muy temprano. No me doy cuenta porque en ese momento no estoy pensando en eso.
Shelley: ¿A.C. o
d.C.?
Carlos: BC.
Shelley: Si
tuvieras que adivinar, ¿dónde dirías que se sitúa esto en relación con nuestros
tiempos modernos?
Carlos: ¿Taiwán,
tal vez? Por esa zona.
Shelley: Describe
tu vida.
Carlos: Sencillo,
un pueblo de pescadores. Esto es raro, pero también veo a Lucky allí. Merodea
por el pueblo donde vivo. Le doy de comer y me hace compañía.
Shelley: Qué bien.
¿Tienes familia?
Carlos: No. Solo
estamos el gato y yo. Algo así como está ahora.
Shelley: Cuéntame
qué está pasando en esta isla a esa hora tan temprana y cómo se relaciona esto
con tu miedo a las tormentas.
Carlos: Vivir en una
isla en medio de la nada es hermoso, pero también aterrador. Siempre hay una
tormenta de la que preocuparse, y me imagino en el pueblo observando cómo una
tormenta en el mar se acerca. No podemos hacer nada. Vientos fuertes, lluvia,
el océano se embravece. Una pared de agua llega y nos arrasa a todos.
Desaparecemos, borrados del mapa.
Shelley: Aún
rodeado de luz protectora, déjate llevar a ese espacio de paz entre vidas.
Permite que tu ángel envíe una luz sanadora a todos los seres en ese tiempo tan
primigenio y ten presente que esta luz disipa todo miedo y ansiedad. ¿Qué
lecciones aprendiste en esta isla y cómo te afecta esta vida ahora?
Carlos: Esta es
una de las razones por las que me encanta vivir en la playa; pero en cierto
modo, recuerdo haber vivido ese tsunami, y de ahí viene esa sensación de pavor.
La buena noticia, si es que la hay, es que no tuve mucho tiempo para pensar en
ello entonces, Todo terminó tan rápido. En un instante nos fuimos, mientras que
aquí y ahora, lo único que hago es pensar.
Shelley: ¿Cómo se
relaciona este suceso con las pesadillas que has estado teniendo? ¿O están
relacionadas?
Carlos: Oh, sí.
Ahora entiendo que esa imagen mía en el agua del océano es exactamente lo que
sucedió. Recuperé la consciencia después de que las olas me cubrieran, aunque
no por mucho tiempo. Mi vida terminó bastante rápido, aunque fue traumático.
Shelley: ¿Puedes y
estarías dispuesto a liberar esta energía de miedo?
Carlos: Sí y no.
Necesito respetar el océano. Si me advierten que me vaya, debo obedecer a las
autoridades. No puedo vivir con miedo a cada pequeña cosa, pero mi motivo para
irme debe cambiar la próxima vez. Tengo que desprenderme del apego a mis cosas
e irme porque valoro mi vida; de lo contrario, no habré aprendido nada.
Shelley: ¿Has aprendido
entonces?
Carlos: Creo que
sí. Mientras viva cerca de la playa, tendré más oportunidades de someterme a
pruebas y creo que me irá mejor en el futuro.
Shelley: ¿Te
parecería bien dejar de tener pesadillas con el océano?
Carlos: Sí. Los
tenía para aprender, pero ya he aprendido, así que ya no los necesito.
Shelley: ¿Y qué
hay de Lucky? ¿Qué lecciones están aprendiendo ustedes dos a lo largo de estas
vidas que han compartido?
Carlos: Amistad,
amor incondicional, lealtad. Contar con el apoyo de alguien y saber que esa
persona te apoya. Además, cuando todos los demás mueren, Lucky me demuestra que
la vida continúa y que siempre hay gente nueva y almas con las que conectar.
Nunca estamos solos y nos necesitamos mutuamente. Debemos ayudar cuando y donde
podamos.
Shelley: Buen
trabajo. Imagínate en el futuro, en un momento en el que hayas logrado el
equilibrio entre vivir con cierto temor y respetar la naturaleza, sin dejar de
disfrutar de la vida. ¿En qué año estamos y qué está pasando?
Carlos: El año que
viene. Vamos a tener otro huracán cerca de aquí.
Shelley: ¿A qué te
dedicas?
Carlos: Esta vez
sí que salgo y me alegro de haberlo hecho. Preparo una pequeña maleta, meto al
gato en el coche y nos dirigimos al norte para quedarnos con unos amigos.
Shelley: ¿Cómo te
sientes mientras esto sucede?
Carlos: De
acuerdo. Ya no me importa perderlo todo. De todos modos, hoy en día no tengo
casi nada sin lo que no pueda vivir, aparte de mi gato.
Shelley: ¿Cuál es
tu nivel de miedo en el futuro cuando experimentes la lluvia?
Carlos: Estoy
disfrutando más de las cosas. Ya no tengo problemas con la lluvia como antes.
Shelley: ¿Qué
sucede cuando regresas después de esa tormenta?
Carlos:
Cuando volvemos a casa, todo está bien. Desde el otro huracán, esperaba lo
peor, pero al regresar veo algunos árboles caídos y escombros, aunque las pocas
cosas que tengo siguen intactas. Lo mejor es que ya no me importa nada de eso.
Lucky y yo seguimos adelante y todo está bien. La vida es buena y me alegra
estar vivo.
La regresión de Carlos le ayudó a
encontrar una sanación transformadora en torno a un miedo profundo y
completamente justificado. Encontrar la compañía de su gato le ayudó a sanar
ese dolor y a comprender mejor, a través de la experiencia, la importancia de
las relaciones a lo largo de la vida. Su relación siguió brindándole
bendiciones a Carlos a lo largo de los años, ya que ambos se apoyaron y
consolaron mutuamente en momentos difíciles. Este es uno de los mayores regalos
que nos dan nuestros animales. Carlos descubrió lo que más importaba en la vida
y la profundidad del amor.Y la amistad puede extenderse a todas las personas y
seres si abrimos nuestros corazones y mentes.
Lola, afligida, conocía a su gato desde antes.
Los clientes suelen reservar
sesiones con semanas de antelación, pero la vida da muchas vueltas entre el
momento de la reserva y la cita. Desafortunadamente, Lola sufrió una gran
pérdida que resultó ser un aspecto clave de la sanación que recibió a través de
su regresión a vidas pasadas. Entre lágrimas, al llegar a mi consulta, Lola me
contó lo siguiente:
“Mi gato murió la semana pasada y
no puedo parar de llorar”, explicó. “Cuando mi vecino salía para ir a trabajar,
lo atropelló accidentalmente con el coche. Sé que no fue su intención, se
disculpó y se ofreció a pagarme o a reemplazarlo, pero ya sabes, los animales
son irremplazables”.
Es cierto. Aunque Lola no vino
inicialmente para hablar de su gato, su querida mascota se convirtió
inesperadamente en el centro de su regresión. Su mejor amiga, Cindy, había fallecido
en un accidente de coche solo dos años antes, y la muerte de su gato le trajo a
la memoria el dolor no resuelto por la pérdida de su amiga.
Para comenzar la sesión, Lola
visualizó encontrarse con su amiga y su gata en una habitación donde tendría la
oportunidad de hablar con ambas sobre cualquier asunto pendiente. Tras derramar
algunas lágrimas, Lola pareció sentirse mejor y finalmente se sintió preparada
para adentrarse en sus vidas pasadas. Al hacerlo, descubrió que su profundo
amor tenía siglos de antigüedad y que su gata tenía más en común con la muerte
de su amiga de lo que Lola había imaginado.
Shelley:
¿Qué año es este y dónde te encuentras?, es lo primero que te viene a la mente.
Lola: No estoy
segura del año, pero oigo mi voz interior decir Francia.
Shelley: Muy bien.
¿Qué está pasando en Francia?
Lola: Soy una niña
pequeña. Vivo en un pueblo agrícola. Criamos animales y somos felices, aunque
pobres. Soy una familia numerosa y mis padres se dedican al comercio de pieles.
Shelley: Al
experimentar las energías de las personas que te rodean, ¿reconoces a alguien
de tu vida actual?
Lola: (Después de
un momento) Sí. El padre. Es mi vecino y… (entre lágrimas) ahí está Cindy. Es
una de mis hermanas. Y Sebastián. Él también está ahí.
Shelley: ¿Quién?
Lola: Sebastian es
mi gato. Aunque aquí no es un gato. Es uno de los animales. Uno de esos
animalitos peludos que los reyes y reinas llevaban en sus túnicas. Mi hermana y
yo jugamos con él y lo cuidamos.
Shelley: Avancemos
rápidamente al siguiente acontecimiento más importante de esta vida en Francia.
Estén allí ahora. Observen lo que está sucediendo.
Lola: Mi padre se
llevó a nuestra mascota y la vendió para que la mataran por su piel. Nunca lo
perdoné. Mi hermana y yo habíamos salido al campo y, al regresar, nuestra
mascota había desaparecido y nunca más la volvimos a ver. Ahora que soy mayor,
lo confronté; él decía que el animal no era para jugar. Lloramos por eso y
nunca lo superé, pero mi hermana es más comprensiva. Cindy también era así en
vida: amable y cariñosa con todos, sin importar nada. Era una de esas buenas
personas que se fue demasiado pronto.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendiste de esta experiencia de perder a tu mascota y cómo te está
afectando esto en tu vida actual?
Lola: Me hice
vegetariana bastante joven, aunque no me criaron así. No entiendo por qué la
gente mata animales por su piel. Me da asco. De hecho, así fue como Cindy y yo
conectamos. Al parecer, ella pensaba igual que yo, y quizás por eso.
Shelley: ¿Qué
lecciones estás aprendiendo de tu vecino?
Lola: El perdón.
Esta vez sí lo perdono, sea cual sea el motivo. No es lo mismo. Esta vez sentí
que fue un accidente. Sé que no quiso atropellar a Sebastián; pero cuando se
llevó a mi animalito hace tiempo, eso no fue ningún accidente.
Shelley: ¿Cómo se
relaciona la muerte de Sebastián y la pérdida de tu mascota en aquel entonces
con tu relación actual con Cindy?
Lola: Todos
morimos en algún momento y no debemos culpar a nadie. Las cosas suceden cuando
tienen que suceder, aunque no nos guste. La muerte de Cindy fue un shock, pero
me enseñó sobre la gracia y a vivir cada día al máximo, como si fuera el
último.
Shelley: Invoca al
Ser Superior de tu padre, junto con el Ser Superior de tu vecino, los Seres
Superiores de Cindy de antes y de ahora, y a Sebastián y a la pequeña criatura
de tu pasado. Imagina que quien eras entonces y quien eres ahora pueden
conversar con todos y hablar de todo esto y de lo que habéis venido a aprender
como almas.
Lola: Nadie vive
para siempre. Tenemos que aprender a desapegarnos un poco, aunque me encariñé
mucho con el animalito entonces; y en mi vida actual Cindy era mi mejor amiga,
y Sebastián ha sido mi compañero constante, especialmente desde que Cindy
murió. Necesito salir más y recordar que la vida es corta, y cuando te llega tu
hora no hay nada que puedas hacer al respecto. Aunque en esa vida anterior
culpé a mi padre por llevarse a mi mascota, desde esta perspectiva puedo ver
que todos elegimos cuándo venimos y nos vamos. El Ser Superior de Cindy me lo
explicó al principio de la sesión cuando hablé con ella por primera vez. Me
dijo que quería quedarse, pero que no estaba destinado a ser y que yo estaría
bien.
Shelley: ¿Qué
lecciones estás aprendiendo de Cindy y Sebastian en esta ocasión?
Lola: Amar
incondicionalmente mientras dure.
Shelley: ¿Puedes
perdonar a tu padre y a tu vecino?
Lola: Sí.
Pedí a Lola que realizara un corte
de lazos, que consiste básicamente en que el cliente imagina que existe un lazo
entre él y las demás personas de la regresión, y se envía luz sanadora a la
situación. En el caso de Lola, una vez que la luz sanadora envolvió a todos los
involucrados, ella comentó que se sentía mejor.
Cuando contacté nuevamente con Lola,
le comenté que creía que el animal de su pasado podría haber sido un armiño. En
pinturas de monarcas europeos de hace cientos de años, a menudo lucen un cuello
de piel blanca con motas negras que adorna sus túnicas. Le envié un enlace a Lola
y me respondió de inmediato confirmando que eso era lo que había visto. Los
armiños pertenecen a la familia de las comadrejas, y aunque no se les considera
mascotas, en épocas antiguas, alguien los criaba para obtener pieles que se
ofrecían a diversos dignatarios. Su
relato parecía bastante plausible. Basándome en lo que había aprendido sobre
los armiños y después de hablar con Lola, intuí que podría haber algo de cierto
en ello.
La siguiente vez que vi a Lola, me
contó que, en lugar de tener otro gato, había adoptado recientemente un
cachorro de un refugio con la esperanza de que pasearlo la animara a salir más
y conocer gente nueva. Llevaba al pequeño al parque para perros del barrio y se
la veía mucho más tranquila y visiblemente más feliz, y para mí, eso es lo
único que importa. Su dolor se había transformado y había aprendido por
experiencia que la vida continúa después de una pérdida.
El veterinario Senén conoció a su gato en un circo ruso.
Conocí a Senén, veterinario, en
una feria y se acercó a mi puesto porque siempre había sentido curiosidad por los
vínculos con su profesión. Estaba convencido de que había trabajado con
animales en el pasado.
Siempre me han encantado los
animales y, desde pequeña, supe con certeza que sería veterinaria. Reconozco
que tengo suerte en ese sentido. Mucha gente tiene dificultades para encontrar
su vocación, y yo nunca he tenido ese problema. Aun así, me pregunto si he
tenido vidas pasadas que me ayuden a comprender por qué supe con tanta
seguridad que esta era mi vocación, y si hay más cosas que debo aprender en el
futuro.
Defender a los animales es una
causa noble que la mayoría asumimos que surgió en la época moderna; sin
embargo, Senén descubrió que parte de su misión espiritual implicaba trabajar
como activista por los animales en un entorno extremadamente cruel del pasado
remoto. También descubrió una conexión inesperada con un gato que vivía en su
oficina.
Shelley:
¿Dónde estás y en qué año estamos? ¿Qué está pasando?
Senén: Rusia,
siglo XIX. Estoy en un circo. Hay animales por todas partes. Me veo en el
centro del escenario, dirigiendo a los animales y a los artistas. Estoy en el
escenario, mirando al público. La audiencia aplaude.
Shelley: ¿Cómo te
sientes?
Senén: Me gusta
estar delante del público, pero no puedo relajarme.
Shelley: ¿Por qué
no?
Senén: Hay un
miedo constante que llevo conmigo. Me preocupan las personas a cargo. Son
crueles y muy exigentes. Hago todo lo posible por cuidar de todos los que
trabajan para mí, tanto de las personas como de los animales, pero todo tiene
que ser perfecto. Cada truco tiene que salir a la perfección. Sin errores. Si
un artista se equivoca en una señal o un animal no logra saltar a través de un
aro, por ejemplo, todos sufren. Quiero que todos estemos seguros y, al mismo
tiempo, quiero que todos estemos bien.Vivo. Un paso en falso o un error
podría ser mi fin, el de mi equipo o el de los animales. Lo odio porque, en
última instancia, soy responsable de cada vida que hay ahí fuera. Por eso, estoy
constantemente mirando a mi alrededor, rezando para que todo salga bien, y
tengo que ser muy cuidadoso.
Shelley: Muy bien.
Avancemos rápidamente hasta un momento que explique tu vocación actual de ser
veterinario.
Senén: Los rusos
eran bastante estrictos y veían a los animales como un medio para ganar dinero.
Yo cuido de los animales. Si no tienen suficiente para comer, tomo comida de mi
propio plato para alimentarlos. Tampoco hay mucha comida para los artistas,
pero hay muy poca para nuestros animales. Me encuentro constantemente
escabulléndome, tratando de robar comida para todos. Tengo acceso a lugares a
los que los demás no tienen, así que hago lo que puedo para ayudar a todos. Sin
embargo, es complicado. Tengo que andar a escondidas todo el tiempo. Si me
pillan dándoles comida extra o mostrándoles favoritismo, podría meterme en un
gran problema: castigado o incluso asesinado. En público debo dar un
espectáculo y fingir que no tengo sentimientos, pero sí los tengo.
Shelley: Al
observar la energía de todas las personas que te rodean en esa vida, ¿hay
alguien que te resulte familiar en tu vida actual?
Senén: Gente, no,
pero sí veo a mi gato Félix. En esta vida, es un gato callejero que recogí y
vive en mi oficina. Se sienta en la ventana y saluda a todos cuando entran:
gatos, perros, pájaros, lo que sea. Félix siempre es un gran anfitrión. Estuvo
en Rusia. También era un gato entonces, que solía merodear por la zona de
ganado ayudándonos a controlar la población de ratas. La mayoría lo consideraba
prescindible, pero yo también lo alimentaba, junto con todos los demás animales
de por allí.
Shelley: ¿Es esta
la única otra vez que tú y Felix han estado juntos?
Senén: Sí.
Shelley: ¿Qué
lecciones están aprendiendo tú y Felix juntos a lo largo de estas dos vidas?
Senén: Felix
está aquí para agradecerme mi ayuda y para apoyar mi propósito en la vida, que
es ayudar a los animales sin importar qué. Es como un extra. Un buen amigo. Sin
duda me ha ayudado en mi consulta. Todos conocen a Felix y lo quieren, y es
como el rompehielos que ayuda a que todos se relajen cuando llegan. Ir al
veterinario no siempre es agradable, así que Felix ayuda a mis clientes a
entender que tengo en mente su bienestar, que por supuesto es así. También dice
que es mi guardaespaldas, aunque ahora le estoy tomando el pelo con eso. No le
haría daño a una mosca. Nunca golpea a ningún otro animal, jamás. Saluda a
todos los que entran en la consulta como si fueran nuevos amigos y los hace
sentir como en casa. Es de gran ayuda.
Los animales son amigos de muchos,
y Senén demostró que, a veces, regresan para ayudarnos a seguir adelante con
nuestro propósito en la vida. Tener un animal maravilloso en la vida se siente
como una recompensa por el buen comportamiento del pasado, y Senén sin duda lo
experimentó con su querido gato.
El divorcio de Teresa se volvió insoportable tras la muerte de su gato.
Teresa sufrió varios reveses que
le causaron profundo dolor. Inicialmente, acudió a mi consulta debido a su
divorcio. Buscaba respuestas sobre el vínculo que compartía con su exmarido,
las lecciones que aprendieron juntos e ideas sobre cómo seguir adelante sin él.
“Mi ex me engañó repetidamente y
no hice nada al respecto. Debería haberme divorciado hace años, cuando todo
esto empezó, pero me aferré a él. No podía dejarlo ir. Ahora es él quien me
dejó por una más joven. Lo peor”, rompió a llorar, “mi gato Alvin acaba de
morir y me siento más mal por eso que por mi ex. Perder a Alvin me hizo dudar
de si alguna vez amé de verdad a mi marido. Estoy furiosa”. Me siento estúpida
y triste por haber desperdiciado tantos años de mi vida en alguien a quien
obviamente no le importo en absoluto.
Durante su regresión, Teresa
descubrió que existían profundas raíces entre ella y su ex, pero que su
conexión pasada no era exactamente lo que esperaba:
Shelley:
¿Dónde estás y en qué año estamos?
Teresa: En algún
lugar de Europa. En tiempos muy remotos.
Shelley: ¿Eres
hombre o mujer?
Teresa: No estoy
segura.
Shelley: Imagina
que puedes mirar tus pies y darte cuenta de qué tipo de zapatos llevas puestos.
Teresa: (Jadea)
Llevo botas y armadura. ¡Soy un hombre!
Shelley: Muy bien.
¿Qué sucedía entonces en la vida de aquellos primeros europeos?
Teresa: Estoy en
una batalla luchando con mi armadura puesta. Vivo y todos me consideran una heroína.
Shelley: Avancemos
rápidamente a otro suceso significativo en esa vida. Esté allí ahora. ¿Qué
sucede después?
Teresa: Veo que
estoy en un castillo en la corte de un rey. Hay muchas damas alrededor.
Shelley: ¿Conoces
a alguien allí que forme parte de tu vida actual?
Teresa: Oh sí, mi
ex está ahí. Es mi esposa, solo que yo tengo mis ojos puestos en la hija del
rey y tengo la audacia de tener una aventura con ella a espaldas de todos. Pero
nos descubren y me ejecutan por el crimen.
Shelley: ¿Qué lecciones
aprendieron tú y tu ex en aquella época que aún están aprendiendo en su
situación actual?
Teresa: Me está
dando una probada de mi propia medicina para que experimente la humillación.
Shelley:
Mencionaste a tu gato. ¿Es una energía que ya conocías?
Teresa: Oh, sí.
Shelley: Muy bien.
Ven aquí ahora y dime qué está pasando.
Teresa: Alvin
también fue mi gato en otra vida que viví en la corte real. Me siento como en
Francia. Lo veo sentado en mi regazo, rodeado de cortesanos. Está mimado y a
los hombres no les gusta la atención que le presto.
Shelley: Al
experimentar las almas de esos cortesanos y de todos los demás en la vida en
Francia, ¿hay alguien que conozcas de tu vida actual?
Teresa: ¡Ay, Dios
mío, ahí está mi ex otra vez! Está intentando pedirme matrimonio, pero yo estoy
ocupada coqueteando y saliendo con todos los demás. Además, le molesta mi gato
porque parece que me gusta más el gato que él.
Shelley: ¿Ustedes
dos se casan en Francia?
Teresa: No. Elegí
a otro. Además, lo insulté aún más al darle largas hasta el final y luego
dejarlo por un hombre mayor y más rico. Sin duda, esta vez se vengó también por
esa vida.
Shelley: Habiendo
comprendido todo esto, ¿te resultaría más fácil ahora dejar ir y perdonar a tu
ex para que ambos puedan seguir adelante?
Teresa: Nunca
pensé que me oiría decir esto, pero sí, absolutamente.
Shelley: ¿Estás
listo para dejar esto atrás por completo para no tener que volver y repetir
esta situación en una vida futura?
Teresa: Oh sí,
definitivamente.
Shelley: Imagina
que el Ser Superior de tu ex puede salir y hablarte sobre estas lecciones.
¿Estaría bien que los dos terminaran?¿Este comportamiento cíclico, mantener la
cordialidad y separarse pacíficamente? Imagina que puedes preguntarle si
estaría de acuerdo con esta resolución.
Teresa: Sí.
Shelley: Muy bien.
¿Y tu gato, Alvin? ¿Qué lecciones te enseñó al venir aquí, tanto en tu vida
actual como en Francia?
Teresa:
Alvin es un medidor. Está aquí para ayudarme a comprender mis sentimientos.
Incluso en Francia debería haber sabido enseguida que si quiero más a mi gato
que a la persona que intenta conquistarme, entonces no tiene sentido continuar
la relación. En aquel entonces era demasiado egocéntrica para importarme, y en
esta vida, por supuesto, quería más a Alvin. Siempre estuvo ahí para mí; fue mi
hombro en el que llorar cuando mi ex estaba fuera todo el tiempo. En cierto
modo, Alvin intentó advertirme, pero no le hice caso.
Veo varios sucesos
donde el hombre de Francia no deja de aparecer, me trae regalos y se ofrece a
ayudarme. Prácticamente suplica mi atención, y todo el tiempo estoy absorta en
Alvin. Le cepillo el pelo y lo mimo, y soy tan descortés que ni siquiera lo
miro a los ojos.
Antes no era muy amable. El dinero me malcrió y no me importaban los
sentimientos de los demás. Alvin me demostró que lo amaba más, pero debido a la
presión familiar y social, seguí con mi horrible comportamiento y terminé
casándome con un hombre más rico, pero él no era tan bueno conmigo. Después de
casarnos, pasé más tiempo a solas con Alvin hasta que murió, y luego seguí
casada con un hombre muy frío. Supongo que me lo merecía. El otro hombre, mi
actual exmarido, habría sido una mejor opción. En realidad, debería haberme
quedado soltera, pero la gente no hacía eso en aquella época. O casi nunca.
Espero haber aprendido la lección. ¡No quiero volver a pasar por esto en mi
próxima vida! Sin embargo, estoy agradecida con el pequeño Alvin. Me ayudó en
momentos difíciles.
Antes de que terminara la sesión,
profundizamos en la situación, aportando claridad y algunos puntos de
conversación adicionales sobre aspectos específicos relacionados con la
propiedad que estaban dividiendo.
Tiempo después hablé con Teresa.
Me contó que el divorcio fue más sencillo de lo que imaginaba y que su ex le
había dado incluso más de lo que ella le había pedido. Dejó de amenazarlo con
más demandas y lo dejó ir, deseándole lo mejor. Al final, todo salió lo mejor
posible dadas las circunstancias. Este caso demuestra que cuando sanamos
nuestras heridas, todos a nuestro alrededor cambian. En cuanto al dolor que
sintió por la pérdida de Alvin, el gato, Teresa adoptó un gatito y siguió
adelante en paz.
El gato siamés fue amigo de Xuacu en su vida pasada en Tailandia.
Xuacu decidió someterse a una
regresión a vidas pasadas después de que un viaje exploratorio a Tailandia le
dejara con más preguntas que respuestas.
“Me alegra haber podido ir a
Tailandia porque lo he estado deseando durante años, pero cuando estuve allí,
no me sentí nada bien. Ahora que estoy en casa, tengo pesadillas que creo que
tienen que ver con una vida pasada. En los sueños, estoy perdida en un entorno
parecido a una selva tropical. Tengo hambre y como cosas que me provocan un
malestar estomacal tan fuerte que me encuentro arrastrándome, rezando para que
mi vida termine. Sí que me enfermé mientras estaba allí, aunque nadie más en mi
grupo tuvo ningún problema. El lugar donde nos alojamos era limpio y agradable,
así que no creo que tuviera nada que ver con eso. Cuando me despierto de las
pesadillas, normalmente tengo un dolor de estómago muy fuerte, aunque
lógicamente, sé que los sueños no son reales.
¿O sí? He estado tan enferma que
he tenido que faltar al trabajo. Incluso fui al médico y me confirmó que no
tenía fiebre ni glóbulos blancos elevados ni nada que indicara una infección,
pero de todas formas me recetó antibióticos, por si acaso había cogido algún
virus estomacal. Terminé el tratamiento hace más de un mes, pero sigo teniendo
esos sueños, no tan a menudo, pero al menos una vez por semana. Mi estómago solo
ha mejorado un poco. Espero que una regresión me ayude.
Como informé en mi libro Meet Your Karma, el "último recurso”es una
razón común para buscar una regresión. Con Xuacu, ciertamente pude comprender
su deseo de buscar otras posibilidades en lugar de sufrir malestar intestinal
por más tiempo. Esperaba que la sesión ayudara a aliviar su malestar, en el
mejor de los casos, o al menos le proporcionara información sobre por qué la
condición surgió de la nada. Le pregunté a Xuacu si alguna vez había tenido problemas
estomacales antes del viaje, y dijo que nunca. Su reacción es similar a la que
experimenté en Key West hace años, que luego descubrí que tenía vínculos con
una vida pasada. Estaba seguro de que Xuacu experimentó una forma de “Aluviaje”, un recuerdo de una vida pasada inducido
externamente y provocado por el viaje.Algunos de estos recuerdos y situaciones
espontáneas son agradables, pero, lamentablemente, en el caso de Xuacu, la
reacción fue tan negativa que la situación afectó drásticamente su vida actual.
En la sesión, le pedí que contactara a su Guía Espiritual para que le ayudara a
responder preguntas y así poder llegar al origen del problema y determinar si
realmente tenía vínculos con esa parte del mundo o si algo más le causaba
malestar.
Shelley:
Pregúntale a tu guía si tu alma vivió una vida pasada en Tailandia, sí o no.
Fíjate en la primera respuesta que te venga a la mente.
Xuacu: Sí.
Shelley: Muy bien.
Imagina que tú y tu guía podéis flotar hasta allí ahora. Retroceded mucho,
mucho, mucho tiempo y estad allí ahora. Observad lo que está pasando. ¿Dónde
estáis?
Xuacu: En una zona
selvática de Tailandia. No muy lejos de donde estuve en mi viaje.
Shelley: Muy bien.
¿Cuándo es esto? ¿En qué año? Lo primero que se te viene a la mente.
Xuacu: (Dudando)
Me vienen mil a la mente.
Shelley: ¿Como en
el año 1000 antes de Cristo?
Xuacu: Sí.
Shelley: Muy bien.
¿Qué está pasando ahí? ¿Eres hombre o mujer? Avanza rápidamente en tu vida y
observa cómo es ahí.
Xuacu: Hombre.
Vivo en el bosque con un pequeño grupo de personas. Vivimos de lo que nos
ofrece la tierra. Tengo unos veinte años. Nos va bastante bien, pero luego
llega el mal tiempo. Un año no llueve lo suficiente y nuestra comida se reduce,
así que nos vemos obligados a comer cosas que normalmente no comeríamos. Me
enfermo gravemente y al final muero.
Shelley: Flota en
el espacio pacífico entre vidas. Estate ahí ahora. ¿Qué lecciones aprendiste
durante esa vida?
Xuacu: Nada dura
para siempre. Hay que ser ingenioso.
Shelley: ¿Cómo te
afectó esta vida pasada en tu vida actual? ¿Cuál es la razón?
Xuacu: No debería
haber tenido ningún problema, pero de alguna manera percibí esa energía cuando
estuve allí.
Shelley: ¿Puedes
liberarte de esa energía ahora?
Xuacu: Sí.
Realizamos un ritual de corte de
lazos energéticos para desconectar a Xuacu de la energía no deseada de esa vida
pasada y trajimos luz sanadora a su estómago.
Shelley:
Avísame cuando te sientas mejor.
Xuacu: Sí, mucho
mejor.
Shelley: Al
experimentar la energía de las otras personas de aquella época, ¿hay alguien
que conozcas en tu vida actual?
Xuacu: (Riendo) Mi
gato Brownie está ahí. Esta vez está de vuelta conmigo. Es una de las razones
por las que quería ir a Tailandia.
Shelley: ¿Qué
lecciones están aprendiendo tú y Brownie en esta vida que comparten?
Xuacu: Para
cuidarnos mutuamente. Él vivía en la misma zona que yo y cazábamos juntos.
Nunca intenté matarlo y él tampoco me atacó. Nos ayudábamos entonces y nos
seguimos ayudando ahora. Un día apareció en mi porche y nunca se fue. Me
encontró por una razón: para ayudarme a sanar de mi pasado. Ahora lo sé.
Shelley: ¿Qué
clase de gato es?
Xuacu:
Siamés. Cuando apareció por primera vez, no sabía nada de ellos y fue entonces
cuando descubrí que los gatos siameses son de Tailandia. Eso me hizo pensar en
el viaje. Aunque en aquel entonces era mucho más grande, más bien un
depredador, como una pantera. Me alegro de que no me matara y me comiera de
cena. Podría haberlo hecho fácilmente.
Una vez que terminamos la
regresión a vidas pasadas de Xuacu, le hice avanzar a un recuerdo futuro donde
sus problemas estomacales eran cosa del pasado:
Shelley:
Esté allí ahora. ¿En qué año estamos y qué está pasando?
Xuacu: Faltan unos
meses.
Shelley: ¿Cómo te
sientes?
Xuacu: Me
veo viendo la tele con Brownie. Estamos ahí, relajándonos juntos como siempre.
Me siento bien del estómago y noto que ya no tengo pesadillas.
Después de la sesión, Xuacu
prometió mantenerse en contacto y contarme cómo le iba. Meses más tarde me
escribió para decirme que la sesión había funcionado, que no había tenido
ningún problema estomacal desde que nos conocimos y que seguía disfrutando de
la compañía de su amigo Brownie, el gato siamés.
Melisa saldó una deuda de una vida pasada con su gato.
Cualquiera que acoja y ayude a los
animales es un ángel para mí. Melisa llevaba años como voluntaria en el refugio
de animales de su localidad, pero su amor por las mascotas no tenía nada que
ver con su deseo de someterse a una regresión a vidas pasadas. Acudió a
preguntar por su familia tras la muerte de su madre a causa del cáncer. Tenía
preguntas y quería saber si había algo que pudiera hacer desde una perspectiva
espiritual para purificarse energéticamente y así evitar sufrir el mismo
destino.
Una de las regresiones más
interesantes que a veces realizo consiste en llevar a las personas a las vidas
pasadas de sus ancestros. Aunque parezca increíble, es posible viajar en el
tiempo a través de las líneas ancestrales de la madre y el padre, y realizar
limpiezas energéticas que pueden tener un amplio efecto sanador en toda la
familia. Tras trabajar con la línea materna de Melisa, no pudimos llegar a
ninguna conclusión definitiva, salvo que su madre tuvo que aprender ciertas
lecciones de vida que no afectaron directamente a Melisa. Por lo tanto, el
siguiente paso fue explorar sus propias vidas pasadas para ver si podía
encontrar y adaptar algún curso de acción proactivo.
Quiero asegurarme de que no haya
nada en mis vidas pasadas que pueda provocarme una enfermedad en el futuro, ya
que he oído que este tipo de cáncer es hereditario. Hasta ahora, mis médicos no
creen que tenga ninguna predisposición, puesto que me parezco a mi padre. Aun
así, quiero estar segura de que no haya nada que me afecte. Quiero estar
presente para mis hijos. Espero que, si abordo esto desde una perspectiva
espiritual para comprender por qué se presentó en mi camino, pueda descubrir si
hay algo que pueda hacer para cambiar las cosas o tomar nuevas decisiones.
Melisa compartía mi creencia de
que nuestras almas están aquí para aprender y crecer, y que es posible que
hayamos tomado muchas de las decisiones vitales antes de llegar a nuestra vida
actual. El Ser Superior y el alma pueden elegir nuevas decisiones basándose en
lo que ya hemos aprendido. Desde esa perspectiva, Melisa viajó en el tiempo a
una vida difícil en la frontera estadounidense.
Shelley: ¿En
qué año estamos y en qué parte del mundo te encuentras?
Melisa: Mediados
del siglo XIX. Estoy en una caravana de carretas en la Ruta de Oregón. Siempre
supe que formaba parte de esta experiencia.
Shelley: ¿Qué está
pasando?
Melisa: Estamos en
condiciones terribles, mal tiempo, tormentas, hay muy poca comida. Varias
personas no lo logran y me veo como una adolescente ayudando con mi madre a mi
lado. Ella me recuerda que debo ser fuerte.
Shelley: Al experimentar
la energía de tu madre en esa vida, ¿conoces a alguien que sea ella en tu vida
actual?
Melisa: Oh, sí. Es
mi madre de esta vida.
Shelley: Muy bien.
¿Cómo influyó tu tiempo en la caravana en tu vida actual? Avanza rápidamente en
los acontecimientos y observa lo que sucede.
Melisa:
Estamos pasando por una situación increíblemente difícil. Mi madre está muy
enferma y no hay mucha comida. Se asegura de que yo coma más que ella porque me
dice que no va a sobrevivir. Me veo llorando, rogándole que coma, pero no lo
hace. Se sacrifica para salvarme. Cuando ella ya no esté, ayudaré a cuidar de
todos los demás, incluidos los caballos y otros animales. Hay perros e incluso
algunos gatos. Uno de los gatos me hace compañía e incluso duerme conmigo,
aunque no se lo cuento a nadie. Es un verdadero consuelo y me ayuda a
sobrellevar el dolor. Comparto mi comida con todos los animales, pero este gato
en particular ocupa un lugar especial en mi corazón.
Cuando lo
miro a los ojos, veo que es Simon, uno de mis perros rescatados, al que adopté
hace unos años. Ya falleció, pero fue una gran bendición para mí. Llegó justo
cuando mi madre enfermó y me acompañó hasta su muerte, y fue fundamental en mi
proceso de duelo. No lo habría logrado sin él.
Ahora me doy cuenta de que es el
mismo gato que conocí entonces, y si no hubiera sido por él y su compañía, no
lo habría logrado. Le debía mucho. Gracias a esta experiencia y a cómo mi madre
me enseñó a ser en ambas vidas —a servir, a intentar siempre ayudar a los menos
afortunados—, por eso amo tanto a los animales ahora. Incluso en esta vida. Mi
madre tuvo mucho que ver con eso. Le debo una inmensa gratitud, y también a
todos los animales que me han querido y me han ayudado a superar los momentos
difíciles.
Shelley: ¿Llegas a
Oregón o a donde sea que te dirijas?
Melisa: Sí. Me
imagino en una granja criando muchos animales, ganado, gallinas, vacas,
caballos y, por supuesto, siempre tengo gatos y perros. El gato que me ayudó en
el camino falleció, pero los gatitos que tuvo con otra gata siguen viviendo
conmigo mientras yo permanezca allí. Por eso sigo amando tanto Oregón y decidí
regresar en esta vida. Mi madre también eligió esta vida, para poder
experimentar el lugar al que no llegó en sus inicios. Teníamos una misión
entonces y la tenemos ahora. Otra cosa interesante es que Simon, mi gato, tuvo
una camada de gatitos con una de mis otras gatas y algunos de esos gatitos
todavía están conmigo, como en aquel entonces.
Shelley: En lo que
respecta a su propia salud, ¿ve algo en esta situación que deba aclararse o
modificarse?
Melisa: No.
Tengo que aceptar las cosas día a día. Voy a estar bien. Mi madre aprendió una
lección diferente durante su enfermedad y nos unimos para que ella pudiera
enseñarme a ser fuerte por mí misma. Mucho de eso tiene que ver con mis
animales, en particular con ese gato. Le debo mucho y aún se lo devuelvo a él y
a todos los demás animales ayudándolos. Así es también como honro la memoria de
mi madre. La vida tiene altibajos, pero todo saldrá bien.
Melisa es un alma especial con una
claridad asombrosa sobre su misión en la vida, y es admirable presenciarlo.
Necesitamos personas como ella en este mundo, dispuestas a ayudar a los demás
incluso sin importar sus propias necesidades, y Melisa es sin duda uno de esos
ángeles terrenales. Sé que su madre estaría orgullosa.
Chad conocía a su gato de una
granja ucraniana.
Chad trabajó en el mundo
empresarial estadounidense tras haberse criado en una granja lechera en Iowa,
regentada por varias generaciones de su familia. Cuando optó por una vida
alejada de la agricultura, su padre, en particular, no se mostró nada contento.
“La agricultura no es para todos”,
explicó Chad. “Es una vida dura, una vida solitaria, y yo quería algo
diferente. Fui a la universidad, me licencié en administración de empresas y me
dediqué a las ventas y el marketing. Estoy rodeado de mucha gente y disfruto de
mi trabajo, pero sigo teniendo problemas con mi padre, y desearía poder
retroceder en el tiempo y ver si hay algo más allá de esta vida que nos esté
causando problemas. No goza de buena salud, y necesito ayudarle a reconciliarse
conmigo antes de que fallezca. ¡No quiero mala suerte!”.
Chad parecía bastante simpático y
claramente se había esforzado por su padre, así que no podía imaginar que
acumulara mal karma por sus acciones, pero aun así, nos adentramos en el
pasado, en el lugar donde él y su padre habían vivido antes:
Shelley:
¿Dónde estás?
Chad: ¿Ucrania?
Shelley: ¿En qué
año estamos?
Chad: 1367.
Shelley: Muy bien.
¿Qué estaba pasando en Ucrania en 1367?
Chad: Vivo en una
granja. Cultivamos cereales y vivimos de la tierra. Soy mayor. Tengo esposa y
algunos hijos.
Shelley: Al
experimentar la energía de tu familia, ¿hay alguien allí que te resulte
familiar?
Chad: Sí. Mi papá
está ahí. Es uno de mis hijos. También veo que hay gatos callejeros vagando por
ahí y uno se parece a mi gato Toby. Lo acabo de adoptar de un refugio. Siempre
he tenido gatos desde que me mudé de la granja. Son mascotas tranquilas y
fáciles de cuidar en la ciudad. Mi papá nunca entendió por qué me gustaban.
Siempre me lo reprocha.
Shelley: Repase
los acontecimientos de su vida en Ucrania y observe algunas de las cosas que
suceden allí y cómo pueden estar afectándole ahora.
Chad: Mi hijo
creció, se quedó y me ayudó con la granja. De hecho, lo hace todo, y a medida
que envejezco, me cuida. Tiene un don especial para la agricultura que yo no
tengo. Me dediqué a la agricultura solo porque mi padre lo hacía y no había
otras opciones.
Shelley: ¿Cómo
afecta esta situación a tu relación en tu vida actual?
Chad: En cierto
modo, mi padre cree que le debo algo; no solo por cómo me crió esta vez, sino
también por lo que hizo por mí en el pasado. Le estoy agradecido, pero la
agricultura no es lo mío. No puedo evitarlo.
Shelley: Invoca
las facetas más profundas de tu hijo, tu padre y tu yo de tu vida en Ucrania, e
imagina que puedes hablar con ellos. Hazles saber cómo te sientes, que estás
agradecido, pero que esto no es para ti; intenta comprenderte a nivel
espiritual y perdonarte. Tómate tu tiempo, avísame cuando termines.
Chad: Bueno, ambos
dicen que lo entienden. Lo comprenden. Dicen que la agricultura está en su
alma.
Shelley: Trae
también a tu gato Toby. ¿Qué lecciones estás aprendiendo con Toby y cómo está
influyendo en tu relación con tu padre?
Chad: Papá
ve a los gatos como herramientas, como si tuvieran que cumplir una función, que
consiste en mantener la granja libre de roedores y plagas. No los ve como
mascotas. Incluso en Ucrania, fue mi esposa quien me enseñó a cuidarlos y a ser
amable con ellos para que se quedaran y fueran útiles, y llegué a disfrutar
mucho de su compañía. Odiaba cuando un depredador más grande atacaba a alguno,
y este amor por los gatos me ha acompañado hasta ahora. Mi hijo, en aquella
época, no lo veía así. Consideraba a los gatos como una carga más, como si
fueran un estorbo. Yo siempre los he visto como aliados. Estoy conectado a
ellos. Papá nunca lo entenderá porque su actitud hacia ellos es la misma que
entonces. Papá ya es mayor y no va a cambiar, pero no importa. Lo acepto de
todos modos.
Chad tuvo una conversación
imaginaria con su padre en la que hablaron de muchos aspectos de su relación.
Al realizar este tipo de ejercicios mentales, puede producirse una verdadera
sanación en el plano físico. Los resultados pueden ser realmente milagrosos,
porque aunque todo esto ocurre en el reino de la imaginación, la persona que
recibe la sanación la experimenta de alguna manera.
Un tiempo después, Chad me
contactó y le pregunté si las cosas con su padre habían mejorado. Me contó que,
por lo que veía, la percepción que su padre tenía de él no había cambiado
mucho. Su padre estaba envejeciendo y se estaba volviendo bastante inflexible,
pero Chad notó que su propia actitud ante la situación había mejorado y que
había llegado a aceptar mejor los sentimientos subyacentes. Al comprender esto,
se sentía mucho más tranquilo de cara al futuro. Chad creía que su padre podría
sentirse bastante bien consigo mismo y con la relación al transitar hacia su
otra vida.
Resumen
Uno de los aspectos más
interesantes de estas regresiones es la sorpresa que todos parecen sentir al
encontrar la conexión con su gato. Este sentimiento se extiende a otros amantes
de los animales. Incluso yo me sorprendí cuando hice mi regresión para
descubrir el origen de mi amor por mi gato BisKit.
Más adelante, en la segunda parte,
tendrás la oportunidad de vivir esas experiencias en primera persona. Por
ahora, veamos qué otras sorpresas les esperan a quienes descubrieron que su
conexión con el mejor amigo del hombre era mucho más profunda de lo que creían
1.
Colaboradores de New World Encyclopedia, Ermine, ( New
World Encyclopedia, ) 3 de octubre de 2013 14:20 UTC, http://www.newworldencyclopedia.org/p/index.php?title=Ermine&oldid=974401.
Capítulo dos. Vidas pasadas con perros
Los perros
inspiran un gran amor y lealtad, y esto se confirmará en los próximos
estudios de caso. Si bien he tenido principalmente gatos a lo largo de mi vida,
ahora me considero un amante de los perros. Aunque no siempre fue así.
En mi libro anterior, Meet Your Karma, describí brevemente la fobia que
desarrollé después de que un perro me atacara a los cuatro años. Estaba jugando
en un columpio cuando, de repente, el perro se abalanzó sobre mí y me mordió la
cabeza. Me causó graves heridas antes de que los adultos lo detuvieran. Todavía
tengo leves cicatrices donde me arrancó un trozo de la nariz, y aún puedo ver
la marca del diente en la sien izquierda.
Debido a mi corta edad recuerdo
muy poco del suceso. Aun así, he tenido miedo terrible a los perros durante
toda la vida. Tras trabajarme a nivel cognitivo finalmente recibí una regresión
a vidas pasadas en la que regresé a una vida en el siglo XIII en un entorno
helado en lo que hoy sería el norte de Escandinavia. Trabajé junto a un perro
gigante, blanco, de pelo largo y grandes ojos marrones, parecido a un samoyedo
actual. Curiosamente, cuando era niña, incluso después del incidente con el
perro, tenía un peluche de samoyedo blanco. Al parecer, mi alma se sintió
atraída por el antiguo recuerdo del pasado. Mascotas de por vida. Varias
visiones breves pasaron ante mis ojos de muchas vidas en las que había perros a
mi alrededor, pero no pude encontrar ninguna vida negativa con perros.
Cuando me preguntaron qué
lecciones había aprendido de la mordedura del perro a lo largo de mi vida,
respondí que el ataque me ayudó a aprender a superar la adversidad y a ser más
fuerte en todos los ámbitos de la vida.
Mi regresión me ayudó muchísimo al
mostrarme la profundidad del amor que siento por los perros y que la regresión
a vidas pasadas es maravillosa para sanar este tipo de situaciones. Comencé a
hacer regresiones para otros debido a los grandes beneficios que yo misma he
recibido. Para mí no hay mejor manera de sanar cualquier problema de la vida
que mediante la regresión. Espero que a ti también te funcione.
Las personas afrontan la realidad
lo mejor que pueden, y a menudo estos traumas quedan tan relegados al fondo de la
mente que olvidamos hacer algo al respecto. Esto se debe a que nuestro
subconsciente los oculta para protegernos. Al aferrarnos a miedos no resueltos,
rechazamos experiencias que podrían ser maravillosas, aunque hagamos lo mejor
que podamos.
Sigo creyendo que todo sucede a su
debido tiempo. La buena noticia es que ahora busco activamente la compañía de
los perros. Mi percepción de ellos ha cambiado por completo, y ahora puedo
apreciar plenamente la lealtad y el cariño que les profeso, tal como hacía en
mis vidas pasadas.
Los siguientes casos prácticos
demuestran que, si bien no soy la única persona que tiene problemas con los
perros la mayoría de los clientes con los que he trabajado aprecian la fiel
compañía del mejor amigo del hombre.
Juana temía separarse de su querido caniche.
El divorcio es un asunto
desagradable. Incluso en las mejores circunstancias, alguien inevitablemente
saldrá lastimado y los malentendidos prevalecerán. Una vez que terminan los
procedimientos legales, las parejas a menudo pueden superar su dolor y seguir
siendo amigos. Las reflexiones sobre las relaciones siempre son una gran razón
para que las personas busquen la regresión, y Juana no fue la excepción. Ella y
su ex, Scott, se divorciaron. Todo iba bien y el divorcio parecía transcurrir
sin problemas, salvo en lo que respecta a su perro:
“Scott se ha portado de maravilla
en todo. Me quedo con la casa principal, él con la casa de vacaciones y todo lo
demás se divide a partes iguales; pero se empeña en quedarse con nuestra perra
Zoey, y diga lo que diga, no cede. Me la regaló por mi cumpleaños, así que no
entiendo por qué la quiere, salvo para castigarme por querer el divorcio. ¡Es
ridículo! Es culturista. ¿Qué querría con un caniche? Quiero a Scott. Siempre
lo querré, pero hemos cambiado. Nos casamos muy jóvenes y ahora es como si yo
tuviera nuevos intereses y él estuviera anclado en el pasado. De verdad quiero
lo mejor para él, pero sin Zoey no lo conseguiré. Es mi compañera inseparable.
Quiero saber qué conexiones pasadas tenemos Scott y yo para ver si puedo
convencerlo de que me dé lo que más deseo”.
Zoey, la caniche, resultó ser el
único punto de conflicto en la disolución relativamente civilizada del
matrimonio de Juana. Realizamos una regresión para ver qué vínculos del pasado
tenían ella y Scott que pudieran sanarse a un nivel más profundo, y Juana
descubrió información sorprendente sobre ambos:
Shelley:
¿Dónde estás y en qué año estamos?
Juana: En el siglo
XV en el norte de Europa. Creo que fue en Alemania, pero no la llamábamos así
entonces. Vivo en una finca enorme. Soy la esposa de un terrateniente y tenemos
mucha gente trabajando la tierra, vendiendo los alimentos que cultivamos.
Shelley: Muy bien.
Cuando experimentas esa energía en tu tierra y con la gente con la que estás,
¿hay alguien allí que conozcas de tu vida actual?
Juana: Oh, sí.
Scott está ahí. Es mi marido.
Shelley: Buen
trabajo. ¿Cómo se relaciona esa relación del pasado con la que tienes en tu
vida actual?
Juana: Él es igual
ahora. Me quiere muchísimo y haría cualquier cosa por mí. Es un buen proveedor.
También veo a Zoey ahí. En aquella vida era una caniche grande. Era una de sus
perras de caza y ayudaba en el campo, aunque ella y yo creamos un vínculo, así
que él la dejó entrar en nuestra casa y yo la cuidé hasta que empezamos a tener
hijos. Cuando llegaron los niños la sacó de casa. Me enfadé, pero los niños me
quitaban mucho tiempo.
Shelley: Después
de que él la sacó de la casa, ¿qué pasó con la perra?
Juana: Le
dispararon durante una excursión de caza. Fue desgarrador. Mi marido dice que
no fue él, pero nunca le creí. Fue un accidente, por supuesto, pero aun así lo
culpé por habérmela arrebatado.
Shelley: ¿Cómo
influye esta situación en vuestra vida actual y qué lecciones estáis
aprendiendo vosotros dos como almas?
Juana: Es
extraño, pero el tema de los hijos es uno de los mayores problemas ahora. Él
los quiere, yo no. Quiero centrarme en mi carrera, viajar y divertirme. Esa es
la principal razón por la que ya no podemos estar juntos, a pesar de que salimos
desde el instituto y siempre habíamos planeado envejecer juntos. Las cosas
cambiaron. Mirando hacia atrás me doy cuenta de que me molestaba tener hijos
porque mi marido me quitó a mi perro. Yo pensaba que debía tener a ambos, pero
él no lo veía así. Para él, los hijos lo eran todo.
Que el perro
entrara en casa ya era algo inusual, pero ojalá nunca lo hubiera hecho porque
me causó mucho dolor. Ahora quiere llevársela para vengarse de mí por no tener
hijos, y me temo que si lo hace, no sobrevivirá. Zoey siempre ha sido mi perra,
y solo quiero asegurarme de que sea feliz y esté bien cuidada durante toda su
vida. No es que él la maltrate. Él también la quiere, pero ella pertenece a mi
casa.
Hicimos una profunda sanación de
todo esto y le pedí a Juana que hablara con el Ser Superior de Scott de su vida
anterior en Alemania. Ella lo perdonó por llevarse a su perra y por haber
causado indirectamente su muerte. También habló con el Ser Superior de Scott de
su vida actual, agradeciéndole el tiempo que pasaron juntos, y ambos llegaron a
un acuerdo sobre querer cosas diferentes en la vida. Una vez que se produjo esa
sanación, ella le preguntó si estaría dispuesto a devolverle a Zoey.
Cuando las personas se adentran en
su mente para realizar este tipo de sanación, todo parece surgir únicamente de
la imaginación, pero es posible que se produzcan, y de hecho suele ocurrir,
sanaciones increíbles. En el caso de Juana, después de la sesión y de
conversaciones posteriores con su futuro exmarido, Scott admitió que quería la
camioneta familiar, que Juana pensaba conservar. Ella no tenía ni idea de que a
él le gustaba, ya que la había comprado años atrás y no tenía mucho valor. Una
vez que llegaron a ese entendimiento, Scott le entregó a Zoey sin dudarlo.
«Pensé que al menos querría venir
a ver a Zoey de vez en cuando», me dijo la siguiente vez que la vi, «pero nunca
lo hizo. De hecho, oí que ahora está comprometido con otra persona, y me parece
bien. Espero que sean felices y que tenga los hijos que siempre ha deseado».
Las relaciones nos brindan las
experiencias de aprendizaje más valiosas de la vida. La vida nos enseña
lecciones difíciles cuando nos distanciamos de alguien a quien hemos conocido
durante mucho tiempo. Nuestras expectativas sobre cómo deberíamos ser nuestras
vidas deben cambiar y, a veces, la mejor opción para crecer es decir adiós y
seguir adelante, esperando lo que venga. Abrirnos a las posibilidades y avanzar
en la vida cuando debemos separarnos de seres queridos del pasado puede ser
transformador. En el caso de Juana, siguió adelante con el gran amor de su
vida: su perra Zoey.
El can ayudó a Hugo a escapar de la prisión de su pasado.
Hugo vino a verme para que le
ayudara a descubrir el propósito de su alma y a ver si estaba haciendo el tipo
de trabajo correcto. Tenía una gran carrera profesional pero sentía que había
algo que no le convenía. Había algo más para lo que estaría mejor capacitado y
esperaba que, al viajar a sus vidas pasadas, pudiera descubrir más sobre su
profesión ideal. Un tema secundario que mencionó fue que había estado teniendo
pesadillas horribles en las que se sentía atrapado e incapaz de moverse. Creía
que el sueño podría estar diciéndole algo y que esa sensación contribuía a la
idea de que estaba estancado en su trabajo. Intentó tomar notas al despertar,
pero el sueño no duró mucho y luego terminó. Esperaba que la regresión a vidas
pasadas pudiera ayudarle.
“En el sueño, estoy metido en un
espacio muy pequeño. Hace calor, huele mal y no puedo escapar. Es como una
terrible claustrofobia, aunque nunca antes había experimentado algo así. Me
pregunto si esto es una señal de que necesito cambiar.”
Los sueños sin duda influyen en
nuestra vida diaria y pueden ofrecer pistas sobre el pasado. A veces, un viejo
recuerdo puede aflorar en un momento de la vida que corresponde a la misma edad
en que ocurrieron ciertos acontecimientos. Claramente, algo importante
intentaba manifestarse, pero ¿qué? Hugo, de unos treinta y tantos años, nunca
se había casado y acababa de ser ascendido a capataz de construcción. El
proyecto actual era una prisión de baja seguridad. Le pregunté si estos sueños
eran recientes o cuánto tiempo llevaban ocurriendo.
“No lo había pensado antes pero
sí, los sueños empezaron más o menos cuando me ascendieron, y poco después
empezamos a trabajar en el nuevo proyecto. Ahora gano mucho más dinero como
capataz pero, sin dormir, empiezo a pensar que no merece la pena, además de que
no sé cómo esto beneficia a nadie. Necesito saber que mi vida tiene sentido.”
El trabajo solo duraría un año,
tal vez menos, pero Hugo necesitaba dormir y tener tranquilidad para poder
seguir adelante. Su regresión resultó bastante reveladora:
Shelley:
¿Dónde estás y en qué año estamos?
Hugo: Diría que es
1799. Estoy en un barco, apretujado en un espacio diminuto con cientos de
personas. Hace calor y el hedor es horrible. Me da náuseas solo de pensarlo.
Shelley: Muy bien.
Avanza rápidamente en esta situación y observa si llegas o no a tu destino.
Hugo: Después de
lo que parecen meses sí, lo logré, pero mucha gente no sobrevivió.
Shelley: Muy bien.
Estate allí ahora. Fíjate en lo que sucede.
Hugo: Por fin
hemos llegado a tierra. Veo cómo remolcan el barco hasta la orilla. No hay nada
alrededor. Una vez que lo amarran los hombres a cargo vienen a buscarnos. Nos
gritan y nos pegan si no nos damos prisa. Nos sacan a todos del barco
encadenados. Soy un prisionero.
Shelley: ¿De dónde
vienes? Imagina que puedes recordarlo.
Hugo: de Inglaterra.
Shelley: Sigue
observando lo que sucede después de que te bajen del barco. Estate presente
ahora.
Hugo: Marchamos en
fila india desde la costa hacia el interior. Algunos no lo logran y mueren en
el camino. Finalmente nos meten en edificios de ladrillo. Estamos hacinados con
otras personas que llegaron antes que nosotros, y las condiciones son
terribles. Me muero de hambre y varias personas a mi alrededor enferman y
mueren.
Shelley: Imagina
que puedes preguntar a tu guía espiritual dónde estás y por qué estás sometido
a todo esto.
Hugo: Oigo que
dice Australia. Ah, con razón, nunca he querido ir. Soy un criminal y me han
traído aquí para pasar el resto de mi vida.
Shelley: Muy bien.
¿Qué delito cometiste para llegar allí? Imagina que puedes recordar qué te
llevó a recibir este castigo.
Hugo: Tengo una
familia y ahora no los volveré a ver jamás. Somos muy pobres, prácticamente nos
morimos de hambre y vivimos en pésimas condiciones. Robé algo para comer. Como
pan o algo así. Para alimentar a mi familia. Ahora no puedo ayudarlos en
absoluto. No hay piedad y ahora pago las consecuencias. Todos los días me
preocupa que estén atrapados en Inglaterra y que probablemente se mueran de
hambre. Si intentan robar comida como yo, correrán la misma suerte, o quizás
peor.
Shelley: Muy bien.
Ahora, imagina tu vida en prisión y observa qué sucede. ¿Alguna vez sales?
Hugo: Sí. Hay un
perro salvaje merodeando fuera de mi celda. El lugar donde me retienen tiene
barrotes de madera y empiezo a compartir mi comida con él. Roe mi jaula y me
ayuda a escapar. Gracias a él logro ponerme a salvo, nos alejamos de todos e intentamos
sobrevivir con lo que encontramos en la naturaleza. Las condiciones allí son
muy duras, es difícil. Pero lo consigo, gracias al perro.
Shelley: Al
experimentar la energía de todas las almas con las que te encontraste durante
tu vida en Australia, ¿hay alguien allí que conozcas en tu vida actual?
Hugo: Sí, el dueño
de la constructora donde trabajo estaba allí. Éramos amigos en la cárcel, pero
lamentablemente falleció. Siempre me cayó bien y fuimos amigos desde el primer
momento en que nos conocimos. Él es una de las principales razones por las que
me quedo donde estoy en lugar de buscar otro trabajo. Era un buen tipo. También
tenía una familia y lo enviaron a Australia por robar comida.
Shelley: ¿Alguien
más?
Hugo: Sí, Budha,
mi perro. Lo adopté de un refugio de animales; una especie de prisión, no hace
mucho. Era el dingo que me ayudó en Australia. En parte, es la razón por la que
he tenido esos sueños. El proyecto de la prisión también me hizo recordar.
Ahora entiendo por qué tuve que participar en la construcción de la prisión,
porque de lo contrario jamás habría sabido de esta vida pasada.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendéis, tú y Budha, como almas?
Hugo: La libertad
está primero en tu mente. Y la amistad. Él es un amigo leal. Mi jefe, también.
Shelley: ¿Cómo se
relaciona esta vida con el propósito de tu alma, o acaso no se relaciona en
absoluto?
Hugo: Soy
muy bueno construyendo cosas y aprendí mucho de eso cuando estaba en Australia.
Más adelante, una vez que logré escapar, tuve que construir mi casa y aprender
a esterilizar y almacenar el agua. Tengo las habilidades y las estoy usando
correctamente. Creo que se trata más de lo que estoy construyendo que del
edificio en sí. Estoy en el lugar correcto, pero aún no tengo el proyecto
adecuado, aunque tampoco puedo decir eso con certeza porque he aprendido mucho
sobre mí mismo construyendo la prisión.
Realizamos una profunda sanación
del trauma de Hugo y viajamos a su futuro, donde se veía trabajando junto a su
amigo, solo que en lugar de prisiones construían escuelas. Hugo dijo sentirse
mejor con esos proyectos y continuó creciendo dentro de la empresa.
Después de la sesión me mandó un
correo para decirme que sus pesadillas habían terminado y que ahora podía
completar su proyecto de trabajo con más tranquilidad. Gracias al karma y al
universo no fue muy sorprendente ver a Hugo trabajando en un complejo
penitenciario en su vida actual.
El Ser Superior nos presenta
muchas situaciones a lo largo de la vida para ayudarnos a superar problemas del
pasado y sanar, y, por lo que sé, eso es precisamente lo que Hugo ha logrado
con la ayuda de Budha, su perro. Se ayudaron mutuamente a salir de situaciones
difíciles y fueron compañeros leales de por vida.
El caniche de la vida pasada de Mari se convirtió en dorado
Mari vino a verme para que la
ayudara a comprender los terribles conflictos que estaba teniendo en la
oficina. Afirmaba que hacía un trabajo ejemplar pero los conflictos con sus
compañeros y su jefe, por detalles minúsculos y aparentemente insignificantes,
le hacían la vida extremadamente difícil.
“Llevo dos años en la empresa y me
he esforzado por ser positiva y realizar el trabajo con precisión y
puntualidad. Realizo mucha entrada de datos detallada y comunicaciones escritas
para nuestros clientes. Cuando termino mi parte de un documento se la paso a
otro compañero para que continúe hasta que el proyecto completo se entregue al gerente.
Trabajamos en equipo así que soy el eslabón inicial en la cadena para finalizar
un proyecto. No siempre trabajo con las mismas personas, lo cual es aún más
extraño porque varios de mis compañeros critican mis documentos, mi elección de
palabras e incluso la estructura de mis oraciones, pero en lugar de decirme sus
recomendaciones a la cara, prefieren ir al jefe.
Con el tiempo, esto ha derivado en
ocasiones en que me han llamado para dar explicaciones. No entiendo por qué me
tienen manía. Nunca los había conocido antes de empezar a trabajar allí.
Siempre los he apoyado pero ahora parece que incluso mi jefe está de su lado.
El otro día incluso me hizo una amonestación por escrito y la incluyó en mi
expediente personal. Me temo que si las cosas no cambian pronto me quedaré sin
trabajo. Me pregunto si hay algo que pueda hacer para solucionar esta situación
antes de que sea demasiado tarde. A pesar de todo, la verdad es que me gusta la
empresa y no quiero irme”.
Durante su regresión, Mari viajó a
una vida anterior elegida por su Ser Superior, que mejor la ayudaría a
rectificar la situación en el trabajo:
Shelley:
¿Dónde estás?
Mari: En Francia.
Shelley: Muy bien.
¿Qué está pasando en Francia?
Mari: Soy hija de
un terrateniente adinerado. Debido a nuestra posición social, nuestra familia
tiene que comparecer con frecuencia ante el rey en la Corte.
Shelley:
Adelántate y llega al momento en el que estás en la Corte. Al mirar a tu
alrededor, ¿ves a alguien que conozcas de tu vida actual?
Mari: Sí. Una de
las doncellas del palacio es compañera de trabajo. De hecho, ahora que lo
pienso veo que varios miembros del personal doméstico que trabajan en el
palacio son compañeros de mi trabajo actual. Y el rey es el jefe.
Shelley: Muy bien.
¿Cómo se relaciona tu relación con el personal del palacio y el rey con tu
dilema actual en el trabajo?
Mari: Estos
sirvientes del palacio me tienen envidia y no entienden por qué recibo un trato
preferencial en la Corte. Chismorrean a mis espaldas y difunden rumores falsos
sobre mí diciendo que soy de una clase social demasiado baja para merecer todo
lo que recibo. Se burlan de mis padres, aunque no tengo control sobre quiénes
son mis familiares ni sobre mi posición social.
Shelley: Haz que
sus Seres Superiores se manifiesten para hablar con tu Ser Superior. Imagina
que puedes hablar con ellos y ver si pueden resolver esta situación a nivel del
alma. Pregúntales si pueden explicarte mejor por qué te han tratado así y si
hay algo que puedas hacer para cambiar su opinión sobre ti.
Mari: Dicen que
simplemente no les caigo bien. Les digo cosas alentadoras, pero no les importa.
Sonrío y soy amable, pero dicen que no hay nada que pueda hacer para ayudarlos.
Shelley: ¿Y qué
hay del rey? Invoca a tu Ser Superior y ve si puedes trabajar con él.
Mari: Su principal
preocupación es mantener bajos sus niveles de estrés. Veo que sus sentimientos
hacia estas personas no han cambiado mucho, incluso en nuestra situación
actual. No es que me desagrade. Le disgusta el estrés y el drama. Me llama a su
oficina esta vez solo para salvar las apariencias y reducir sus niveles de
estrés. Quiere que las mujeres dejen de quejarse, y si no lo hacen por su
cuenta en algún momento no tendrá más remedio que deshacerse de mí. Veo que en
mi vida pasada el personal se quejó de mí y el rey se enteró. En esa vida, como
nuestra familia tenía cierto poder, tuvo que tomar medidas contra su personal y
algunos perdieron sus trabajos por mi culpa. Eso también está causando estrés
en la situación actual, pero en esa vida no podía tocarme. En nuestra oficina
son más que yo, y tiene miedo de una demanda si los despide sin causa
justificada. Le han dado muchas razones para deshacerse de mí, y yo no he
ayudado. No me he defendido bien.
Shelley: ¿Hay
alguna forma de remediar esto?
Mari: Si pudiera,
lo haría. Pero no puedo hacerlo sola. Podría intentar ser más firme y hacerle
saber que me critican sin necesidad, o podría pedir más formación en las áreas
que, según él, no están a la altura.
Shelley: Muy bien.
Al experimentar la energía de esa vida en Francia, ¿hay alguien más allí que
conozcas en tu vida actual?
Mari: Sí, mi
caniche. Es un soplo de aire fresco. Mi padre, en aquella vida, me lo compró y,
curiosamente, es otra razón por la que todos en mi trabajo me odian. Mi perro
es mi compañero inseparable, incluso en la Corte, y hace que las empleadas
domésticas piensen que soy una consentida y que me creo superior. No creo que
sea una valoración justa, pero no tengo forma de cambiar su opinión sobre mí.
Es el mismo perro que tengo ahora, solo que esta vez ha vuelto como de raza
golden retriever (es decir, dorado retriever) llamado
Doodle. Mi marido me lo regaló la pasada Navidad.
Shelley:
Mencionaste que el perro es un tema delicado. ¿Tus compañeros de trabajo saben
lo de tu perro?
Mari: Oh, sí.
Tengo una foto de mi esposo y Doodle en mi escritorio, y uno de ellos hizo un
comentario sarcástico sobre lo caro que es tener un perro de raza.
Shelley: Pensando
en la energía que irradiaba tu padre en Francia, ¿lo ves en tu vida actual?
Mari: Sí, mi
marido.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendéis, tu esposo y tú, a lo largo de muchas vidas?
Mari: Nos
llevamos muy bien. De hecho somos una buena pareja. Disfrutamos de la compañía
del otro y tenemos la capacidad de compartir una relación duradera, estable y
tranquila. Crecí en hogares de acogida y mi esposo ha sido la única persona que
me ha brindado la estabilidad familiar que siempre deseé. Me doy cuenta de que
lo elegí por la persona que fue en el pasado.
Tenemos una
conexión muy fuerte y la profunda sensación de seguridad que me brinda me hace
sentir capaz de cualquier cosa. Siempre me apoya, y eso es maravilloso. Mis
compañeros de trabajo se dan cuenta de lo que tenemos cuando él viene a la
oficina. Siempre me manda flores y, de vez en cuando, me recoge para almorzar
cuando está muy ocupado. A veces, incluso trae al perro.
Somos felices
juntos y esto es motivo de celos, pero no me importa. Todos pueden ser felices
si buscan la felicidad en sus vidas. No tengo por qué sentirme culpable por
encontrar la felicidad después de un comienzo de vida difícil. Haré todo lo
posible por arreglar las cosas con mis compañeros de trabajo pero si no lo
consigo seguiré adelante sin problema.
Mostré a Mari algunos ejercicios
en los que podía enviar activamente bendiciones y luz sanadora a las personas
difíciles en el trabajo para ver si eso podría ayudar a cambiar la energía
entre ellas. Orar por los demás, o enviarles bendiciones, a menudo crea cambios
tangibles en el mundo exterior como has visto con algunos de los estudios de
casos anteriores. Todos estamos conectados, así que cuando te conectas con el
Ser Superior de otra alma y le transmites amor, paz y armonía, no solo te
beneficias tú, sino que la otra persona también recibe sanación.
He presenciado muchos milagros con
este método a lo largo de los años, así que, como con muchos de mis clientes,
se lo recomendé a Mari, quien dijo que lo probaría y vería qué sucedía. Más
adelante en el libro, les explicaré cómo pueden probar una versión de este
método.
Su regresión nos recuerda que uno
puede hacer lo correcto, ofrecer amistad y la proverbial rama de olivo a las
personas en nuestra vida, pero si no están dispuestas a cambiar o a ceder, las
cosas no siempre saldrán bien. Hablé con Mari unos meses después de la sesión.
Ella habló con su jefe e intentó mantenerse firme, e incluso se ofreció a tomar
algunos cursos para mejorar. Si bien eso ayudó un poco, al no mejorar la
situación, decidió buscar activamente un nuevo empleo antes de verse obligada a
renunciar.
Mari demostró que, si bien todos
enfrentamos desafíos en la vida, no todas las relaciones son difíciles. La
conexión que encontró con su esposo fue una verdadera bendición, una especie de
recompensa por su difícil infancia. Sin duda, tenía una actitud abierta y
cariñosa hacia los demás de la que todos podríamos aprender. Nuestras almas a
menudo buscan personas y mascotas del pasado que nos brindaron amor
incondicional y estabilidad. Mari utilizó la regresión para profundizar su
comprensión de la maravillosa conexión que ha mantenido a lo largo de los años
con su esposo y su perro.
Teo recordó el terremoto de San Francisco.
Teodoro, Teo para los amigos, era pilar
de su comunidad, tenía trabajo en una empresa pero también lo hacía a tiempo
parcial como bombero voluntario. Cuando vino a verme para una regresión a vidas
pasadas lo hizo por curiosidad y por una pregunta que tenía por encima de todas
las demás: se preguntaba por qué le atraía tanto la idea de ser bombero.
“Desde que tengo memoria he
querido ser bombero. De niño tenía camiones de bombero de juguete y siempre que
me preguntaban decía que eso era lo que iba a ser. Lo tenía todo planeado pero
en mi penúltimo año de instituto me lesioné la pierna haciendo deporte y
tuvieron que ponerme una clavo, una varilla. Eso arruinó mis posibilidades de
ser bombero. Me alegra poder ser voluntario, pero siempre me he preguntado por
qué estaba tan seguro de que esta era mi vocación. El trabajo que tengo ahora
está bien, pero me decepciona no haber podido dedicarme a ser bombero a tiempo
completo. Me pregunto si el karma me lo impidió o si simplemente es una
coincidencia·.
Teo encontró respuestas cuando
regresó a una vida pasada de no hace mucho:
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras? Fíjate en lo que está sucediendo.
Teo: San
Francisco, principios del siglo XX. Hay un incendio enorme. Gritos, llantos y
gente corriendo; muchos muertos y heridos. Intento ayudar desesperadamente.
Trabajo como bombero y estoy en la estación cuando sentimos que la tierra
tiembla y comienzan los incendios. Estoy con otros compañeros, pero cuando
salimos a las calles es muy difícil avanzar. Edificios y carreteras están destruidos.
Es un caos total.
Shelley: Sigue
adelante con tu vida en San Francisco y observa cómo se desarrolla todo.
Teo: Finalmente
logramos recorrer nuestra zona pero nunca llegamos muy lejos. Rescatamos a
algunas personas pero los daños estructurales son graves. Diría que este es el
gran terremoto.
Shelley: Avancemos
en el tiempo. ¿Sobrevives a los incendios y al terremoto?
Teo: Sí, pero veo
que me lesioné bastante gravemente. Es extraño, pero la lesión está en la misma
pierna donde me pusieron el clavo en mi vida actual. Una vez lesionado, todavía
puedo combatir incendios, pero no puedo ayudar en todas las situaciones como
antes. Con el tiempo me asignan a un trabajo más administrativo pero la mayor
parte del tiempo lo dedico a... ayudar a las personas a reconstruir sus hogares
y reparar los daños causados por el terremoto.
Shelley: ¿Por qué
elegiste ser bombero entonces y ahora?
Teo: Este es mi
propósito, y también estoy devolviendo algo que hice.
Shelley: ¿Qué fue?
Retrocede en el tiempo y vuelve a estar allí, ahora.
Teo: Estoy en un
edificio con techo de paja. Quizás en Europa, pero no veo la fecha exacta.
Diría que antes de la Edad Media.
Shelley: ¿Qué está
pasando?
Teo: Me peleo por
una tontería. Una mujer y un hombre me provocan por mi terreno. Soy muy pobre.
Me enfado y prendo fuego al tipo.
Shelley: ¿Cómo?
Teo: Hay un
incendio en este pub, o donde sea que estemos, y agarro un palo del fuego y le
prendí fuego a su camisa. No quería que se quemara tanto. Estaba furioso y
perdí el control por un momento. Por desgracia se incendió en un instante,
gritando y ardiendo, junto con todos los demás.
Shelley: ¿Vives?
Teo: Sí, pero
tengo muchas cicatrices. De hecho, ahora entiendo por qué tengo un bulto en la
piel del pecho. Mi familia se lo ha preguntado desde que era niño. Me han hecho
análisis, incluso biopsia, y no es nada. Es solo un pequeño bulto, pero
apareció hace mucho tiempo.
Shelley: ¿Te
castigaron por encender ese fuego?
Teo: Oh sí, me
ahorcaron.
Shelley: Ve allí,
ahora. Observa lo que está sucediendo durante esos últimos momentos de vida,
luego elévate, elévate fuera de esa vida, hacia un espacio de paz entre vidas.
Vive ese momento. ¿Qué lecciones aprendiste?
Teo: Después de
eso pasé un tiempo en el limbo. En un lugar que no se parece a lo que los occidentales
llamarían infierno, sino un sitio donde el alma va a sentarse a reflexionar.
Mientras estuve allí hice la promesa de ayudar con los incendios.
Shelley: ¿Tu vida
actual y San Francisco fueron las únicas ocasiones en las que ayudaste a
combatir incendios entre entonces y ahora?
Teo: No, pero no
necesito saber cuáles fueron las otras veces. Entiendo que eso no es
importante. Lo importante es salvar vidas, no quitarlas. Respetemos la vida.
Shelley: Imagina
que puedes invocar al Ser Superior del hombre al que lastimaste y disculparte
con él. Hazlo ahora y dime si está dispuesto a aceptar la disculpa.
Teo: Bueno, ya
terminé, y él me perdona. Dijo que eligió vivir esta situación como parte de su
propósito.
Shelley: Al
considerar la energía de todas las almas que conociste en aquel entonces,
imagina que también pueden manifestarse y que puedes disculparte con todos
ellos. Avísame qué sucede y cuándo terminas.
Teo: De acuerdo.
Todos dijeron que eligieron esto como almas y que me perdonan.
Shelley: Muy bien.
Ahora, fíjate si ese hombre al que quemaste es alguien que conoces en tu vida
actual.
Teo: Sí, es uno de
los capitanes de la una estación de bomberos de otra punta de la ciudad. Lo
conozco, pero no muy bien. Está ayudando a otras personas afectadas por incendios.
Quería quemarse para tener un recuerdo que ahora usa para ayudar a los demás.
Me sigue diciendo que todo está bien.
Shelley: Ahora,
regresa flotando a tu vida de San Francisco. Vive esos mismos momentos, rodeado
de luz. Avanza rápidamente hasta el último día de tu vida en ese entonces y
observa cómo pasas al plano espiritual.
Teo: Pasan varios
años. Un día, en la estación nos faltaba un hombre así que acudo a un incendio
en una pequeña casa de madera de dos pisos. Subo para ayudar a alguien. Lo estoy
sacando cuando tropiezo en las escaleras y me rompo la pierna. La misma pierna
que me había lesionado antes y que también me había lesionado en la actualidad.
El dolor es insoportable pero consigo sacar a la víctima, que sobrevive. Sin
embargo inhalé humo y la pierna me quedó muy mal. Poco después muero de
hemorragia interna e intoxicación por inhalación de humo.
Shelley: Flotando
en ese espacio de paz entre vidas, permite que la luz sanadora disipe tu dolor.
Teo: No me importó
el dolor. Creo que quería morir en un incendio para descubrir mi propósito.
Estoy bien y así tenía que ser. Ayudé a alguien y me conformo con eso.
Shelley: Piensa en
tu vida y fíjate si conoces a alguien más que haya sido bombero contigo en San
Francisco.
Teo: Sí, pipín estaba allí, pero en realidad no
es mío. Es un perro dálmata que vive con nosotros en la estación. Nació para
ayudar con los incendios y ha sido un amigo increíble, no solo para mí, sino
para todos.
Shelley: ¿Cómo se
relacionan estos sucesos con el propósito de tu alma?
Teo: Mi
vocación era aprender sobre incendios, ayudar a la gente. Eso no significa
necesariamente que tenga que dedicarme a ello a tiempo completo. Ser una buena
persona es más importante, y la intención de servir.
Los sucesos que parecen meras
coincidencias siempre encierran valiosas lecciones de vida. Creo que todas las
almas hacen planes antes de llegar a cada vida, como descubrió Teo al
comprender el voto que había hecho de combatir incendios. Respecto al perro, Teo
explicó que su estación de bomberos en San Francisco también tenía un dálmata,
símbolo de los bomberos durante más de un siglo. Los animales también llegan
con propósitos para el alma, y en el caso de pipín, compartió el propósito de Teo de combatir incendios. En su
sesión, Teo explicó que incluso pipín
decidió regresar con algunos de sus viejos amigos del pasado para retomar donde
lo habían dejado. Teo se sintió más tranquilo sobre el camino que eligió y
comprendió por qué la carrera de bombero ya no tenía que ser una ocupación de
tiempo completo para él, pero aún era importante que su alma lo considerara
mientras seguía adelante ayudando a sus semejantes durante su vida.
Rescate de galgos en tiempos antiguos
Vanesa amó a los galgos toda su
vida, probablemente porque su familia solía ir a las carreras durante su
infancia. Pasó gran parte de su niñez y adolescencia con sus abuelos y,
lamentablemente, la adicción de su abuelo (en su caso el juego y el tabaco)
influyó en ella: llegó a fumar un paquete diario. Un reciente susto de salud,
que resultó ser benigno, la impulsó a querer dejar de fumar definitivamente.
Por lo general, dejar de fumar e
hipnoterapia parecen ir de la mano. Sin embargo, no he trabajado mucho con la supresión
tabáquica en mi práctica. Las razones multidimensionales por las que la gente
empieza a fumar son extremadamente complejas. Fumar puede ser una experiencia
táctil en la que el fumador disfruta del acto mismo, la nicotina es obviamente
adictiva y, a veces, el comportamiento está vinculado a recuerdos del pasado.
La gente no siempre quiere dejar
de fumar por su beneficio sino que, normalmente, quieren dejarlo por el de los
demás. He descubierto que dejar de fumar por presión familiar o de grupo no
funciona tan bien como cuando alguien lo deja por sí mismo, es decir, por las
razones correctas. Les digo a los clientes potenciales que con gusto trabajaría
con ellos siempre y cuando lleven un diario durante una semana y anoten cada
vez que fumen dónde están y qué hacen exactamente. Gran parte del
comportamiento humano es subconsciente por lo que, a menos que las personas
empiecen a tomar conciencia y a observarse a sí mismas en acción, la
hipnoterapia por sí sola podría no ser efectiva.
En las circunstancias adecuadas la
hipnosis puede ser justo lo que la persona necesita para alcanzar un punto de
fortaleza interior con el que está lista y dispuesta a dejarlo, pero requiere
esfuerzo para que funcione.
Vanesa sentía fuerte apego
emocional a los momentos felices que compartía con su abuelo, y eso influyó
mucho en que empezara a fumar. Esos recuerdos eran agradables y asociaba el
tabaco con profundos recuerdos de su infancia. El susto que se llevó Vanesa con
su salud la afectó tanto que decidió tomarse el proceso en serio y hacer todo
lo posible para dejar de fumar.
Estuvo más que dispuesta a llevar
un diario durante cinco días y me lo entregó antes de la sesión. El diario
revela patrones como cuándo se produce el antojo de fumar, cuál es el estado
mental del cliente cuando siente la necesidad de un cigarrillo y otros detalles
reveladores que pueden ser útiles para superar la adicción. No se pueden
solucionar las cosas de las que no se es consciente, por lo que el simple hecho
de tomar mayor consciencia puede ser muy valioso para el éxito del proceso.
Durante nuestra conversación Vanesa compartió más detalles sobre su abuelo y
cómo surgió su interés por el rescate de perros.
“Mi abuelo era un gran apostador y
nos llevaba al hipódromo todo el tiempo. Mi hermana y yo nos quedábamos con él
viendo las carreras mientras él apostaba y fumaba. Yo estaba rodeada de humo
constantemente y era algo natural para nosotras. Nuestra abuela también fumaba,
aunque no tanto como el abuelo. No era gran aficionada a las carreras iba de
vez en cuando y hacía alguna apuesta. Todavía recuerdo verlos y pensar en lo
mayores que se veían cuando fumaban. Siempre iban bien vestidos y parecían tan
sofisticados.”
Fue entonces cuando me enamoré de
los galgos. Al crecer, me di cuenta de que la gente no siempre los trata bien.
Recuerdo verlos lesionarse en la pista y me daba mucha pena. Recuerdo haber
llorado una vez cuando tuvieron que sacar a uno de la pista. Nunca lo olvidé, y
luego, cuando tuve edad suficiente para vivir sola, conocí a unas personas que
trabajaban con perros. A través de ellas conocí a una pareja que rescataba
galgos, y el resto es historia. Gracias a ellos he rescatado a varios perros a
lo largo de los años. La gente no se da cuenta pero los galgos son excelentes
mascotas. Se llevan muy bien con los niños porque son muy dóciles y cariñosos.
Los pobres perros que se lesionan en la pista, o que son demasiado viejos para
competir, merecen una vida feliz.
Vanesa pronto se dio cuenta de que
su conexión con el tabaco y la raza galgo tenía raíces profundas, especialmente
con uno de sus perros favoritos:
Shelley:
¿Dónde estás y cuándo es esto?
Vanesa: Egipto,
1500 antes de Cristo, en tiempos de Amenhotep. (2)
Shelley: Muy bien.
¿Eres hombre o mujer?
Vanesa: Soy un
chico. Muy pobre. Trabajo transportando piedras de una cantera para ayudar a
construir un monumento.
Shelley: ¿Cómo
está afectando esta situación a tu vida actual?
Vanesa: Siempre he
sido muy trabajador y me siento motivado para ello. Nunca me permito estar
quieto mucho tiempo. En aquellos tiempos, si te pillaban descansando demasiado,
morías de calor o a manos de un jefe furioso.
Shelley: ¿Y qué
hay del tabaquismo?
Vanesa: Todo el
mundo lo hace. Nadie se da cuenta de que no es bueno para y a nadie le importa.
La gente no vive lo suficiente como para preocuparse. Fumar es placentero, así
que ¿por qué no?
Nota del Traductor. Cuando Vanesa habla
de fumar seguramente no se refiere al tabaco sino a tradicionales plantas y
hierbas africanas que se fumaban y fuman actualmente, como la marihuana salvaje
(Leonotis leonurus), el Khat (Catha edulis), Ruda siria (Peganum harmala, llamada la ayahuasca
del norte de África), o la iboga (Tabernanthe
iboga). Fin de la nota.
Shelley: ¿Así que
tú también fumabas? ¿Incluso de niño?
Vanesa: Sí. También
bebo alcohol. Me ayuda con los dolores musculares y a nadie le importa.
Shelley: ¿Es este
el suceso original donde tu alma fumó por primera vez?
Vanesa: Sí.
Shelley: Al
observar el área donde trabajas, ¿conoces a alguien de ese mundo que forme
parte de tu vida actual?
Vanesa: (Después
de un minuto). Sí, hay alguien ahí. Veo un perro muy delgado y cuando se
acerca, intento darle de comer. Es mi perra, Elle, que falleció hace unos años.
Ahora tengo un perro nuevo, pero Elle era muy especial. Qué curioso. Siempre la
sentí como una vieja amiga. Ahora sé con certeza que tenía razón.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendisteis tú y Elle?
Vanesa: Se
trata de algo más que ella. Fue mi primera experiencia con un galgo y es parte
de la razón por la que decidí involucrarme con ellos en mi vida actual. Fue una
alegría durante un período muy difícil y también me ha traído mucha alegría en
esta vida, junto con todos los demás galgos con los que he convivido. Son
perros verdaderamente ancestrales y merecen nuestra ayuda para que perduren en
el futuro. Todos los animales importan, pero los galgos son realmente
especiales porque son una parte fundamental de la historia antigua. He visto lo
elegantes que son y lo cariñosos que pueden ser como compañeros. Tengo que
hacer mi parte para asegurar que sigan existiendo y prosperando. No es que
vayan a extinguirse ni nada por el estilo, pero nunca se sabe. Quiero
ayudarlos. Ahora veo que esto forma parte de mi propósito en la vida.
La pasión de Vanesa por los
animales no había disminuido en absoluto a lo largo de los siglos. La última
vez que supe de ella, había logrado reducir el consumo, aunque seguía fumando
ocasionalmente.
Resulta interesante destacar que
investigué un poco sobre su relato acerca del tabaquismo en el antiguo Egipto.
El tabaco se consideraba un producto de América que no estaría al alcance de
los antiguos egipcios. ¿O sí? Evidencia reciente sugiere que Ramsés II tenía
fragmentos de tabaco en el estómago, y que los egipcios pudieron haber cruzado
los mares para obtenerlo, junto con otros tesoros, del Nuevo Mundo. 3
Tampoco aclaré si Vanesa se
refería realmente al tabaco. Fumar hierbas y otros rituales han formado parte
de tradiciones sagradas desde hace siglos. El acto físico de fumar, más que la
nicotina y el tabaco en sí, podría haberle dejado una impresión psíquica u
holográfica que la impulsó a seguir fumando en su vida actual.
En cuanto a su decisión de
dejarlo, el susto de salud de Vanesa resultó ser algo bueno, por lo que no
había alcanzado el umbral del dolor que a veces se requiere para hacer un
cambio duradero.
Lamentablemente, la gente suele
estar motivada por el dolor. Triste pero cierto. No vamos a clases ni buscamos
orientación a menos que las cosas sean extremadamente difíciles. Me alegra que Vanesa
haya reducido su consumo pero me habría complacido más saber que lo dejaba por
completo. Dicho esto, todos estamos en un camino y fumar sigue siendo parte del
suyo. Vanesa pareció obtener mayor claridad sobre su vida en otras áreas con
respecto a su propósito y una profunda gratitud por sus lazos familiares que le
brindaron enormes beneficios curativos, aunque no obtuvo el resultado exacto
que esperaba. A veces todos deseamos una varita mágica que elimine ciertos
hábitos o problemas pero, al final, todo se reduce a una elección. Reconectar
con un amigo, especialmente con un animal querido de su pasado lejano, resultó
ser una verdadera bendición en la vida de Vanesa.
Cuando un ser querido se resiste a
abandonar un comportamiento indeseable, una forma de verlo es que no te incumbe
saber ni intentar comprender lo que esa persona ha aprendido. En el caso de Vanesa,
sigue aprendiendo a través del tabaco, y le deseo lo mejor.
Heidi recordó un trauma infantil relacionado con su perro.
Heidi trabajaba en una empresa y
tenía una vida bastante estable: buenos amigos, un buen trabajo y un sólido sistema
de apoyo. Aun así sentía angustia por sus padres, que eran muy estrictos y la
criticaban duramente por todo lo que hacía. Esperaban que fuera absolutamente
perfecta.
Durante una regresión relacionada
con sus vínculos kármicos con su padre, descubrió que lo había conocido en una
vida anterior, cuando ambos vivieron en África durante la prehistoria. En su
vida actual su padre había fallecido años atrás, y aunque no existía una
enemistad profunda entre ellos, se había construido una fría barrera de indiferencia
a lo largo de los años previos a su muerte. Su duelo no resuelto provenía de no
saber qué hacer con sus emociones contradictorias. Durante la regresión Heidi
relató lo siguiente:
Heidi: Veo a
mi papá. Él es el líder y yo también soy su hija allí. Es muy egocéntrico y
controlador, pero con razón. Tiene mucho poder y la capacidad de comunicarse
con el mundo espiritual mediante un lenguaje de chasquidos. Posee poderes
curativos y personas de todas partes le traen a sus familiares enfermos porque,
a menudo, es la única persona viva que puede ayudarlos.
Shelley: ¿Tienes
alguna idea de dónde vives?
Heidi: África.
Shelley: ¿Qué
zona? ¿Qué tribu?
Heidi: (Pensando
un poco). No lo sé.
Shelley: ¿Estás
cerca del agua?
Heidi: No. En el interior.
Shelley: Muy bien.
¿Cuál es el conflicto con tu padre?
Heidi: Él quiere
que yo sobresalga en todo y trata de enseñarme cómo hacer el trabajo de
sanación, pero no creo que tenga la capacidad. Sí, lo hace. Yo soy más de
agricultura. Disfruto de las hierbas y la cocina, de pasar tiempo con las otras
mujeres, pero él quiere que las deje atrás, que me olvide de todo eso y que
aprenda de él.
Shelley: ¿Eso es
aceptable? ¿Había otras curanderas en la zona en ese momento?
Heidi: Sí, existen,
pero aun así, no quiero esta vida a menos que pueda ofrecer el tipo de
resultados que él consigue. Disfruto de mis animales y paso gran parte de mi
tiempo a solas cuando no estoy ayudando a cocinar, recolectando alimentos o
disfrutando de la naturaleza.
Shelley: Muy bien.
Avancemos rápidamente hasta el siguiente suceso más significativo de esa vida y
sitúese allí, ahora. ¿Qué sucede después?
Heidi: Mi padre
está furioso y se ha llevado a uno de mis perros. No es como los perros que
tenemos ahora. Es más bien una hiena que he logrado domesticar. Era mi amigo y
solía ir de caza conmigo. Mi padre se lo llevó y se lo dio al líder de otra
tribu a cambio de algo. —comida, creo—. sin importarle que yo quisiera tanto a
ese perro que me pertenecía. Mi padre actúa como si todo fuera suyo y solo
suyo. Estoy furiosa (se me saltan las lágrimas). No lo soporto, ni lo que me ha
hecho. Sigo adelante, pero nunca lo perdonaré del todo.
Shelley: ¿Estarías
dispuesto a dejarlo pasar y perdonarlo ahora?
Heidi: (Secándose
las lágrimas). Lo intentaré.
Shelley: Imagina que
una luz sanadora se mueve sobre esa situación y avísame cuando te sientas
mejor.
Heidi: (Después de
un minuto) Sí, está mejor.
Shelley: Al
experimentar la energía de todas las personas que conociste en tu vida en
África, ¿reconoces a alguien más de tu vida actual?
Heidi: Sí.
Yo tenía un perro cuando era pequeña y veo que también era mi perro de
entonces. Tuvimos que regalarlo cuando nos mudamos. Me dio mucha pena.
Investigué un poco sobre la
información de Heidi y descubrí que existen dos tribus antiguas con un lenguaje
de chasquidos: los Sandawe y los Hadza. El pueblo Sandawe vive en la zona de la
actual Tanzania, lejos del océano, así que es posible que se refiriera a ellos.
Más adelante retomaremos la discusión sobre la regresión de Heidi tras descubrir
que su perro no era la única mascota que su padre le había arrebatado en su
vida anterior.
Chus adoptó a su pastor de vida pasada
Chus, hipocorístico de Jesús, atravesaba
una especie de crisis de la mediana edad y acudió a mí para descubrir su
propósito y así poder seguir adelante y encontrar un trabajo más significativo.
Pasó años como corredor de bolsa y la tarea le resultaba tediosa.
“Mi trabajo me consume el alma. Sé
que tengo aptitudes y talento para ayudar a la gente a desenvolverse en los
mercados, y normalmente me siento bien con eso, pero últimamente, con la
volatilidad que hay, algunos de mis clientes han perdido mucho dinero y siento
que estoy haciendo más daño que bien. No quiero ser la razón por la que la
gente pierda los ahorros de toda su vida. Tengo que encontrar algo más que
pueda hacer, algo de lo que pueda sentirme orgulloso y que ayude a los demás.”
Hablamos sobre los pasatiempos e
intereses de Chus para ver qué áreas podrían ofrecer pistas sobre una mejor
opción profesional, y mencionó que era voluntario en un refugio de animales
local donde ayudaba a cuidar a los perros. Durante su tiempo como voluntario,
terminó adoptando un perro mestizo de pastor alemán. Durante la regresión, esa
información nos dio otras pistas sobre la profunda pasión de Chus por los
animales.
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Chus: Hace veinte
mil años. Hace un frío glacial y estoy en una zona muy fría del norte del
mundo.
Shelley: ¿Qué
haces ahí?
Chus: Cazo para
sobrevivir, atrapo todo lo que puedo conseguir.
Shelley: ¿Estás
solo o acompañado?
Chus: Estoy solo,
salvo por un perro grande que me acompaña. Nos entendemos bien, nos ayudamos
mutuamente y compartimos la comida. Increíblemente, cuando lo miro a los ojos,
veo que es Duke, el perro que tengo ahora. Seguimos trabajando juntos hasta el
día de hoy.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendisteis Duke tú, allí?
Chus: Es mejor
trabajar juntos por el bien común que competir e intentar aprovecharse de los
demás. Hay suficiente para todos si compartimos.
Shelley: ¿Cómo se
aplica esto a tu situación actual, en la que quieres hacer algo nuevo con tu
vida?
Chus: He pensado
en comprar un edificio nuevo para el refugio local. Llevo años dándole vueltas
a la idea. Mi esposa dice que no le importa, pero yo he estado posponiéndolo.
He sido muy afortunado y necesito hacer más. Esta relación que he tenido con mi
perro me recuerda que estas cosas tienen su recompensa a la larga. Le debo a él
hacer más de lo que estoy haciendo.
Shelley: ¿Es esto
lo que quieres hacer con tu vida? ¿Eso te haría feliz?
Chus: Sí. No
necesito el dinero, en sí. No es que vaya a disolver mi negocio por completo.
Dejaré que mi nuera dirija el lugar, que es prácticamente lo que ya hace.
Financiaré la construcción y sé que habrá un lugar para mí en la junta donde
podré generar un impacto. ¿De qué sirve el dinero si no puedes usarlo para
ayudar a la gente?
Fiel a su palabra, Chus ayudó a
financiar el refugio local y, por lo que sé, sigue teniendo un gran impacto en
su comunidad y disfrutando del tiempo con su familia y su fiel amigo, Duke.
Resumen
La conexión que mis clientes
tenían con el mejor amigo del hombre era tan poderosa que abarcaba cientos e
incluso miles de años. El viejo dicho de que "el amor nunca muere”nunca
había parecido tan cierto.
Resulta interesante observar que
muchos de mis clientes varones veían a sus perros como compañeros de vida,
mientras que las mujeres tenían vínculos más emocionales con los suyos. En
cualquier caso, los perros enriquecieron la vida de las personas, como lo han
hecho durante miles y miles de años.
2.
Colaboradores de la Enciclopedia del Nuevo Mundo, Amenhotep
I. 10 de marzo de 2016. 18:56.
https://www.newworldencyclopedia.org/entry/Amenhotep_I.
3.
April Holloway. “Traficando con el pasado: ¿Cómo conseguían los antiguos
egipcios la nicotina y la cocaína?”2 de diciembre de 2017,
https://www.ancient-origins.net/history/dealing-past-how-did-ancient-egyptians-get-nicotine-and-cocaine-009223.
4.
Daniel Shriner, Fasil Tekola-Ayele, Adebowale Adeyemo y Charles N. Rotimi.
“Ancestros genéticos de los pueblos Hadza y Sandawe revelan una antigua
estructura poblacional en África”, Genome Biology and
Evolution, volumen 10, número 3, marzo de 2018, páginas 875–882, https://doi.org/10.1093/gbe/evy051.
Capítulo tres. Vidas pasadas con
caballos,
aves y otros animales.
El caballo
domesticado ha desempeñado un papel fundamental en la vida cotidiana
desde los albores de la civilización y, como es lógico, ocupa un lugar destacado
en los recuerdos del pasado. Los caballos son esenciales para el desarrollo de
la civilización ya que pocas criaturas ofrecen transporte y compañía a los
humanos a quienes sirven. Los estudios de casos sin duda nos permiten apreciar
aún más a estos majestuosos animales y nos invitan a reflexionar profundamente
sobre todo lo que han hecho a lo largo de los siglos al servicio de la
humanidad.
En mi actual vida mi experiencia
con los equinos se ha limitado a un par de paseos a caballo para principiantes,
cuando era exploradora, y a ocasiones en las que he montado en grupos grandes.
De vez en cuando notaba que el caballo que montaba galopaba un poco, daba un
tirón hacia adelante y yo sentía miedo intenso. Durante una regresión a vidas
pasadas descubrí que me habían derribado de un caballo en la Inglaterra
medieval durante un torneo de justas, y aunque la caída no me mató la espada de
mi oponente sí. La caída me dejó vulnerable a los ataques y ese sentimiento se
trasladó a los encuentros con caballos en mi vida actual.
Aunque no tengo miedo a los
caballos, cuando visito establos y estoy cerca de ellos siento profundo respeto
y temor ante la tremenda fuerza y poder que poseen en general. No es algo con
lo que se deba jugar. En una de mis regresiones recordé haber recibido coces en
varias ocasiones y una de ellas dañó permanentemente mis intestinos y me dejó
vulnerable a lesiones, lo cual se manifiesta en mi vida actual a través de
endometriosis en etapa cuatro mencionado anteriormente en el libro.
Los pensamientos son cosas y todo
lo que nos sucede en vidas pasadas forma recuerdos holográficos que se
almacenan en el cuerpo. El patrón energético derivado de mi lesión en una vida
pasada y mi enfermedad actual se ha sanado gracias a una combinación de regresión
a vidas pasadas y trabajo energético, y me complace decir que ya no siento
recelo hacia los caballos.
De hecho, una vez solucionados
esos problemas tuve una vívida visión de un caballo durante un viaje a China
hace varios años. Una noche soñé con un caballo de madera galopando por el
interior brumoso de mi mente. Dos días después, mientras compraba en una tienda
de regalos en mi hotel de Shanghái, vi el mismo caballo de mi sueño que estaba
en el estante superior del fondo. Lo saqué, lo sostuve en la mano y consulté el
precio. Cuando lo mostré a la dueña de la tienda me dijo que ese caballo no
estaba a la venta bajo ninguna circunstancia. «Es muy viejo», dijo. “Tengo que
tenerlo”, respondí, y expliqué, “Sé que suena a locura pero hace un par de
noches soñé con este mismo caballo”. Cuando le dije esto abrió mucho los ojos y
me miró fijamente. “¿Qué pasa? ¿Qué quiere decir el caballo?”, pregunté. Ella
respondió “Éxito”y llevó el pequeño objeto a la caja registradora y me lo
cobró. “Esto es para ti”. En China y otras culturas los caballos son símbolos
poderosos de éxito. Según los seguidores del Feng Shui, colocar imágenes o
estatuas de caballos en la pared sur atrae la fortuna.
Gracias a que los caballos se
encuentran entre los animales domesticados más antiguos y han contribuido
enormemente al desarrollo de la humanidad y construcción de civilización,
abundan los recuerdos de vidas pasadas relacionados con ellos. No ha existido
mejor compañero para brindar fuerza, consuelo, amistad y protección a sus
dueños en todas las culturas del mundo. En este capítulo exploraremos vidas
pasadas con caballos, así como las amistades que se formaron entre personas otros
animales fascinantes que transformaron la vida de las personas, tanto en el
presente como en el pasado. ¡Disfrutad!
Mina pidió ayuda con su caballo pinto.
A pesar de mi inicial temor hacia
los caballos he tenido mucha experiencia trabajando con ellos ya que gran parte
de mi trabajo se centra en la sanación energética, además de haber vivido en Tejas
la mayor parte de mi vida. En el pasado recibía muchas llamadas de dueños de
mascotas frustrados y desesperados que tenían diversos problemas con sus
animales y decidían probar la sanación energética. Trabajaba principalmente con
gatos y perros pequeños, aunque también me llamaban dueños de caballos ya que
son criaturas muy sensibles. Cuando los caballos están angustiados esas
emociones intensas pueden asustarlos a veces y hacer que se caigan. En esos
casos las consecuencias suelen ser graves así que antes de permitir que el
animal llegara a ese estado de estrés, cuando todo lo demás fallaba, los
clientes probaban alternativas como la sanación energética.
Me llamaban para ayudar a calmar a
los caballos con problemas. Todos los animales son sensibles a la energía, por
supuesto, pero los caballos responden excepcionalmente bien a los pensamientos
y vibraciones positivas. Del mismo modo, si hay problemas en la vida del dueño,
ese estrés se transmite fácilmente al caballo durante sus interacciones, tanto
al comer como al montar.
Mina tenía una tienda en un centro
comercial y criaba caballos como pasatiempo. La conocía desde hacía años, mucho
antes de empezar mi carrera profesional como sanadora porque yo solía vender
publicidad en el periódico local y ella era cliente. Una vez que empecé a hacer
mi trabajo de sanación, me sentí cómoda dejando que supiera a qué me dedicaba.
Para mi sorpresa se mostró bastante abierta a las terapias alternativas y me
habló de sus caballos, y de lo mucho que le preocupaba su caballo castrado favorito,
Thor.
—Thor está molesto por algo. Creo
que no le gusta el establo —explicó—. He intentado darle el heno que le gusta,
llevarlo a dar paseos más largos, cepillarlo más. Nada funciona. —me miró un
momento con expresión inquisitiva—. Me pregunto...
“¿Qué?”pregunté.
—Te pido que salgas y lo observes.
Haz lo que tengas que hacer y mira si consigues algo.
Por aquel entonces nunca había
trabajado con caballos, pero ella insistió en que lo intentara, así que una
tarde la acompañé al establo. Mina pensó que sería mejor presentarme y luego
marcharse, así que regresó a su camioneta y yo me quedé de pie, junto al
establo de Thor, observándolo un rato en silencio. Después de unos minutos
sentí que mis manos se calentaban y comencé a transmitirle energía.
Al trabajar con animales tan
perceptivos hay que tener en cuenta que demasiada energía a veces puede ser
contraproducente y hacer que se alejen. Así que envié la energía suavemente e
intenté despejar mi mente para lo que quisiera decirme. Para mi asombro Thor tenía
algunas cosas que decir. Cuando regresé a la camioneta de Mina para darle el
informe sobre las quejas de Thor, determinamos, basándonos en lo que había
descubierto, que se beneficiaría enormemente de una regresión a vidas pasadas.
El caballo de Mina me “dijo”que
ella tenía razón: odiaba su nuevo establo. Quería estar con su amigo, otro
caballo que había fallecido el mes anterior. Como Mina se había olvidado de
contarme ese detalle, se quedó atónita cuando se lo mencioné. “Lo había
olvidado por completo”, admitió.
«Los animales también sufren,
¿sabes?», dije. También le recomendé que colocara un grupo de amatistas y
varios trozos grandes de cuarzo rosa en el establo para ayudarlo a sanar, y así
lo hizo. «Eso no es todo. También dice que ha venido aquí para estar contigo.
Ya os conocíais de antes». Hicimos la regresión para descubrir más detalles
sobre su vida pasada juntos, y Mina quedó sumamente sorprendida por la
información que recibió:
Shelley:
¿Dónde estás y en qué año estamos?
Mina: 1865,
Alabama. Es la Guerra Civil. Soy soldado y veo a Thor. Él también es mi caballo
de entonces y ahora tiene un color y marcas parecidas a las que tenía en aquel momento.
Shelley: Muy bien.
Avanza rápidamente hasta el suceso más significativo de esa vida en lo que
respecta a ti y a Thor, siéntete allí, ahora, observa lo que sucede.
Mina: Hay disparos
a mi alrededor. Humo por todas partes. Balas volando. Da mucho miedo. Lo oigo
quejarse y me doy cuenta de que le ha alcanzado una bala. Estamos cayendo.
Shelley: Imagina
que una luz sanadora desciende, envuelve a ambos y os quita todo dolor. ¿Qué
sucede después?
Mina: Caemos, pero
él no muere. Me protegió de los disparos y recibió varios impactos. Básicamente
me salvó la vida. Logré escapar con un brazo roto, pero estoy viva gracias a
él.
Shelley: ¿Cómo se
relaciona tu vida en la Guerra Civil con lo que estáis haciendo juntos esta vez,
y qué están aprendéis juntos como almas?
Mina: Me
salvó entonces y… (entre lágrimas) me salvó ahora. No físicamente, pero durante
mi divorcio lo montaba todos los días. Si no hubiera sido por su compañía no sé
qué habría hecho. Creo que me extraña y quiere que pase más tiempo con él. Sé
que debería estar más presente para él, especialmente ahora que mi otro caballo
falleció. Sé que no debería. He estado muy ocupada en la tienda, pero prometo
que me portaré mejor con él de ahora en adelante. Se lo debo.
Después de colocar las piedras en
el establo de los animales, Mina cumplió su compromiso de cerrar su tienda
temprano los miércoles por la tarde para poder ir al establo y montar a Thor
una vez más por semana, de forma regular. Cuando el tiempo se lo permitía,
empezó a visitar a Thor ocasionalmente siempre que podía aprovechar para dar un
paseo extra.
La transformación en la actitud y
la salud general de Thor fue instantánea y palpable. «Ha vuelto a ser el de
antes, gracias a ti», me dijo.
—No —dije—, todo es gracias a ti.
Él necesitaba más amor y tú le diste lo que siempre quiso.
Nuestros animales nos necesitan
tanto como nosotros a ellos y, como descubrió Mina, a veces esos sentimientos
provienen de un pasado lejano.
Intentó salvar a su caballo de un tiroteo en una vida pasada.
Una cliente llamada Dueña me pidió
que fuera a su establo para practicar una sanación energética con su caballo
favorito, de nombre Polvo, que de repente se había vuelto letárgico sin razón
aparente y llevaba una semana empeorando. Cuando pregunté a Dueña si le había
ocurrido algo traumático en su vida personal me explicó que su único hijo
acababa de irse a la universidad.
“Mi hijo se fue la semana pasada”,
explicó. “Es mi único hijo, así que me preocupo. Supongo que se podría decir
que soy sobreprotectora. No quiero serlo, pero no puedo evitarlo. Polvo es
nuestro, ya que mi esposo está mucho tiempo fuera y no monta a caballo. Normalmente
mi hijo, Sean, lo monta más que yo. Ahora que lo pienso, unos días antes de que
Sean se fuera a la universidad, Polvo empezó a portarse mal”.
Después de trabajar en Polvo
durante un rato enviándole energía, noté que empezó a calmarse. Dueña explicó
con más detalle sus dificultades tras la partida de su hijo y decidió someterse
a una regresión para intentar superar su instinto protector. Dueña descubrió
que ella y Polvo tenían un vínculo que se remontaba a mucho antes de lo que
creía.
Shelley:
¿Qué año es? Di lo primero que te viene a la mente.
Dueña: 1698.
Shelley: Muy bien.
¿Dónde estás?
Dueña: (Pensando)
Allá, en la parte norte de Norteamérica. Soy sioux.
Shelley: Muy bien.
¿Eres hombre o mujer?
Dueña: Mujer.
Shelley: Al
explorar la energía de tu vida en el siglo XV, ¿hay alguien que te resulte
familiar, ya sea visual o emocionalmente?
Dueña: (Llorando).
Ahí está.
Shelley: ¿Quién?
Dueña: Polvo.
Es mi mejor amigo allí, igual que ahora. Es la única persona que me entiende.
Siempre me sorprende no ser la
única que piensa en los animales como si fueran personas.
Shelley:
Explícate. ¿Qué quieres decir con eso?
Dueña: Mi …
compañero… siempre me deja, sale de caza. Yo me quedo atrás. Mi caballo es mi
compañero, quien me salva de estar sola todo el tiempo. No estoy sola. Tengo un
bebé, pero es demasiado pequeño para serme de mucha compañía. También hay otros
en mi tribu, por supuesto, pero tienen sus familias y muchos de esos hombres se
quedan en el campamento más que mi compañero.
Shelley: Al
experimentar la energía de los demás miembros de la tribu, y en particular la
de tu pareja, ¿hay alguien allí que se parezca o se sienta como alguien que
conoces de tu vida actual?
Dueña: (Después de
un momento) Oh… sí… Son ellos.
Shelley: ¿Quienes?
Dueña: Mi esposo y
Sean. Sean es mi bebé y mi esposo es mi compañero. Veo que las cosas no han
cambiado mucho. Solíamos vivir en Wisconsin, no muy lejos de donde estábamos
entonces. Mi esposo nunca ha estado muy presente en mi vida. Me dejó criar a
Sean prácticamente sola mientras él estaba de viaje de negocios, y ahora se
marcha, dejándome atrás. Fue un buen proveedor, tanto antes como ahora, y se lo
agradezco, pero lo echo de menos. Y ahora Sean se va. Me siento sola, como
antes.
Shelley: Avancemos
rápidamente hasta el suceso más significativo de esa vida. Ve allí, ahora.
Dueña: ¡Oh! ¡Oh
no!
Shelley: ¿Qué pasa?
Dueña: (Llorando).
¡Lo mató!
Shelley: ¿Quién
mató a quien?
Dueña: (Sigue
llorando). Mi compañero mató a mi caballo y se fue para que yo no pudiera
marcharme. Corro hacia mi pobre caballo. Está en el suelo e intento salvarlo
deteniendo la hemorragia, pero… (llorando)… no va a sobrevivir.
Shelley: Imagina
una luz sanadora que se mueve sobre esos sucesos, sanando y transformando todo
tu dolor. Avísame cuando te sientas mejor.
Dueña: (Después de
un rato). Sí. Mejor.
Shelley: Rodeado
de luz, avanza rápidamente hasta el siguiente suceso más significativo de esa
vida. Vive ese presente. Observa lo que sucede.
Dueña: Decidí en
ese mismo instante irme sola. Mi compañero se marchó. Recogí mis cosas y me
fui.
Shelley: ¿Lograste
sobrevivir?
Dueña: Oh sí,
bastante bien, la verdad.
Shelley: Muy bien.
¿Qué lecciones aprendisteis juntos que todavía aplicáis en vuestra vida actual?
Dueña: Nunca le ha
gustado que monte a caballo. En cierto modo, no tenemos mucho en común, aparte
de Sean. No sé qué pasará ahora que se ha ido a la universidad.
Shelley: ¿Cómo te
ayudará la fortaleza que adquiriste en esa vida anterior en tu situación
actual?
Dueña: Mi vida es
mucho mejor ahora que antes. Tengo una casa bonita y quizás mi marido y yo
podamos aprender a hacer cosas juntos ahora que Sean no está. Vale la pena
intentarlo. Aunque Sean no esté, saldré adelante y todo se solucionará. Un paso
a la vez. Polvo me ayudará mucho. Ya había planeado montar más a caballo. Sé
que eso hará feliz a Polvo y yo también lo disfrutaré. Puedo pedirles a algunos
amigos que monten conmigo. Con el tiempo, todo será más fácil.
Shelley: ¿Qué
lecciones estás aprendiendo de tu caballo Polvo en estas vidas?
Dueña: Polvo
y yo confiamos el uno en el otro. Nos queremos pase lo que pase. Es un gran
amigo.
Una vez que Dueña completó su
sanación personal y la regresión la ayudó a lograr un cambio interno en su
relación con Polvo, su comportamiento extraño disminuyó. Dueña aceptó su nueva
realidad tras la partida de su hijo, y la situación mejoró. No supe nada de
ella después de la sesión, así que supongo que Polvo se recuperó sin problemas.
Eso espero.
La afición de Falo por las apuestas comenzó en una arena de Constantinópolis
Falo era un apasionado de los
juegos de azar y casi pierde su matrimonio por su afición al riesgo:
“He estado apostando a los
caballos desde que tuve edad suficiente para hablar”, me dijo. “Mi padre me
inició en esto, y su padre antes que él. Cuando me fue bien en mi negocio salí
y le compré un caballo a mi hija con las ganancias, para gran disgusto de su
madre, y he estado pidiendo disculpas por ello. El caballo necesitaba un hogar.
En cuanto lo miré a los ojos supe que tenía que tenerlo. Con el tiempo mi esposa
lo superó, yo busqué ayuda y dejé de apostar, en gran parte, pero haga lo que
haga sigo obsesionado con el Derby y cualquier suceso hípico que vea en la
televisión. No apuesto. Ya no salgo a gastar dinero en apuestas, pero pienso en
apostar. Aunque solo en caballos. Nadie entiende por qué. Crecí en Nueva Jersey
y nunca tuvimos caballos, salvo los que veía en la televisión.
Falo pronto se dio cuenta de que
su amor por el deporte provenía de una parte ancestral de su alma:
Shelley:
¿Dónde estás? ¿En qué año estamos?
Falo: Estoy en un
estadio enorme. Diría que es Constantinopla (Constantinópolis, la ciudad de
Constantino, en griego, entonces capital del imperio romano de oriente, luego
Bizancio). Esto es temprano. Como en el siglo XII.
Shelley: ¿Qué está
pasando allí?
Falo: Voy en un
carruaje a toda velocidad por una pista, luchando y abriéndome paso, a la
fuerza, para intentar ganar.
Shelley: ¿Ganas?
Falo: A veces, no
siempre. Pero hay que intentarlo porque si pierdes corres el riesgo de morir.
Yo no pierdo a menudo.
Shelley: ¿Cómo te
iniciaste en el mundo de las carreras?
Falo: No por
elección propia. Soy más bien una especie de sirviente contratado. Tengo que
hacerlo o me condenarán a muerte. Correr o morir. Eso es todo. Si no les gusta
lo que hago estoy acabado. Aun así he llegado a amar este deporte. Es mejor que
la alternativa, eso es seguro.
Shelley:
¿Reconoces a alguien de esa época en tu vida actual?
Falo: (Riendo) ¡
Ahí está Chester, el caballo de mi hija! Era uno de los caballos de aquella
época. Pobrecito. Fueron tiempos difíciles para todos, pero sobre todo para los
caballos. Eran prescindibles.
Shelley: ¿Qué
lecciones estáis aprendiendo los dos?
Falo: En aquel momento
sentía debilidad por los animales. Odiaba verlos sufrir. Éramos iguales, ¿sabes?
Lo mismo me pasó esta vez. Cuando lo vi sentí la necesidad de ayudarlo, y ha
sido maravilloso para mi hija. Ella tenía algunas dificultades de aprendizaje,
nada grave, pero cuidar de Chester la ayudó a superar su timidez, así que,
aunque también lo ayudamos a él, siento que salimos ganando. Es un animal
estupendo.
Shelley: Ahora que
comprende el origen de su fascinación por los caballos, ¿te ayudará esto a
controlar tu impulso de apostar?
Falo: He
hecho mucha terapia para superarlo pero sí, en cierto modo esto me da una base
más sólida. Nunca lo había pensado, pero creo que es el sufrimiento de los
animales y el maltrato lo que me impulsa a ver el programa más que nada. Odio
ver a cualquier animal maltratado, incluso antes de involucrarme en esto de las
vidas pasadas, y no quiero que nadie sufra como sufrimos nosotros para hacer el
programa. Eso sigue ocurriendo hoy en día. No ha cambiado mucho, pero aún me
emociona verlos correr.
Alcanzar una mayor comprensión de
las actividades que causan adicción es otro de los muchos beneficios de la
regresión a vidas pasadas. Falo, finalmente, comprendió que su profundo amor
por los caballos tenía un significado sincero y no era simplemente una obsesión
irracional. Desde esa perspectiva, sumada al deseo de ayudar a otros seres
vivos, Falo pudo comprobar de primera mano que es posible una gran sanación.
Franco rescató a su caballo en una vida pasada.
Franco era carpintero y artesano,
actividades que practicaba como pasatiempo. Al igual que muchos de mis
clientes, trabajaba en un empleo societario monótono y esperaba encontrar una
forma mejor y más significativa de ganarse la vida. Franco vivía en un rancho
con su esposa e hijos y tenían un par de caballos y gallinas que criaban
únicamente para uso personal. Durante una regresión exploratoria a vidas
pasadas para profundizar en la comprensión de sus dones y talentos de vidas
pasadas, Franco descubrió una conexión importante e inesperada con su caballo
mascota:
Shelley:
¿Dónde estás y en qué año estamos?
Franco: Sur de
Egipto, 2000 antes de Cristo.
Shelley: ¿Qué está
pasando?
Franco: Vivo en
Luxor, cerca del templo de Karnak. Lo sé porque paso mucho tiempo viendo
programas sobre este lugar en Discovery Channel.
Shelley: Buena afición.
¿Qué haces en el sur de Egipto en el año 2000 antes de Cristo?
Franco: Soy
carpintero. Construyo muebles para el faraón y los gobernantes.
Shelley: ¿Cómo
aprendiste tu arte?
Franco: Un hombre
mayor de el pueblo me enseñó; me tomó bajo su protección y me enseñó el oficio
antes de fallecer.
Shelley: ¿Cuántos
años tienes ahí?
Franco: Soy niño
pequeño. Quizás de diez u once años. Soy muy bueno en el trabajo. Los líderes
me hacen trabajar sin descanso para construir cosas, y con el tiempo empiezo a
construir algunos de los objetos que se colocarán en las tumbas.
Shelley: Al mirar
a tu alrededor, ¿hay alguien que conozcas de tu vida actual?
Franco:
Gente, no, pero sí veo a uno de los caballos del rancho, un castrado llamado
Apolo. Está ahí. En aquella época, tenía que usar caballos muertos para hacer adhesivo
o colas con las que pegar las maderas de mis muebles. De hecho, fui de los
primeros en descubrir cómo funcionaba. Cuando los proyectos de
construcción se vuelven más exigentes escucho que planean matar a caballos y
otros animales que se usan para pegamentos y adhesivos. Me escabullo por la
noche y libero a varios de ellos. Huyen hacia la libertad.
Shelley: ¿Qué te
sucedió como resultado de hacer esto?
Franco: Nadie sabe
que fui yo. Si lo descubren me ejecutarán, seguro. Sigo teniendo éxito, pero
insisto en que solo usemos animales que ya hayan muerto. En general, es
bastante fácil, porque la vida es dura y ni las personas ni los animales viven
mucho. Siento que fui recompensado con una vida bastante próspera y larga
porque ayudé en lo que pude y, de hecho, liberé a otros animales cuando pude
para que no sufrieran daños innecesarios.
Shelley: ¿Hay
otras vidas en las que hayas conocido a tu caballo?
Franco: Sí, más
tarde, en Persia. Competí con él entonces. Me duele decir que no fui amable.
Solo valoraba el dinero y el poder, y en esa vida tuve ambos, pero me volví
increíblemente codicioso. Sufrí una terrible lesión de espalda por una caída.
Mi caballo me tiró porque lo maltraté.
Shelley: ¿Alguna
otra vida?
Franco: Europa del
Este. Vivía en un pueblo y él era mi caballo de batalla. Lo traté con cariño
entonces, y fue un compañero y amigo fiel.
Shelley: ¿Algún
otro?
Franco: No.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendisteis Apolo y tú al uniros como almas a lo largo de muchas
vidas?
Franco: La vida es
un toma y daca. Recibes lo que das. Cuando fui amable, recibí amabilidad.
Cuando fui cruel, recibí lo que merecía.
Shelley: ¿Cómo se
relacionan estas vidas con lo que deberías estar haciendo ahora en el trabajo?
Franco: Con
mis animales me basta. Debería dedicarme más al arte. Reconozco que tengo
talento genuino para la carpintería y tal vez podría montar un negocio. Sin
embargo he dudado en hacerlo porque lo disfruto muchísimo. No quiero que se
convierta en una obligación, como me pasaba antes. En mi vida en Egipto, si no construía lo que me pedían a tiempo,
corría el riesgo de morir. No quiero volver a sentir eso jamás. Cuando comparo
mi vida actual con la de entonces me doy cuenta de que mi trabajo actual no
está tan mal. Claro que tenemos talentos y cosas que disfrutamos más, pero
usarlos como pasatiempo es mejor.
Franco tuvo una maravillosa
oportunidad de explorar su karma durante la regresión y, por lo que sé, no ha
hecho ningún cambio en su profesión sino que ha utilizado la regresión para
seguir sintiendo gratitud por su vida.
Rita recordó un caballo de un viaje en barco español.
Rita se mudó varias veces a lo
largo de su vida y, como resultado, sus amigos la consideraban un espíritu
libre por excelencia.
“Cuando era niña, no teníamos
mucho dinero. Era la mayor de cinco hermanos y mis padres hicieron lo que
pudieron, trabajando en empleos ocasionales y mudándose de pueblo en pueblo
donde pudieran encontrar más trabajo en la agricultura. Siempre he sentido
profundo amor por la tierra y me pregunto de dónde viene. En el pasado, soñaba
con estar en las llanuras, como un pionera. Me pregunto si eso fue algo que vi
en la televisión o si es real.”
Anteriormente en el libro mencioné
que uno de los principales argumentos de los escépticos de la reencarnación es
que las personas con recuerdos simplemente regurgitan cosas que leyeron o
aprendieron en otro lugar. Ese también podría haber sido el caso de Rita.
Desafortunadamente, no tengo forma de saber con un 100% de certeza si Rita
recordó o no un viejo programa de televisión o si sus recuerdos realmente
provenían de experiencias propias en vidas pasadas.
Cuando Rita me mencionó sus dudas
podría haber estado reconociendo que, a nivel subconsciente profundo, sabía que
había visto esa información en otro lugar, o tal vez intentaba protegerse de
sentirse ridícula. La mayoría de las personas que se someten a una regresión
experimentan la sensación de que lo que están viviendo no es real, y a menudo
lo describen como algo absurdo. Los clientes suelen decirme cosas como:
"Siento que me lo estoy inventando", "Sé que esto suena
descabellado”o "Te prometo que no estoy loco". Parte de la razón por
la que esto sucede es que los pensamientos parecen muy aleatorios. Sé por
experiencia propia que las imágenes, pensamientos y sentimientos aparecen de la
nada y no parecen provenir de recuerdos personales. A veces surgen de la nada,
por lo que es natural que los clientes se pregunten de dónde vienen las ideas.
Siempre que pueda convencer a los clientes de que eviten juzgar y se dejen
llevar por las imágenes, la sanación puede ocurrir. Desde una perspectiva
terapéutica, la sanación, transformación y comprensión personales son lo único
que importa. Rita aprendió algunos detalles importantes sobre el viaje de su
alma:
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Rita: Siglo XVI.
Estoy en un enorme barco de madera cruzando el océano.
Shelley: Muy bien.
¿De dónde vienes?
Rita: España.
Shelley: ¿Qué está
pasando en el barco?
Rita: Las
condiciones son terribles. Hay muchísima gente, todo apesta. Algunas personas
están enfermas.
Shelley: ¿Eres
hombre o mujer?
Rita: Una chica.
Bueno, casi veinteañera, pero en aquella época, supongo que era como una mujer.
Shelley: ¿Conoces
a alguien que te acompañe en el viaje?
Rita: Sí. Mi
familia está ahí. Mis padres, y veo a uno de mis hermanos. Venimos a labrarnos
una vida mejor. A mi padre le prometieron una oportunidad.
Shelley: Muy bien.
Imagina que llegas a tu destino. ¿Qué sucede después?
Rita: Mi
padre enferma antes de que lleguemos. No sobrevive. Mi madre, mi hermano y yo
estamos solos. Desembarcamos en una zona remota. Creo que en algún lugar de
Norteamérica. Ahora estamos en una playa de arena en medio de la nada. La
comida escasea. Veo a los soldados del barco. Trajeron animales. Caballos. Veo
un caballo que reconozco de una granja donde vivimos durante mi vida actual. En
teoría, el caballo pertenecía a la gente a la que le alquilábamos, pero yo lo
cuidaba.
Ella estaba allí, en el siglo XVI.
Era una de las yeguas de los soldados. Se escapó y he oído que sus descendientes
aún vagan libres por esa zona. Mis padres nos llevaron a Georgia durante una de
las aventuras y fuimos a ver esos caballos salvajes. Nunca me había sentido tan
conectado con ningún lugar como con esa zona. Ahora sé por qué.
Shelley: ¿Qué te
sucedió a ti y a tu familia durante tus primeros años como exploradores
españoles?
Rita: Mi
madre se casó con otro soldado. Él era duro con nosotros, estricto, pero nos
daba comida y techo, que fue la única razón por la que mi madre se casó. Cuando
bajamos del barco, la vida era horrible y teníamos que luchar por todo.
Encontrar comida era difícil y dependíamos de otros para conseguir alojamiento.
Cuando tenga la edad suficiente me
casaré y me iré. Mi vida resulta bastante buena considerando las dificultades que
soportamos. Mi esposo era uno de esos oficiales. Mucho mayor que yo. Tenemos
una casa pequeña pero bonita y ese caballo, mi caballo que yo cuidaba, le
pertenecía. Lo cuidé entonces y lo cuido ahora, aunque nunca me perteneció en
ninguna de las dos ocasiones, y ni siquiera sé su nombre.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendiste en esa vida con tu familia?
Rita: Mi padre
regresó a esta vida para estar con mi madre. Se aman de verdad. Nos mudaba
constantemente por ese mismo deseo de algo mejor. En esta vida tampoco lo
encontró. Lo bueno es que esta vez no murió. Sin embargo, nunca se conformó con
lo que tenía. Siempre buscaba más.
Shelley: ¿Y qué
hay del caballo? ¿Qué lecciones aprendiste al cuidarlo?
Rita: El
caballo me da una sensación de libertad, aunque ninguno de los dos fue
realmente libre. Tienen espíritu libre y cuando los veo galopar en los pastos
siento en mi alma que encuentro algo inspirador en mi vida.
Rita salió de la sesión con una
nueva perspectiva sobre su espíritu libre y el origen de su comportamiento.
Pasamos toda la vida tratando de conocernos profundamente y comprender las
motivaciones que nos impulsan a hacer ciertas cosas. La regresión ofrece un
atajo extraordinario para descubrir algunas de las motivaciones ocultas y así
encontrar la paz en nuestras vidas.
Los problemas de Owen durante su adolescencia lo llevaron
a encontrar a una compañera de su pasado
Mi cliente Owen superó una
adversidad increíble para dar un giro positivo a su vida. Siendo adolescente
problemático el tribunal le condenó a entrar en un programa correccional
situado en el campo, donde tuvo que cuidar ganado y conectar con la naturaleza.
“Sin duda, pasé por momentos
difíciles en mi adolescencia”, admitió. “No quería que me enviaran lejos ese
verano, pero no tuve otra opción. Mis padres me enviaron a un rancho remoto, en
Utah. Teníamos que levantarnos todos los días antes del amanecer, dábamos de
comer a los cerdos, ordeñábamos las vacas, cuidábamos las gallinas y, si nos
portábamos bien, por las tardes nos dejaban ayudar en los establos cepillando y
acicalando caballos. Así aprendí a ser herrador. También aprendí a montar a
caballo y, desde entonces, los he tenido.
Tras superar su infancia
traumática, Owen trabajó en yacimientos petrolíferos y amasó una fortuna que le
permitió llegar a ser propietario de un gran rancho de caballos en el oeste de
Tejas. Quería someterse a una regresión para descubrir vidas pasadas en las que
también trabajara con caballos.
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Owen: Estoy en el
Medio Oeste, en una caravana de carretas. Miro a mi alrededor y veo caballos
salvajes galopando libres al viento. No estoy seguro del año, pero soy un
adolescente, más o menos de la misma edad que tenía cuando me enviaron lejos.
Soy bastante travieso. Mis padres tienen que mantenerme ocupado para que no me
porte mal.
Shelley: ¿Hay
alguien de aquella época temprana a quien conozcas en tu vida actual?
Owen: Mis padres
eran entonces la pareja que dirigía el rancho para chicos en Utah. Gente muy
amable, que se preocupaba mucho por los niños. No han cambiado mucho. Me
enseñaron a cuidar animales, a respetar la naturaleza y a vivir de forma
independiente. También heredé de ellos mi amor por los caballos. Me encontré
con uno de los caballos salvajes cuando montamos el campamento. Me tomó cariño
y siguió nuestra caravana, quedándose a mi lado. Es el mismo caballo que conocí
en Utah. Él es la única razón por la que tuve que comprar mi rancho. Tenía que
ayudar a los caballos. Estaban solos entonces, igual que nosotros, y era duro,
muy duro, para todos.
Shelley: ¿Era esta
la única vida en la que tuviste caballos?
Owen: Oh,
no. Ni mucho menos. Veo varia más. Asia, Europa, incluso en Grecia. Siempre tuve
caballos. Fui soldado en el Imperio Romano, en el ejército. Los caballos formaban
parte de mi vida. Me alegra haberlos encontrado en mi vida actual. Sin
caballos, la vida no es tan emocionante.
Owen supo aprovechar al máximo su
éxito, ofreciendo becas a otros jóvenes con problemas para que asistieran a un
rancho similar al que le ayudó, y continúa su compromiso con los caballos y el
ganado hasta el día de hoy.
A continuación, echaremos un
vistazo a algunos animales increíbles que han ayudado a sus homólogos humanos
tanto en el presente como en el pasado.
Tomás conoció a su halcón en estepas asiáticas
Uno de los casos más fascinantes
que he investigado fue el de Tomás, hombre que rescataba halcones y descubrió
que tenía una larga historia relacionada con las aves.
“Los halcones me han fascinado
toda la vida gracias a mi abuelo. Él me enseñó todo lo que sé sobre cómo
trabajar con ellos, cómo ayudarlos cuando están en apuros. Siempre supe que
formaban parte de mí y me pregunto si en vidas pasadas trabajé con halcones.”
Tomás realizó una regresión y
descubrió que había trabajado con pájaros, pero no con halcones:
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Tomás: Mongolia.
Hace mucho tiempo… no estoy seguro de la fecha.
Shelley: Muy bien.
¿Qué está pasando en Mongolia?
Tomás: Soy mongol,
¡y oh! Ahí está mi abuelo. Está conmigo. Trabajamos con águilas reales y las
entrenamos como cazadoras. Se convierten en parte de nosotros, parte de la
familia. Las conocemos tan bien como nos conocemos entre nosotros, o quizás
mejor.
Shelley: Avanza
rápidamente en tu vida y cuéntame algunas de las experiencias que compartiste
con tus águilas.
Tomás: Las entrenamos
para cazar, olfatear comida y alzar el vuelo para buscarla. Ahí está Manford.
Es uno de mis halcones rescatados que liberé en la naturaleza hace poco.
Shelley: ¿Te
refieres a uno de tu vida actual?
Tomás: Sí. Lo
conocí entonces, pero en aquellos tiempos era un águila.
Shelley: ¿Qué
lecciones te están enseñando Manford, las águilas reales y tus halcones a lo
largo de muchas vidas?
Tomás:
Respeto, colaboración, responsabilidad. Debemos vivir en armonía con la
naturaleza y comprender que los animales tienen mucho que enseñarnos. Debemos
dejar de faltar al respeto a nuestros compañeros de planeta y tratarlos como si
fueran de la familia. Así, todos salimos ganando.
Tomás continuó su admirable labor
de rescate de halcones y, hasta el día de hoy, sigue viajando para impartir
enseñanzas. Sus reflexiones son muy valiosas para todos: la relación con los
animales es importante y debe preservarse. Confesó que le fascinaba el pueblo
kazajo de Mongolia, que lleva siglos entrenando halcones. Los descubrió por
casualidad en su infancia, y esa fascinación se convirtió en su amor por estas
aves. Sin duda, la bondad y la generosidad de una persona perduran de
generación en generación.
La abuela de Jorge se convirtió en ave.
Existen numerosas historias a lo
largo de los siglos sobre espíritus que habitan los cuerpos de los animales
para ayudarnos en el mundo material. Una de mis favoritas involucra a mi
cliente Jorge, quien perdió a su abuela un par de meses antes de la sesión.
Compartió una extraña historia sobre un pájaro de la especia llamada cardenal.
que se le apareció poco después de su muerte.
Justo después de que la abuela
falleciera empezamos a ver un cardenal, rojo brillante, en el árbol. Se quedaba
allí sentado, durante horas, mirándonos fijamente, sin moverse. De repente, el
pájaro empezó a chocar contra la ventana del piso de arriba de la casa de la
abuela, golpeándose la cabeza con mucha fuerza contra la ventana de su antiguo
dormitorio. Al principio nos pareció raro, pero no le dimos mayor importancia
hasta que el cardenal siguió golpeando y golpeando. Me dio pena y traté de
espantarlo, pero no hubo manera de que se fuera. Varios miembros de la familia
también lo intentaron, pero seguía viniendo. Después de unos días tratando de
ayudar, empezamos a bromear diciendo que el pájaro era la abuela y que quería
volver a su casa. Esto duró aproximadamente un mes, luego el cardenal se fue y
no lo hemos vuelto a ver desde entonces.
Durante su sesión, Jorge tuvo la
oportunidad de agradecer a su abuela y obtener más información:
Shelley:
Imagina que tu abuela está aquí ahora y puedes decirle lo que quieras. Hazlo
ahora y avísame cuando hayas terminado. Cuéntame cualquier detalle importante
que quieras compartir.
Jorge: Le estoy
diciendo cuánto la apreciábamos y queríamos los niños, y cuánto amamos su
granja. Ella me está contando algunas cosas sobre el cuidado diario del lugar,
y le estoy asegurando que me encargaré de eso. También le pregunto por el
cardenal. Dice que era ella. Logró convertirse en cardenal por un tiempo.
Shelley: ¿Por qué
hizo eso?
Jorge: Dice que
fue un accidente. Estaba confundida cuando falleció. Se quedó dormida, echó una
siesta y murió mientras dormía, así que cuando despertó y recuperó la
consciencia no sabía dónde estaba ni cómo seguir adelante. Finalmente se dio
cuenta de dónde estaba y supo que había fallecido después de que la familia le
hablara repetidamente. Mi hermana ayudó mucho. Le hablaba constantemente al
cardenal. Le decía cosas como: «Abuela, has fallecido. Ya no puedes quedarte
aquí. Ve hacia la luz».
Shelley: ¿Y esto
ayudó?
Jorge: Sí,
dice que sí. Me lo agradece y quiere que se lo cuente a mi hermana.
Durante la regresión a vidas
pasadas de Jorge descubrió que había conocido a su abuela anteriormente y que
también la había ayudado en una vida anterior:
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Jorge: Japón, hace
mucho tiempo. ¿En el siglo XIII?
Shelley: Muy bien.
¿Qué pasaba en el Japón del siglo XIII?
Jorge: Soy parte
de una familia grande. Mi abuela está allí. Es mi tía. Ella nos enseña sobre
los espíritus que hay en todo: en los pájaros, en los árboles.
Shelley: ¿Cómo se
aplica esto a lo que estás haciendo ahora?
Jorge: Nuestra
religión creía en los espíritus que habitan en todas las cosas. Mi tía me lo
enseñó. Tuvo una vida difícil. Está muriendo y yo estoy ahí, acompañándola en
su transición al más allá. Me está mostrando cómo se elevó de su cuerpo y se
convirtió en un pajarito. Voló lejos y encontró la paz. Estaba destinado a
estar con ella y ayudarla en ambas ocasiones. Me había mudado lejos de la
granja hacía años, pero regresé hace poco, justo a tiempo para ayudarla en su
transición.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendisteis juntos en estas vidas?
Jorge: El
alma es inmortal, seguimos adelante desde aquí. Lo que hacemos en la tierra
cuenta. Somos importantes. Toda vida es sagrada.
Al finalizar la sesión Jorge
parecía bastante tranquilo con los resultados y con haber aprendido más sobre
su abuela, así como sobre otros detalles que había descubierto. Es muy posible
que Jorge describiera el sintoísmo, la religión tradicional de Japón, cuyos
practicantes creen en la naturaleza espiritual de todas las cosas. No me lo he
encontrado desde entonces, pero espero que siga reconociendo la divinidad en
todo. Tengo la sensación de que lo logró.
El conejo de la vida anterior de Heidi la dejó demasiado pronto.
Al principio del capítulo sobre
perros, Heidi descubrió que su padre le había quitado a su perro cuando
compartieron una vida pasada en una tribu africana. Intenté ayudarla a
encontrar una luz sanadora en la situación para que pudiera resolver el
complejo duelo no resuelto que sentía tras la muerte de su padre, pero cuando
lo hice, Heidi se dio cuenta de algo más:
Heidi: En
esa misma época, después de que mi perro desapareciera, encontré un conejo en
un campo y lo traje a casa. Tenía miedo de que lo mataran. Cuando mi padre se
enteró, también se lo llevó. Nunca supe qué le pasó. Yo también lo consideraba
una mascota. Mi padre dice que debemos respetar a los animales, pero no
consentirlos. Dice que necesito ser más fuerte. Estoy muy disgustada.
Shelley: Ilumina
también esa situación con luz propia. Permite que el Ser Superior de tu padre
se manifieste e imagina que puede disculparse contigo. En cualquier caso, hizo
lo mejor que pudo. Avísame cuando te sientas mejor.
Heidi: Me alegra
verlo. Parece más feliz de lo que lo recordaba.
Shelley: Muy bien.
Heidi: Vale. Está
mejor.
Shelley: Ahora
dime cómo se relaciona esta situación con la relación que los dos teníais en
vuestra vida actual.
Heidi: No ha
cambiado mucho desde entonces. Sigue siendo controlador. De hecho (llorando),
recuerdo que hizo algo parecido en esta vida.
Shelley: ¿Qué?
Heidi: Se llevó a
mi conejo. El conejo era parte de una clase de ciencias de mi bachillerato. Mi
profesor no podía quedárselo, así que me lo llevé a casa. Tenía al conejito, que
llamaba señor Wiggles, en mi habitación. Le hice una casita bonita y usé una
trituradora de papel para hacerle una cama cómoda. Amaba a ese pequeño, y
entonces… (llorando).. un día, cuando llegué a casa de la escuela y el señor
Wiggles había desaparecido. Fui a mi habitación a darle de comer y, sin
explicación alguna, simplemente se había ido. Fue horrible. Cuando pregunté a
mis padres mi mamá se disculpó y mi papá dijo que el conejo era un roedor
asqueroso e infestado de enfermedades que tenía que irse antes de que nos
contagiáramos de algo. Eso no era cierto. Descubrí que mi papá lo llevó a una
tienda de mascotas y lo vendió. Todavía me duele el corazón. No te imaginas
cuánto.
Shelley: Al
experimentar la energía de todas las personas que conociste en tu vida en
África, ¿reconoces a alguien más de tu vida actual?
Heidi: Sí, el
conejito de mi vida pasada es hoy el señor Wiggles.
Shelley: ¿Por qué
tu perro y tu conejo regresaron a tu vida actual? ¿Qué lecciones estás
aprendiendo?
Heidi: Amor y
amistad. Es triste que mi padre no haya cambiado para que pudiéramos haber
estado juntos más tiempo. Es como si repitiéramos la misma historia, solo que
miles de años después. Ojalá las cosas hubieran sido diferentes. Pero no puedo
volver atrás y cambiar cosas que no pude controlar, así que de alguna manera
tendré que perdonar a mi padre para poder seguir adelante con mi vida. Ahora me
doy cuenta de que, de todo lo que ha pasado en mi vida, todavía guardo rencor a
mi padre por esto, y necesito superarlo.
Shelley: Hagamos
que el Ser Superior de tu padre venga aquí a hablar con tu Ser Superior.
Imagina que esta es su alma, la parte superior de su conciencia, y que está
aquí ahora mismo. Pregúntale a tu padre qué lecciones vinisteis a aprender
juntos y qué quiso decir exactamente al llevarse a tus mascotas. Pídele que te
explique por qué hizo lo que hizo.
Heidi: No puedo
creerlo, pero dice que lo siente. Jamás le oí decir esas palabras, ni una sola
vez cuando estaba vivo.
Shelley: Buen
trabajo. ¿Algo más?
Heidi: Dice que
hizo esas cosas para protegerme. En África, el líder de la otra tribu era
enemigo y su hijo quería casarse conmigo. Mi padre temía por mi seguridad y el
otro jefe estaba intrigado por cómo entrenaba a mi perro, así que le ofreció
dárselo si se iba y no volvía. La misma tribu se llevó a mi conejo como
ofrenda. Y con el señor Wiggles papá vio algo en las noticias. Dice que
realmente pensó que yo contraería alguna enfermedad si lo conservaba, y quería
protegerme.
Shelley:
Maravilloso. Sabiendo esto, ¿estarías dispuesto a dejarlo pasar y perdonarlo
ahora?
Heidi: Sí.
Heidi perdonó a su padre, y aunque
él ya no vivía para verlo la sanación que experimentó tras su regresión y el
sorprendente vínculo con el conejo Wiggles le abrieron las puertas a relaciones
más sanas en el futuro. Heidi siguió prosperando en su trabajo y, la última vez
que la vi, le iba muy bien.
El hurón de Toni fue una rata en una vida pasada.
Toni quería una regresión para
averiguar si podría ayudarle con su insomnio y obtener pistas sobre algunos
sueños extraños que lo habían estado inquietando. Sin querer, descubrió algo
sobre su actual hurón mascota mientras repasaba una vida difícil del siglo XIX.
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Toni: India en el
siglo XIX, aunque no puedo precisar fecha exacta.
Shelley: Bien.
¿Qué está pasando?
Toni: Soy hindú
devoto y vivo en la calle, cerca de un templo. Soy muy pobre pero creo que todo
sucede por una razón así que no estoy descontento con mi situación. El único
problema es que la ciudad está infestada de ratas. Están enfermando a la gente.
Lo sé, pero no podemos hacer daño, son criaturas de Dios y va en contra de la religión
hacerles daño. Me atacan mientras duermo, algunas me muerden y a veces me
siento agotado. Entro al templo, pero también están dentro. No puedo escapar de
las ratas, haga lo que haga.
Shelley: ¿Qué
lecciones estás aprendiendo y cómo se aplica esto a tu insomnio?
Toni: Esto es
parte de ello, un remanente.
Shelley: ¿Es este
el origen del insomnio que experimentas actualmente?
Toni: Diría que
sí, pero de alguna manera esto también tiene que ver con mi trabajo. Dejo que
todos se aprovechen de mí. Sin embargo mi trabajo no es una religión, así que
necesito empezar a defenderme para progresar y… ¡oh!
Shelley: ¿Qué
pasa?
Toni: (Riendo).
¡Es JoJo!
Shelley: ¿Quién?
Toni: ¡JoJo, mi
hurón! ¡Está conmigo en la India! Era una de las ratas del templo.
Shelley: Muy bien.
¿Qué lecciones aprendisteis los dos en la India que experimentáis ahora vuestra
vida actual, y por qué él ha regresado a ti?
Toni: JoJo lamenta
haber sido tan travieso. Ahora es un niño tranquilo, duerme mucho. Es un
encanto. Quería cuidarlo, darle un hogar digno, algo que no pude hacer en la
India porque yo no tenía hogar entonces. Tenemos un vínculo de amistad y nos
cuidamos.
Shelley: ¿Puede
JoJo animarte en tu camino hacia una mayor asertividad?
Toni: Nunca
lo había pensado pero sí, sin duda me recordará la vida que compartimos. Veo
que es alguien con quien puedo hablar de trabajo. De hecho lo hago todo el
tiempo pero normalmente me quejo y él solo escucha. JoJo puede ser una
influencia positiva para mí si me abro más a esa forma de pensar. Somos muy
amigos y nos conocemos desde hace mucho tiempo.
La última vez que vi a Toni, había
cambiado de trabajo y parecía estar mejor. En cuanto a JoJo, ahora lleva una
vida mucho más cómoda que en sus tiempos de rata y ambos mantienen su singular
amistad.
Cristina vio un delfín que conoció en la Atlántida.
Para quienes hayan leído mis otros
trabajos sabrán que muchos de mis clientes recuerdan vidas pasadas en la
civilización perdida de la Atlántida. Cristina relató una historia sobre sus
recientes vacaciones que resultó fundamental para su sesión de vida pasada:
“Mis amigos y yo hicimos un viaje
por carretera a Tampa y, en algún punto del camino, paramos en una playa donde
vimos una manada de delfines nadando cerca de la orilla. Nos tiramos al agua y
tuvimos la oportunidad de nadar con ellos. No sabía si se acercarían una vez
que nos adentráramos en el agua pero fueron tan dóciles y amigables. De hecho
empezaron a nadar en círculos a nuestro alrededor. ¡Me encantó! Los delfines
eran adorables y uno en particular parecía seguirme. Siempre me he preguntado a
qué se debía eso”.
Cristina descubrió que ya conocía
a ese delfín:
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Cristina: Muy
atrás en el tiempo. Estoy en la Atlántida. Me veo trabajando en una ciudad
formada por cristales. Somos telepáticos y usamos los cristales para ayudar a
elevar las vibraciones del planeta. Los delfines también están allí. Nos están
enseñando sobre el sonido. Y sí, veo al mismo delfín. A quien conocí en mi
viaje a Tampa. Cuando lo miré a los ojos supe que ya lo conocía y que lo que
veía era la misma alma de hace eones.
Shelley: ¿Qué
lecciones te enseñó el delfín en el pasado y cómo puedes beneficiarte de ello
ahora?
Cristina: Estamos
en otra etapa crítica en la Tierra. El delfín quiere recordarme que debo cuidar
el planeta antes de que sea demasiado tarde. También que debo calmar mi mente y
escuchar.
Shelley: ¿A qué o
quién?
Cristina: A la
naturaleza, a mi Ser Superior, a Dios… todo lo que necesitamos ya está aquí. Solo
tenemos que mirar con atención.
Shelley: ¿Cómo
aplicarás esta experiencia a tu vida actual?
Cristina:
Necesito involucrarme más y no quedarme al margen. Estoy trabajando en ello
ahora. Necesito confiar en mí misma, honrar mi intuición y saber que mi guía
intuitiva viene de un lugar superior. Dejar de dudar de mí.
Tiempo después, Cristina me
escribió contando que se había convertido en voluntaria de un grupo ecologista
y de reciclaje, y parecía muy contenta. Al parecer, su vínculo con el delfín le
había resultado beneficioso.
Senén ayudó a cuidar las abejas.
Quizás recuerden a Senén, el
veterinario del capítulo anterior sobre gatos. Se dio cuenta de que conocía a
Félix, el gato de la tienda, de la época en que trabajaba como maestro de
ceremonias en un circo ruso. Como veterinario, Senén supo desde muy joven que
tenía vocación de servicio a los animales así que no le sorprendió descubrir
que había vivido más de una vida relacionada con la naturaleza. Lo que no
esperaba era encontrar un guía espiritual en el mundo de los insectos.
Shelley:
¿Dónde estás ahora?
Senén: Quiero
decir Holanda.
Shelley: ¿Qué está
pasando?
Senén: Llevo
puesto un traje de lona gruesa y estoy caminando por un campo.
Shelley: ¿Adónde
vas? Sigue adelante y continúa caminando a través del tiempo hasta que llegues
a tu destino.
Senén: Estoy allí,
junto a un árbol. Hay un panal enorme y estoy extrayendo la miel. Hay abejas
por todas partes, revoloteando, pero no tengo miedo. No me hacen daño. Reviso
que su hogar esté en buen estado, protegido de la intemperie, y así es ya que
este árbol en particular aún se conserva bien. Hubo ocasiones en las que pensé
en reubicarlas y, aun así, nunca me pican.
Shelley: Muy bien.
¿Qué sucede después?
Senén: Recojo la
miel y regreso al pueblo. Todos me están agradecidos porque no pueden acercarse
a las abejas. Dicen que tengo un don. Yo no lo creo. No sé por qué las abejas
me aceptan, pero lo hacen.
Shelley: Imagina
que puedes ir al último día de tu vida y observar cómo pasas al plano
espiritual. Ve allí, ahora, rodeado de luz protectora.
Senén: Soy viejo.
Tengo familia, esposa, hijos y nietos que me rodean. Me alegra haber vivido una
buena vida aquí.
Shelley: ¿Qué
ocurre con las abejas después de tu muerte?
Senén: Tomé bajo
mi protección a una de mis nietas. Esta jovencita se encargará ahora de las
abejas. Además, tiene un don.
Shelley: Al
experimentar la energía de tu familia en Holanda, ¿conoces a alguien que forme
parte de tu vida actual?
Senén: Esta joven
es una de mis nuevas asistentes veterinarias. Hace un trabajo excelente y tiene
verdadera vocación por la veterinaria. Ahora estudia pero algún día abrirá su
propia clínica. Estoy aquí. para apoyarla y animarla. Nunca sobran personas que
conozcan y se preocupen por los animales.
Shelley: ¿Cuál es
tu relación con las abejas?
Senén: Es extraño,
pero son mis guías. Como un guía espiritual.
Shelley: ¿De qué
manera?
Senén: Me enseñan
a ser cuidadoso; que la naturaleza es un equilibrio delicado, y me muestran
cómo cooperar con todos y aceptar a los demás. Todos tenemos un papel que
desempeñar.
Shelley: ¿Qué
relación tienes, si la hay, con las abejas en tu vida actual?
Senén: De
hecho, sí. A veces hay avispas y abejas, pero nunca se me acercan demasiado y
la gente siempre comenta lo tranquilo que estoy a su alrededor. Eso es porque,
por experiencia, sé que no me harán daño.
Cualquier persona con un animal
tótem puede consultar libros para investigar esas conexiones y comprender por
qué un animal aparece en su vida en un momento dado. Senén demostró que cada
conexión que tenemos con cualquier ser vivo es personal y puede significar
cosas ligeramente diferentes para cada persona.
La interpretación de los sueños
funciona de la misma manera. Lo que una persona interpreta de su sueño puede no
tener significado para otra. Estos mensajes son personales, y la conexión que
tenemos con nuestros tótems tiene más que ver con nuestro propósito y misión
espiritual de lo que creemos.
Más adelante tendrás la
oportunidad de conocer a tus propios Guías Espirituales Animales y ver qué tipo
de mensajes tienen para compartir contigo.
Silvia se comió a su cobaya en una vida pasada.
Silvia acababa de regresar de un
viaje a Perú cuando vino a verme. Como muchos clientes, tenía la fuerte
sensación de haber estado en Perú en la antigüedad y había tenido varios sueños
desde su regreso. El fenómeno de la “Aluviaje”, es
decir recuerdos de vidas pasadas inducidos externamente, afloró para ella de
una manera especialmente intensa cuando visitó Machu Picchu, así que acudió a
hacer una regresión para averiguar los detalles.
A veces las lágrimas son paso
necesario en el proceso de sanación y, en las regresiones, llorar ayuda a
liberar la energía estancada para que los clientes puedan sanar mejor. Aun así,
lo último que quería era que Silvia rompiera a llorar pero eso fue lo que
sucedió cuando regresó a su vida pasada, en Perú. En esa cultura, desde tiempos
ancestrales, el conejillo de Indias se considera un plato tradicional que se
conoce bajo el nombre de “cuy”y forma parte del menú de los restaurantes.
Desafortunadamente, Silvia no se alegró en absoluto al descubrir que una de sus
queridas mascotas había sido la cena en una vida pasada.
Shelley:
¿Qué ocurre? ¿Dónde estás y qué pasa?
Silvia: Perú, 2000
antes de Cristo Veo a mi mascota Ginger. Está con otros conejillos de indias,
solo que no es exactamente igual a como es ahora. La gente del pueblo los
colecciona y yo soy una niña pequeña. Me he encariñado muchísimo con ella. Se
ha convertido en mi mascota. Un día voy a buscarla y me doy cuenta de que mi
padre la mató y la está sirviendo para la cena. Lloro. Dijo que no podemos
encariñarnos demasiado. Estoy tan enfadada que no como durante días. A mi padre
no le importa. Sigue matándolos.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendéis Ginger y tú, y por qué decidisteis vivir estas experiencias
juntos?
Silvia: Le estoy
devolviendo el favor, aunque ella no está enfadada conmigo y dice que lo
entiende.
Shelley: Mientras
vivías esa experiencia en Perú con Ginger, ¿qué relación guardan esos sucesos
con tu familiaridad con Machu Picchu?
Silvia: Ninguna.
No fue la misma vida.
Shelley: Imagina
que puedes viajar al momento de tu vida en el que te sentiste más familiarizada
con Machu Picchu. Ve allí, ahora. ¿En qué año estamos?
Silvia: Mucho
después, en el siglo XVI. Soy un explorador español. Estamos en los Andes
peruanos, pero no llegamos a ver Machu Picchu. También veo que los peruanos
comen cuyes y yo no participo.
Shelley: ¿Habías
estado alguna vez en la zona de Machu Picchu en una vida pasada?
Silvia: No. Debo
haber estado familiarizada con la energía de los Andes. Creo que exploré más
cerca de Cuzco, pero nunca en Machu Picchu.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendiste durante tu estancia en Perú?
Silvia: Respeto
por la cultura, y que las criaturas y formas de vida inusuales, de diferentes lugares,
deben ser preservadas y valoradas.
Shelley: ¿Cómo
puedes aplicar esto a tu vida actual?
Silvia: Para
empezar, ¡creo que le compraré a Ginger una jaula más grande!
Silvia salió de la regresión
completamente sorprendida. Esperaba que su conexión con Perú fuera muy
diferente de lo que descubrió durante la hipnosis. Su experiencia valida el
proceso de regresión. Si hubiera querido inventar algo, habría contado una
historia en la que vivía en Machu Picchu. En cambio, su conexión con la
Cordillera de los Andes y su mascota pareció surgir de la nada, desde lo más
profundo de su ser.
Su revelación de no haber visto
nunca Machu Picchu podría haber sido la razón por la que su alma fue llamada de
vuelta a esa zona, para finalmente hacer lo que los españoles no hicieron:
encontrar el lugar sagrado. Siempre que uno se enfrenta a una situación con
ciertas expectativas las cosas no siempre salen como se planean. Las
regresiones también son así. Los clientes esperan una cosa y descubren algo
totalmente diferente. Y en cuanto a su conejillo de indias, Silvia se fue de la
sesión recuperando el cariño que sentía por su pequeña mascota y el vínculo que
las unía.
Resumen
Todos los animales son especiales,
y nuestros clientes descubren que es imposible vivir una vida plena y
enriquecedora sin ellos. A veces, los animales nos ayudan a sobrevivir y a
superar las lecciones y aventuras que vinimos a vivir.
Me ha conmovido profundamente el
amor que mis clientes demuestran hacia todo tipo de animales y el sentido de
responsabilidad que llevan consigo a lo largo de los siglos. Sin la naturaleza
y el reino animal nuestro planeta sería un lugar desolador. Afortunadamente,
nuestras mascotas iluminan nuestras vidas y mundo, y seguirán haciéndolo durante
el resto de esta vida y las futuras.
5. Innovation Design Co., Ltd., Entendiendo
el sintoísmo: la antigua religión de Japón (Japanology, 10 de mayo de
2018) http://japanology.org/2018/05/understanding-shinto-japans-ancient-religion/.
Capítulo cuatro. Regresiones raras
en animales
Este
capítulo abordará algunas de las ideas más extravagantes sobre nuestras vidas pasadas con mascotas, incluidas aquellas que
aparecieron más de una vez en una misma vida, y clientes que recordaron vidas
pasadas como animales.
El regreso: animales que vuelven a la vida actual
La idea de que los animales puedan
morir y regresar a la misma vida con el mismo dueño es algo que he considerado
posible durante varios años, aunque no es algo que haya contado a alguien.
Ciertamente no quería que la gente pensara que estoy más loca de lo que ya
piensan, pero nunca pude explicar del todo a un par de gatos que tuve en la
infancia y por qué parecían tan similares a otro par que tuve de adulta. La
idea de que fueran las mismas almas me había rondado la cabeza en la parte más
recóndita de mi mente durante bastante tiempo, y solo en los últimos años he
tenido conversaciones detalladas con otras personas que creen que les sucedió
lo mismo con algunas de sus mascotas favoritas. Si las almas humanas regresan
para estar con sus seres queridos es lógico que las mascotas también hagan lo
mismo. La diferencia radica en su menor esperanza de vida, lo que hace posible
el concepto.
Mientras escribía este libro
alguien mencionó las novelas de Bruce Cameron, autor de “El
viaje de un perro", que fue adaptada al cine. No sé por qué nunca
había oído hablar de los libros de Cameron pero cuando leí la premisa de que un
perro reencarna varias veces para ayudar al mismo dueño, obviamente quedé
fascinada. Fui a la biblioteca, encontré el libro y lo leí en una tarde.
Incapaz de soltarlo, me encontré llorando desconsoladamente con cada versión
del perro que fallecía. De hecho, creo que nunca he llorado tanto, ni en tantas
partes, con libro alguno. Soy muy sensible cuando se trata de la pérdida de una
mascota, y este libro tenía mucho de eso. No cabe duda de por qué la historia
ha calado tan hondo en el público.
Las historias de mis clientes, y
la lectura del trabajo de Cameron, me llevaron a profundizar en el misterio de mi
vida sobre el grupo de gatos que regresaron para terminar los asuntos
familiares.
Cuando era niña, una de mis
maestras de primaria vino a clase y anunció que su gata había tenido gatitos.
Poco después, mi familia adoptó a Sachet, una hermosa gata tricolor con manchas
marrones y negras y una mancha perfectamente formada en forma de lágrima bajo
la barbilla. Sachet era una gata brillante, una cazadora innata con instintos
agudos; una gata ejemplar y un modelo para la especie.
Un año después, adoptamos a otro
gato callejero al que llamamos Sammy, que se convirtió en mi mejor amigo. Sam
era un amor, no un asesino; una bolita de pelo negra, mezcla de persa, que no
le haría daño a una mosca. Me dejaba cargarlo como si fuera un saco de patatas
y llevarlo colgado de los hombros como una estola. Era monísimo, pero comparado
con otros gatos, un desastre. Sam no podría escapar de una bolsa de papel ni
aunque le fuera la vida en ello.
A pesar de sus personalidades
opuestas, Sachet y Sam se llevaban bastante bien de pequeños porque tenían casi
la misma edad. Sachet asumió un rol maternal, lamía a Sam y lo cuidaba. Sin
embargo, ella era la gata alfa que mandaba y no se disculpaba por ello. En ese
sentido, Sam la dejaba mimarlo con gusto y todo iba bien hasta que todo cambió.
Sachet había estado merodeando por el vecindario por las noches, cazando las
carpas del vecino, sacando los peces grandes y caros del estanque y llevándolos
a casa como regalos para mi familia, que estaba horrorizada.
Poco después, Sachet fue atropellada
por un coche mientras cruzaba la calle y le colocaron un clavo en la pata. Tras
recuperarse continuó cazando carpas. Una noche salió para su cacería nocturna y
se desvaneció. Un mes más tarde arrastró su cuerpo debilitado hasta nuestro
porche y mis padres la llevaron corriendo al veterinario, pero no sobrevivió.
La habían envenenado.
Con el corazón roto seguimos
adelante. Sammy se convirtió en nuestro único gato hasta que se perdió durante
una mudanza varios años después. De alguna manera, mientras desempacábamos tras
una mudanza se escapó y desapareció. Lo buscamos durante meses. Eso también me
destrozó. Estoy segura de que todos hemos tenido una mascota querida que murió
demasiado pronto, o se perdió. Uno escucha en las noticias sobre cómo a veces las
mascotas se reencuentran con sus dueños. Tristemente, en el caso de Sammy, eso
no sucedió.
Finalmente decidí adoptar una
gatita diminuta, una atigrada gris y blanca que cabía en la palma de mi mano.
Tras probar varios nombres, me decidí por uno realmente original: Miss Kitty.
Kitty creció y se convirtió en una asesina como Sachet. Astuta como un látigo,
Miss Kitty traía a casa trofeos como lagartos, pájaros, ratones y demás bichos,
para disgusto de la familia.
Poco después, adopté una gata
esmoquin de pelo largo, blanca y negra, de la Sociedad Protectora de Animales.
La llamé Goo. Al igual que Sachet y Sam, Kitty tomó el control y cuidó de Goo
como una madre, limpiándola y atendiendo todas sus necesidades. Se acurrucaban
juntas en el sofá, igual que Sachet y Sam habían hecho años atrás. La vida
siguió su curso hasta que Kitty desapareció y regresó un mes después con una
horrible herida en la pata trasera izquierda, la misma que Sachet se había
lesionado en el accidente de coche. Llevamos a Kitty al veterinario y su herida
finalmente sanó. El veterinario concluyó que había sido atacada por un coyote o
un halcón.
A lo largo de los años nunca pude
sacarme de la cabeza las coincidencias en su comportamiento. Desarrollé la idea
de que estos dos gatos regresaron a nuestra familia para repasar algunos
detalles. En la vida actual, Goo murió a los doce años y Kitty logró
sobrevivirle, alcanzando la avanzada edad de veinte. En una sesión exploratoria
descubrí que los gatos tenían contratos de alma con nuestra familia, y entre
sí.
A continuación, compartiré
historias de otras personas que creen que también han tenido a sus pequeñas
mascotas más de una vez en su vida, y a través de los animales aprenden
valiosas lecciones sobre la naturaleza. verdadera e incondicional. del amor y
la devoción.
El conejillo de indias de Silvia regresó varias
veces.
En el capítulo anterior conociste
a Silvia, quien se horrorizó al descubrir que su padre había servido a su
mascota familiar como cena durante su vida pasada en Perú. Silvia juró enmendar
ese error y lo hizo a través de varias vidas en las que tuvo a su querida
cobaya. Estaba tan comprometida con su promesa que incluso descubrió que la
misma alma la había acompañado varias veces en su vida actual.
“He tenido cobayas desde que era niña
y puedo ver que Ginger tiene el mismo alma que tenía de pequeña mi cobaya,
luego en la de mi adolescencia, en la de mis veinte años y en la de ahora.
Estoy aquí para ayudarla a tener una buena vida, o en este caso, vidas, y ella
está aquí para ofrecerme el mismo apoyo y cariño que me brindó en el pasado en
Perú. No es un perro ni un gato, lo sé, y puede que algunas personas no
entiendan por qué la quiero tanto, pero es mi amiga y siempre ha estado ahí
para mí. Le debo mucho.”
Shelley:
Imagina que puedes retroceder en el tiempo, a tu infancia, al momento en que
conociste a tu conejillo de indias por primera vez en esta vida. Vive ese
momento. Observa lo que sucede.
Silvia: Soy la
mayor y vi a mis padres trayéndolo a casa después de que se fueron el fin de
semana. Era una hembra, blanca con manchas marrones, así que la llamábamos
Spot. Una pequeña súper linda. Era un bebecito. No creo que haya vivido mucho.
Recuerdo que un día mi madre lloró y me dijo que había fallecido, aunque yo
nunca lo vi.
Shelley: Muy bien.
Avanza rápidamente hasta el próximo encuentro con tu pequeño amigo en tu vida
actual. Estate presente ahora. Observa lo que sucede.
Silvia: Estamos en
el bachillerato, (la escuela secundaria). Estoy ocupada con mis amigos pero mis
padres compraron otra cobaya a mi hermana pequeña. La jaula está en su
habitación y están tratando de enseñar a mi hermana responsabilidad. Esta vez
Ginger es hembra y mi hermana la llamó Daisy.
Shelley: ¿Juegas
con Daisy?
Silvia: Sí, hasta
cierto punto. La abrazo y le enseño a mi hermana cómo acariciarla y
alimentarla. Es monísima y vivió mucho tiempo. Recuerdo que falleció cuando yo
tenía veintitantos años. Mi hermana quedó destrozada. Todos lo estuvimos.
Shelley: Avancemos
rápidamente hasta el próximo encuentro con Ginger en esta vida. Imagina que ya
estás allí. ¿Qué sucedió después?
Silvia: Compré una
casa adosada cuando me mudé por trabajo y decidí que no quería vivir sola.
Siempre me han encantado los conejillos de indias porque son muy fáciles de
cuidar, así que compré a Martin, mi bolita de pelo blanco y negro. Vivió unos
seis años y falleció justo antes de que me casara. Supongo que me ayudó a
superar mi soltería y, una vez que terminó ésta, su propósito se cumplió, así
que se fue.
Shelley: Muy bien.
¿Y qué hay de Ginger? ¿Cuándo la conseguiste?
Silvia: Un año
después de casarme tuve que convencer a mi marido para que me la dejara, pero
una vez que accedió, terminó queriéndola tanto como yo. Es genial, muy amigable
y adorable. La sacamos de su jaula por la noche y ve la tele con nosotros. ¡Mi
marido incluso está convencido de que le gusta el fútbol!
Shelley: Imagina
que puedes invitar a los Seres Superiores de todas estas mascotas a estar
contigo ahora, en tu mente. Agradéceles el papel que desempeñaron en tu camino
de vida. ¿Qué lecciones aprendisteis, juntas, las dos almas?
Silvia:
Estoy devolviendo el favor por lo que hicieron en Perú, pero también porque mis
cobayas accedieron a venir a ayudarme a superar ciertas etapas de mi vida. Cada
una me apoyó a su manera y les estoy muy agradecida. La pobre Ginger ya está
mayor, y me dará mucha pena cuando se vaya, pero en algún momento probablemente
tendré otra cobaya y espero que sea ella.
Al igual que los amigos, los
animales aparecen en nuestras vidas por una razón, una temporada o para
siempre, y eso es sin duda lo que le ocurrió a Silvia.
Clara recordó el encuentro con su gato en la
infancia.
Hace años descubrí que no era la
única persona que creía que un gato había regresado a mi vida más de una vez.
Cuando Clara y yo nos conocimos mencionó que había conocido a su anciana gata
atigrada naranja, llamada Antoñita, mucho antes.
“Cuando era niña encontramos una
gatita naranja y la llamamos María. Era tan pequeñita, la cosita más linda que
jamás hayas visto. Aunque era una gatita de doméstica de vez en cuando nos
seguía afuera y teníamos que traerla de vuelta a casa. Un día desapareció.
Nunca supe qué pasó. Mis padres pensaron que habría subido cerca del motor
caliente yendo por debajo del auto, donde la habíamos encontrado antes, y que
probablemente se la llevaron cuando mis padres se fueron a trabajar. No
encontramos ninguna evidencia de eso, gracias a Dios, pero teníamos la
sensación de que eso fue lo que pasó. Nos partió el corazón.
Hace unos años, apareció de la nada
una gata naranja. En cuanto nuestras miradas se cruzaron supe que era María.
Volvió para ver si podíamos hacer las cosas bien esta vez. Al principio me
preocupaba que perteneciera a alguien, así que puse carteles, llamé a varios
sitios, pero cuando nadie vino ni recibí llamadas que la buscaran se mudó a mi
casa y desde entonces no ha vuelto a salir de ella, ni una sola vez”.
Clara se sometió a regresión a
vidas pasadas para aprender más sobre el propósito de su alma y sus talentos, y
durante esa sesión hicimos un trabajo de sanación relacionado con sus gatos:
Shelley:
Imagina que la pequeña María está contigo ahora, e invita también a Antoñita a
unirse. Pídeles que confirmen que son la misma gata.
Clara: Oh, sí,
definitivamente.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendéis juntas como almas?
Clara: Antoñita
dice que aprendió por las malas que las reglas existen por algo. Ha vuelto para
ayudarme ahora porque, cuando las cosas se pongan aún más difíciles, voy a
necesitar una amiga que me escuche. Ella me escucha y dice que no se irá a
ninguna parte, al menos no hasta que supere todo esto.
A la madre de Clara le habían
diagnosticado Alzheimer y la enfermedad había progresado considerablemente en
los meses previos a nuestra sesión. Descubrió que también habían estado juntos
antes y, como era hija única y su padre había fallecido años atrás, pronto
tendría que tomar una decisión terriblemente difícil: trasladarla a una
residencia.
Shelley:
Habla con el Ser Superior de tu madre. ¿Qué te dice?
Clara: Dice que
tengo que hacer lo que tengo que hacer y entiende que no puedo seguir así mucho
más tiempo. (Llorando). Pero odio esto. Nunca quise que se fuera a ningún lado.
Shelley: Vuelve a
una vida en la que las dos os conocíais antes de que eso pudiera explicar mejor
las razones de su diagnóstico y el por qué afrontas esta situación en tu vida
actual. Ve ahí, ahora, cuéntame qué pasa. ¿Dónde estás? ¿En qué año estamos?
Clara: Muy atrás
en el tiempo. Estoy en Asia, en un pueblo. Nací niña pero nadie quiere niñas.
Me van a matar. Mi madre también era mi mamá en aquel entonces. Llegué a la
edad adulta gracias a ella. Me escondió y cuando la gente finalmente me vio ella
fingió que yo era niño para que nadie se deshiciera de mí. Mi madre se movió a escondidas, más o menos como lo que estoy haciendo yo
con ella ahora mismo intentando ocultar su enfermedad y fingir que no existe,
todo el tiempo que pude. En esta vida en China con el tiempo tuve que dejarla e
irme sola intentando salir adelante en un lugar donde nadie conociera a nuestra
familia. Mi familia habría sido castigada si alguien descubría que mi madre
engañó a todos. Odio internar a mi madre pero de alguna manera tendré que hacer
lo mismo. Por supuesto siempre la visitaré pero, en algún momento, ya no sabrá
quién soy.
Shelley: ¿Qué
lecciones estáis aprendiendo las dos a lo largo de estas vidas?
Clara: La
importancia de la familia, de cuidar a los demás, de pensar en otras personas y
de anteponer sus necesidades a las propias.
Aproximadamente seis meses después
de la sesión Clara me contactó para decirme que, finalmente, había ingresado a
su madre en una residencia. Comentó que aunque había sido lo más difícil que
había hecho en su vida se dio cuenta de que era lo mejor. Durante todo ese
tiempo su querida gata Antoñita permaneció a su lado, brindándole cariño y
apoyo durante uno de los momentos más difíciles de su vida.
Vidas pasadas como animales
[Nota del Traductor. En los trabajos de muchos hipnoterapeutas se
pone de manifiesto que es cosa normal que el alma pase secuencialmente por
diversas fases, sustancias o cuerpos en su evolución. Y ello se hace para
enriquecerse experiencialmente en fases o formas que van desde el ámbito de lo que
se cataloga convencionalmente como físico o material (sólido, líquido, gaseoso,
plasma) a lo espiritual. Esto implica que, en realidad, TODO tiene conciencia,
desde una piedra a un arcángel, lo cual no es extraño puesto que TODO es parte
de lo que se suele denominar LA FUENTE
o, dese los libros de Seth, canalizados por Jane
Roberts, TODO-LO-QUE-ES. Me
resulta especialmente ilustrativa la información proporcionada, entre otros
autores, por Dolores
Cannon en su pentalogía “Universo
Complejo” cuyos cinco libros se pueden leer a partir del enlace https://vev-lbl.blogspot.com/2025/02/el-universo-complejo-libro-uno-por.html
Fin de la nota].
Con más frecuencia de lo que uno
podría pensar los clientes experimentan regresiones a vidas pasadas en las que
existieron como otras formas de vida. Por lo general esto ocurre de forma
accidental y puede resultar bastante impactante para algunos. Este aspecto de
la regresión siempre me ha fascinado, especialmente porque las lecciones
descritas son muy conmovedoras y relevantes para el crecimiento espiritual del
cliente. Dado que muchas personas han relatado haber vivido vidas pasadas como
animales a lo largo de mi trayectoria profesional, quise saber si yo misma
había sido alguna vez un animal así que, por curiosidad, decidí averiguarlo.
Siempre que guío a mis clientes en
la regresión les pido que hagan todo lo posible por mantener la mente abierta y
no juzgar los pensamientos que les vienen sobre dónde o cuándo ocurrieron
ciertas vidas. Es más fácil decirlo que hacerlo. Cuando fui a descubrir mis
vidas pasadas con animales emprendí un viaje que implicaba mirarme en un
espejo. Lo que vi me impactó. Yo fui una gata enorme, una enorme puma de color
beige con marcas circulares negras alrededor de nariz y boca. Dije vivir en lo
alto de la cordillera de los Andes, cerca de la frontera entre la actual
Colombia y Brasil, y que esta vida ocurrió hace aproximadamente diez mil años.
¿Es esto cierto? ¿Puedo verificar mi experiencia sin lugar a dudas? Por
supuesto que no. Ninguna de las historias de este libro puede verificarse hasta
tal punto, pero el propósito de contarlas es brindar comprensión sobre el
funcionamiento interno del alma.
En mi viaje me vi trepando por la
región montañosa como un puma hembra. Tenía una camada de cuatro cachorros y
mientras cazaba un enorme jabalí negro, con colmillos más largos que los que
vemos ahora, me hirió de muerte. Experimenté cómo me desangraba, me alejaba
flotando, y mi única preocupación eran los cachorros y qué les sucedería en mi ausencia.
El puma es básicamente lo mismo
que un león de montaña moderno y un pariente cercano de la pantera, un felino
que siempre me ha atraído como tótem. Al igual que muchos de mis clientes, ni
siquiera yo puedo decir con certeza si algo de esto era real o no, aparte del
hecho de que las imágenes ciertamente lo parecían. Fue una experiencia
totalmente real durante la sesión. La regresión me resultó útil y me permitió
comprender mejor mi conexión con los gatos ya que llegué a entender que debido
a ese vínculo de tiempos remotos aún mantengo una estrecha relación con todos
los felinos.
En la siguiente sección compartiré
historias increíbles de clientes que descubrieron sus raíces animales casi por
casualidad pero que, en el proceso, lograron una mayor comprensión de sí
mismos. Más adelante, tendrás la oportunidad de descubrir tus vidas pasadas en
forma animal. ¡Disfruta!
La vida pasada de Jandro como perro le causó
problemas de espalda.
Jandro vino a verme, como mucha
gente, para intentar encontrar respuestas y llegar al origen de sus
persistentes problemas de espalda.
“He ido a muchísimos médicos, he
probado todos los medicamentos imaginables y acabo de terminar mi tercera
cirugía. Nada funciona y me niego a convertirme en drogadicto por esto al tomar
tantos calmantes. Tiene que haber algo más detrás de mi problema. Estoy
dispuesto a probar cualquier cosa en este punto”.
Jandro visitó una vida pasada en
la que había resultado herido:
Shelley: ¿En
qué año estamos y dónde te encuentras?
Jandro: Época
romana. Soy soldado y me están ensartando por la espalda con una espada.
Shelley: Señala
esa zona. ¿Es esta la misma zona del cuerpo que te está causando problemas en
tu vida actual?
Jandro: (Señalando
la parte baja de la espalda). Sí.
Shelley: Muy bien.
Traigamos ahora una luz sanadora para bañar esa herida, sanando cada célula,
transformando esta lesión. Muestra el soldado que eras entonces y observa el
cordón de luz que hay entre vosotros. Cuando cuente hasta tres ese cordón se
cortará y te liberarás de esta lesión y sus efectos. ¿Listo? Uno, dos, tres,
Corta ese lazo. Deja que una luz sanadora os envuelva a ambos, transformando
este dolor. Avísame cuando te sientas mejor.
Jandro: (Después
de un momento). Sí. Está mejor.
Shelley: ¿Es este
el suceso que originó tu problema de espalda?
Jandro: No. Hay
otra lesión anterior que también está causando problemas.
Shelley: Muy bien.
Ve ahí, ahora, observa lo que está sucediendo. ¿Dónde estás?
Jandro: ¿Acaso,
África? Bastante lejos en el tiempo. No estoy seguro de cuándo. Suena extraño
pero me viene a la mente el 4.000 antes de Cristo
Shelley: ¿Qué está
pasando en África?
Jandro: No estoy
seguro.
Shelley: ¿Eres
hombre o mujer?
Jandro: Ninguno de
los dos.
Shelley: Imagina
que un espejo desciende flotando ante ti. Mírate en el espejo y observa lo que
ves.
Jandro: No puedo
creer que diga esto pero soy un perro de algún tipo. No como los que tenemos
hoy en día. Soy salvaje. Un animal errante. Y soy enorme. Me parezco mucho a un
lobo, solo que tengo un color extraño y las patas más largas. Tampoco soy como
una hiena. Soy diferente.
Shelley: Muy bien.
Fíjate en lo que ocurre que provoca tus lesiones y actúa en consecuencia.
Jandro: Estoy
herido por una pelea con otro perro. Es feroz, salta de un arbusto, en la
sabana, y cae justo sobre mi espalda baja, fracturándome la columna. Muero de
muerte lenta y dolorosa.
Shelley: Trae una
luz blanca a esa lesión y a ese suceso. ¿Qué lecciones aprendiste en tu vida
como perro salvaje?
Jandro:
Autosuficiencia. Puedes correr en manada, pero pueden volverse contra ti y
dejarte solo para sobrevivir.
Shelley: ¿Cómo te
ayudó esa experiencia en tu vida actual?
Jandro: Mis padres
se separaron cuando yo era bebé y tuve que valerme por mí mismo en muchas
cosas. Tuve que madurar rápidamente en lo que yo consideraba un entorno
difícil. Ahora me doy cuenta de que la sabana era mucho peor.
Shelley: ¿Estás
listo para dejar atrás estas lesiones?
Jandro: Sí.
Continuamos con la sanación de
estas dos lesiones y hablamos sobre el significado espiritual de la espalda,
que a menudo se relaciona con la sensación de desamparo en la vida. La
conversación sobre el perro salvaje brindó más oportunidades para sanar y
perdonar a los padres de Jandro. Perdonar a su padre por haberse marchado y
agradecer aún más a su madre, quien hizo todo lo posible en circunstancias
difíciles. Jandro parecía más relajado después de la sesión y espero que su
espalda haya mejorado aunque, lamentablemente, no he tenido noticias suyas.
Juan recordó su vida como perro de raza Pointer
inglés.
Mi cliente, Juan, era ávido
cazador cuando vino a verme después de que él y su esposa hicieran un viaje a
Inglaterra que lo dejó bastante confundido.
“Mi esposa y yo viajábamos en tren por
Inglaterra. Salimos de Londres, nos dirigimos a Edimburgo, Escocia, echamos un
vistazo y luego volvimos a Londres. Mientras estábamos en Gales paramos en un
pueblecito para explorarlo y, de repente, los coches modernos desaparecieron y
sentí como si hubiera entrado en un túnel del tiempo de hace muchísimo tiempo.
Mi esposa dijo que también sentía que había estado allí antes. Pensé que me
estaba volviendo loco”.
Al igual que algunos de los
clientes mencionados anteriormente, Juan experimentó “Aluviaje”,
(o alucinación por viaje), un recuerdo de vida pasada inducido espontáneamente
por un viaje. Aunque él creía que podría necesitar intervención médica
relacionada con la salud mental la experiencia de Juan es bastante común. La
mayoría de las personas experimentan algún tipo de “Aluviaje”
durante sus vidas, que puede ser provocada por el lugar en el que se
encuentran, encontrarse con una persona que han conocido en una vida pasada, o
por entrar en contacto con varios objetos que han visto antes o que les
recuerdan cosas que han visto.
Cuando ocurre el “Aluviaje” los clientes necesitan la regresión a vidas
pasadas no para recordar la vida pasada sino para sanar ese recuerdo. Juan
pronto retrocedió a una época en Inglaterra:
Shelley: ¿En
qué año estamos? ¿Qué es lo primero que te viene a la mente?
Juan: (Confundido).
No lo sé.
Shelley: ¿Dónde
estás?
Juan: Es difícil
decirlo, pero parece estar cerca del lugar que mi esposa y yo visitamos en
nuestro viaje.
Shelley:
¿Inglaterra?
Juan: Sí.
Shelley: Muy bien.
¿Qué está pasando en Inglaterra? Ve allí, ahora mismo. Imagínate que puedes
darte cuenta de ello fácilmente.
Juan: (Dudando) Es
difícil decirlo.
Shelley: ¿Eres
hombre o mujer?
Juan: No lo sé.
Shelley: Mira tus
pies. Fíjate qué tipo de zapatos llevas.
Juan: (Jadea).
Shelley: ¿Qué
ocurre?
Juan: Veo patas,
no pies.
Shelley: Muy bien.
Ahora imagina que un espejo gigante desciende flotando frente a ti. Imagina que
estás ahí, ahora. Observa lo que ves en ese espejo.
Juan: Estoy
mirando uno de esos perros de caza como los que tienen en Gran Bretaña. Mi
esposa y yo vimos varios durante nuestro viaje.
Shelley: ¿De qué
color? Describe al perro.
Juan: Mayormente
blanco, con manchas marrones, pecas. Algo parecido a las pecas que tengo ahora.
Soy uno de esos perros. Sé que suena a locura.
Shelley: Muy bien.
Adelante, avanza rápidamente en el tiempo y adéntrate en tu vida como este
perro en Inglaterra. Observa lo que sucede.
Juan: Mi posición
es más baja de lo habitual, pero veo a los hombres a caballo. Corremos por el
bosque señalando animales. Lo hago bien. Mi amo está contento.
Shelley: Al
experimentar la energía de otras personas y animales a tu alrededor, ¿hay
alguien que se parezca o se sienta como alguien que conoces de tu vida actual?
Juan: Mi esposa,
definitivamente está por ahí. Es una señora que vive en ese pueblo, pero no la
conocía. (Pausa). Espera. Creo que es la hija de mi amo.
Shelley: Muy bien.
¿Qué lecciones aprendiste en esa vida?
Juan: Lealtad,
trabajo duro, compañerismo.
Shelley: ¿Y qué
hay de las lecciones con tu esposa? ¿Qué aprendéis juntos?
Juan: Ella fue
amable conmigo, amable con todos los animales. Y sigue siéndolo. Una mujer
verdaderamente compasiva.
Shelley: ¿Y tú?
¿Por qué elegiste ser perro?
Juan: Experimentar
diferentes formas de vida y comprender que ninguna es mejor que otra. Toda vida
tiene valor.
Shelley: ¿Cómo
influye tu vida de Inglaterra en tu presente?
Juan: Mi esposa y
yo seguimos siendo grandes amantes de los animales. Tenemos muchos perros. De
hecho, mi padre tenía un perro de caza parecido cuando yo era niño. Lo llevábamos
de excursión para que nos ayudara a espantar urogallos y codornices.
Shelley: Avanza
rápidamente hasta el último día de esa vida que viviste como perro. Vive ese
momento ahora. Observa cómo pasas al plano espiritual, y hazlo ahora.
Juan: Me dispararon
en una misión. Mi amo se enfadó. Se bajó del caballo, se acercó y me acarició
la cabeza. Me dijo que era un buen chico. Me dolía, pero estaba contento y me
dormí.
Shelley: Flota en
ese espacio de paz entre vidas. ¿Qué lecciones aprendiste como perro, además de
lealtad y compañía?
Juan:
Devoción incondicional, amor y cómo disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.
Después de la sesión, buscamos en
internet para averiguar qué había visto exactamente Juan y descubrimos,
basándonos en su información, que se trataba de un pointer marrón y blanco.
Tiempo después, Juan me contactó por correo electrónico con una foto de su
nuevo cachorro pointer. Me explicó que, a lo largo de su vida, nunca había
usado a ninguno de sus perros para cazar; un hecho que ahora atribuía a su
encarnación anterior. Su nuevo cachorro tampoco vería jamás un día de caza y lo
había comprado solo por su compañía. Su esposa quería al perro tanto como él. Juan
también dijo que, desde su regresión, había abandonado la caza por completo.
«Ahora creo que la caza es peligrosa para todos y no vale la pena arriesgar la
vida», dijo.
Sin duda, los recuerdos intensos
de vidas pasadas pueden alterar drásticamente nuestro comportamiento en la vida
actual. Eso es precisamente lo que le sucedió a Juan.
La sensibilidad de Lidia comenzó durante su vida como
chihuahua azteca.
Lidia decidió someterse a una
regresión a vidas pasadas con la esperanza de explicar y aliviar la ansiedad
que le producía su estresante trabajo:
“Mi trabajo es una locura. Trabajo
en un enorme centro de llamadas con cientos de personas. Siempre soy amable
pero cuando la gente llama son groseros y desagradables. No todos, pero muchos.
No sé cuánto tiempo más podré aguantar. Soy muy susceptible y tiemblo cuando
los clientes me gritan. Sé que soy demasiado sensible, pero no sé qué hacer al
respecto. No puedo evitarlo. Además, nadie merece ser tratado así, sin importar
las circunstancias.
Me he levantado de mi puesto un
par de veces y, por supuesto, me llamaron a la oficina de mi jefe para dar
explicaciones. Una vez le colgué el teléfono a una mujer que fue tan grosera
que no pude soportarla. Eso va en contra de las normas, claro. No se nos
permite colgar ni enfadarnos por teléfono. Si no me controlo perderé el
trabajo. Lo que más me preocupa es lo que esto dice de mí como persona, el
hecho de que no me levante del puesto, me vaya y busque trabajo en un sitio
donde me traten bien.”
La sesión profundizó en los
problemas actuales de la vida de Lidia relacionados con su familia. Su madre,
excesivamente crítica, la había hecho sentir insegura en muchos sentidos así
que hicimos una sanación al respecto y luego nos adentramos en sus vidas
pasadas, donde descubrió una revelación impactante sobre sí misma:
Shelley: ¿En
qué año estamos?
Lidia: ¿1300? Eso
es lo que me sale, aunque no puedo asegurarlo.
Shelley: Muy bien.
¿En qué parte del mundo te encuentras?
Lidia: Méjico.
Shelley: Mira a tu
alrededor en ese Méjico del siglo XIV y dime qué ves.
Lidia:
Pirámides, gente, todo se alza imponente sobre mí. Estoy en un mercado,
apretujada en una jaula. Tiemblo y temo por mi vida.
La descripción que hizo Lidia de
su situación me pareció un poco extraña, así que le pedí que me la aclarara:
Shelley:
¿Eres hombre o mujer?
Lidia: No estoy
segura.
Shelley: Imagina
que puedes mirar tus pies y darte cuenta de lo que llevas puesto.
Lidia: (Jadeando)
¡Oh, Dios mío! ¡Veo patas!
Shelley: ¿Qué tipo
de patas?
Lidia: Patas
marrones y peludas.
Shelley: Imagina
que un espejo desciende flotando ante a ti. Mírate en él y dime qué ves.
Lidia: Soy una
perrita, pequeña y marrón. Algo así como un chihuahua, pero no del todo.
Shelley: ¿Qué está
pasando que te asusta?
Lidia:
¡Nos llevan y veo cómo nos matan para comernos!
Normalmente ayudo a mis clientes a
visualizar su último día de vida, pero no fue el caso de Lidia.
Shelley:
Adelante, elévate de ese cuerpo, de esa vida. Flota entre las nubes, en un
espacio de paz entre vidas, e imagina que puedes saber cómo moriste.
Lidia: Me mataron
y me pusieron en el altar como sacrificio a los dioses. Ahora que lo pienso,
una vez fui a la Ciudad de Méjico y visité esas pirámides al norte de allí, y
no lo soporté. Vomité y me puse muy enferma. Ahora sé por qué. Viví allí antes,
en la época de los aztecas.
Shelley: ¿Cómo
influyó tu experiencia como chihuahua en tu vida actual?
Lidia: El
nerviosismo, que surgió por una razón, es parte de quien soy. Lo traje conmigo.
Esa energía no es más que puro miedo.
Shelley: ¿Has
vivido otras experiencias anteriores en las que también te hayas sentido especialmente
sensible?
Lidia: Sí.
Shelley: Avanza
rápidamente a esa vida, siéntate allí, ahora, y observa lo que está sucede.
¿Dónde estás? ¿En qué año estamos?
Lidia: En algún
lugar del desierto de Oriente Medio. El año es alrededor de 1600.
Shelley: Muy bien.
¿Qué está pasando?
Lidia: Estoy
casada con un hombre muy cruel que me maltrata y me grita todo el tiempo. Soy
una posesión, nada más. Tiene muchas esposas y nos trata a casi todas igual,
con la excepción de su favorita.
Shelley: Avanza
rápidamente en tu vida y observa cómo pasas al plano espiritual.
Lidia: Me mató. No
fue su intención, pero estaba enfadado. Me golpeó, caí y me golpeé la cabeza.
Shelley: Adéntrate
en ese espacio de paz entre vidas. ¿Cómo te afecta ahora esta vida del siglo
XVII?
Lidia:
Todavía me da miedo oír a alguien gritar. Es tan grave que ni siquiera
necesitan alzar la voz. Es el tono lo que me asusta. Si alguien empieza a
hablar en un tono que denota enfado entro en pánico inmediatamente.
Trabajamos durante un tiempo en la
sanación en torno a la situación azteca, y más tarde en torno al tono de voz.
También trajimos luz sanadora a varios otros incidentes en su vida actual donde
los tonos de las personas tal vez fueron malinterpretados. Lidia dijo que podía
entender por qué su jefe la acusó de exagerar, aunque le aseguré que, según
todo lo que describió, sus sentimientos eran normales. También mencioné que tal
vez el trabajo en un centro de llamadas sería más adecuado para alguien con una
piel más dura y que ella no necesitaba cambiar. El mundo necesita personas
sensibles, y en lugar de cambiar su comportamiento amable, cambiar sus
condiciones laborales podría mejorar su vida.
Me escribió aproximadamente un año
después de la sesión y me contó que había encontrado trabajo en una oficina
tranquila con compañeros agradables y que realizaba tareas más solitarias donde
se valoraba su precisión. Trataba con el público de vez en cuando y descubrió
que la mayoría de las personas que acudían a la empresa eran amables. Encontró
mayor felicidad al aceptarse tal como era y valorarse con todas sus virtudes,
algo que todos deberíamos hacer. El crecimiento personal es admirable pero, a
veces, la mayor mejora que puedes lograr es aprender a valorar a la persona que
más importa: tú mismo.
La conexión de Paco con Canadá tenía vínculos con el
oso.
Los clientes suelen querer usar su
regresión a vidas pasadas como guía para planificar sucesos futuros. Al
profundizar en escenarios pasados y recordar conscientemente lo que sucedió a
sus almas en experiencias anteriores los clientes pueden tomar decisiones
informadas para avanzar en la vida. Paco se preguntaba si debía seguir viviendo
en Canadá. Amaba su hogar y disfrutaba del entorno agreste al que se había
acostumbrado pero algunos familiares bienintencionados le sugirieron que le
iría mejor en una gran ciudad con más oportunidades laborales. La sesión brindó
a Paco gran claridad sobre el propósito y la misión de su alma.
Shelley:
Vuelve a un momento que explique mejor dónde se supone que deberías estar
viviendo ahora. Ve allí, ahora. ¿Dónde estás y en qué año estamos?
Paco: En el siglo
XVII, en las Montañas Rocosas canadienses. No muy lejos de donde vivo ahora.
Shelley: ¿Eres
hombre o mujer?
Paco: (Dudando).
No estoy seguro.
Shelley: Mira tus
pies. Fíjate en lo que llevas puesto.
Paco: Tengo patas
grandes. Son patas de oso.
Shelley: Muy bien.
¿Qué haces en las Montañas Rocosas canadienses siendo un oso?
Paco: Pescar,
caminar por el campo…
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendiste en tu vida como oso y cómo se relaciona esto con el lugar
donde se supone que debes vivir?
Paco: Para
mí la naturaleza es lo más importante. Estar en contacto con ella. La alegría
de vivir no tiene nada que ver con las posesiones materiales. Viví allí
entonces y decidí regresar a esta zona ahora porque es un lugar positivo y una
buena influencia para mi alma. Necesito dejar de escuchar lo que los demás
quieren para mí y quedarme aquí.
El alma regresa a los lugares
donde vivió antes, a aquellos sitios donde el espíritu tuvo experiencias
positivas o donde el crecimiento puede desarrollarse plenamente. En el caso de Paco,
descubrió que siempre estuvo justo donde debía estar, aunque quizás no de la
forma que esperaba. Es una de las maravillosas sorpresas del camino del
autodescubrimiento.
Andrea tenía poco que decir sobre su vida como
caballo.
Andrea se llevó una sorpresa al
descubrir su vida pasada como caballo, pero cuando intenté obtener más
información de ella sobre esa vida, y el significado más profundo del propósito
de su alma, su vocabulario era increíblemente limitado:
Shelley:
¿Dónde estás y qué está pasando?
Andrea: Árboles.
Veo árboles y manzanas. ¡Están tan ricas!
Shelley: Avancemos
rápidamente al siguiente suceso más importante. ¿Qué sucede después?
Andrea: Los
árboles, los árboles, y las manzanas.
En muchos casos de clientes que
regresan a su forma animal, suelen estar confundidos y sin palabras para
describir lo que experimentan, aunque Andrea representó el caso más extremo que
jamás haya visto. Reformulé mis preguntas una y otra vez, esperando respuestas
que nunca llegaron. Intenté obtener una descripción más detallada de dónde se
encontraba, qué año era y cómo esto podría beneficiarla en su vida actual.
Durante todo ese tiempo fue incapaz de explicar nada. Finalmente me di cuenta
de que Andrea había entrado en un estado de hipnosis tan profundo que parecía
haber perdido temporalmente el vocabulario.
En todas las sesiones utilizo un
proceso particular que he desarrollado para que mis clientes accedan de forma
rápida y sencilla a la información que les será de mayor utilidad sin necesidad
de entrar en una hipnosis profunda. Este proceso calma la parte escéptica de la
mente permitiendo que fluyan libremente los pensamientos. Con los años he
aprendido que es mejor no inducir estados de trance muy profundos: primero
porque no es necesario y, segundo, porque en esos estados más profundos es
menos probable que recuerden lo sucedido. Para mí, el objetivo principal de
este proceso es recordar lo ocurrido para poder regresar y utilizar esa valiosa
información para generar cambios positivos en la vida actual. Dicho esto, a
pesar de mis esfuerzos por mantener los trances ligeros, algunos clientes son
increíblemente sugestionables y entran en trance mucho más profundo que la
mayoría. Verías a personas así si alguna vez asistes a uno de esos espectáculos
de hipnosis escénica. Hay personas que se entregan por completo y actúan como
payasos, moviéndose sin control por el escenario y haciendo todo lo que el
hipnotizador les sugiere. La gente me pregunta constantemente si creo que esas
demostraciones son reales o si la persona simplemente finge y exagera para
llamar la atención. Por lo general, creo que estas personas han sido
hipnotizadas, aunque a un nivel mucho más profundo del que la mayoría de
nosotros estaríamos dispuestos a aceptar. En el caso de Andrea, sin duda vivió
plenamente su vida como caballo. Cuando recuperó la consciencia, le pregunté si
recordaba lo que había dicho y, para mi sorpresa, dijo que sí.
“Esa vida era tan hermosa. Quiero
guardar para siempre en mi mente esa imagen de los campos verdes y las manzanas
para recordarme que no debo tomarme la vida tan en serio. Lo que realmente
importa son las cosas sencillas”.
Andrea demostró que uno puede
salir de un estado hipnótico profundo y aun así verse afectado por la sanación
y el aprendizaje que recibe.
Gallu disfrutó de una vida tranquila como caballo de
granja
Gallu fue uno de los pocos
clientes que acudió con el deseo de explorar vidas pasadas en forma animal.
Normalmente estos episodios surgen de forma espontánea pero en el caso de Gallu
parecía tratarse de lo que Carl Jung denominó anamnesis, un alma que sabe quién fue en el pasado.
“Siempre he creído que fui un
caballo en una vida pasada, aunque no tengo ninguno ni vivo cerca de ellos en
la actualidad. Siento una conexión con los caballos que no puedo explicar. Me
encantaría volver atrás y ver si descubro algo al respecto, porque es una idea
que me ha intrigado durante años”.
Aunque pensé que podría ser
posible que Gallu hubiera tenido caballos o vivido cerca de ellos en el pasado,
para mi sorpresa Gallu accedió a un recuerdo de hace unos cientos de años:
Shelley:
Retrocede en el tiempo a una vida que explique mejor tu atracción por los
caballos. Siéntete allí, ahora, observa lo que sucede. ¿Dónde estás? ¿En qué
año estamos?
Gallu: Estoy en
una granja de Carolina del Sur, en 1803. Soy un caballo y mi dueño es un
ayudante del sheriff que me cuida muy bien. Tuvimos una sequía terrible y él se
asegura de hervir toda nuestra agua y de que yo tenga agua potable y comida
segura, aunque la comida escasea.
Shelley: Avanza
rápidamente hasta el último día de tu vida en Carolina del Sur. Ve allí, ahora.
Observa lo que sucede. ¿Qué año es?
Gallu: Es 1823.
Estoy en mi establo y soy viejo. Tropecé accidentalmente y me rompí la pierna.
Mi amo me acaricia la cabeza. Se está despidiendo. Ve que estoy sufriendo un
dolor terrible y no quiere que sufra más así que me dispara. Me voy al instante
y no siento ningún dolor.
Shelley: Rodeado
de luz amorosa, flota y abandona ese cuerpo hacia el espacio pacífico de entre
vidas. Permanece ahí, ahora y permite que la luz se mueva sobre tu dueño.
Gallu: Está
llorando. No quería tener que hacer eso.
Shelley: Muy bien.
¿Qué lecciones aprendisteis ambos juntos?
Gallu: Amor,
amistad, compañía. Toda vida es valiosa.
Shelley: ¿Conoces
al sheriff en tu vida actual?
Gallu: Creo que es
mi hermano mayor. Ha sido un verdadero ejemplo para mí y, en cierto modo,
también ha tenido que cuidarme mucho en esta vida.
Shelley: ¿Qué
aspectos de tu vida como caballo te servirán de referencia en tu vida actual?
Gallu:
Sencillez. Tomarse las cosas con calma. Apreciar lo que uno tiene y disfrutar
del aire libre.
Gallu me contó lo feliz que estaba
de conocer por fin su pasado como caballo. Trabajaba como contable y llevaba
una vida tranquila y apacible con una familia encantadora, viviendo igual que
cuando era caballo: con sencillez y gratitud. Todos podemos aprender de su
ejemplo.
Estefanía recordó su vida como leopardo de las nieves
tibetano.
Estefanía quería una regresión a
vidas pasadas para descubrir su atracción por el budismo, el Tíbet y Asia en
general a pesar de que nunca había estado allí en su actual vida y se había
criado en un hogar cristiano estricto. Durante la vida los sistemas de
creencias con los que creció ya no resonaban con ella y se preguntaba por qué
asumía que vivió una vida pasada. En su vida anterior fue budista. Terminó
descubriendo que su conexión no provenía de ninguna experiencia real como
budista:
Shelley:
¿Dónde estás? ¿En qué año estamos?
Estefanía: Diría
que hacia el año 1.200, en el Tíbet. Hay nieve por todas partes. Hace muchísimo
frío pero el clima no me afecta en absoluto.
Shelley: ¿Por qué
no?
Estefanía: Estoy a
cuatro patas. Veo mis enormes patas blancas y estoy escalando un acantilado.
Soy un leopardo.
Shelley: ¿Así que
eres un leopardo?
Estefanía: Sé que
suena descabellado, pero sí.
Shelley: Describe
tu vida y cómo esto te conecta con tu atracción por esa parte del mundo.
Estefanía: Recorro
las montañas y soy consciente de la presencia de los monjes del monasterio. Son
hombres amables que me dejan comida cuando los inviernos son especialmente
duros. Percibo las vibraciones de su música y sus cánticos, y me siento atraído
por esa energía. Tengo una percepción muy profunda de la santidad de ese lugar
y de las buenas intenciones que transmiten a nuestro mundo.
Shelley: Imagina
que puedes preguntarle a tu ángel si has vivido otras vidas en el Tíbet.
Estefanía: No.
Shelley: ¿Has sido
budista en alguna de tus vidas pasadas?
Estefanía: No. He
vivido en Asia en el pasado. He oído hablar de China una o dos veces, pero no
practiqué el budismo. La razón por la que me atrae tanto esa enseñanza es por
mi experiencia como felino y la amabilidad de esa gente.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendiste en tu vida como leopardo?
Estefanía:
La autosuficiencia, combinada con la suerte y la caridad de otras almas
bondadosas: eso puede ayudarte a salir adelante en la vida.
Sin duda, Estefanía tuvo una
experiencia interesante y su regresión le dio respuestas que no eran para nada
las que esperaba. Eso sucede con bastante frecuencia. En mi siguiente caso
práctico fui yo quien se llevó la mayor sorpresa.
Santiago fue un tiburón en los negocios y en una vida
pasada.
Creo firmemente en dejarse llevar
durante estas sesiones. Repito a las personas que usen el poder de la
imaginación para encontrar una explicación lógica a la sanación que tenga
sentido para ellas, aunque en teoría no tenga ningún sentido en el "mundo
real". No juzgo, porque nunca se sabe qué historias se inventan las
personas durante la hipnosis, ni por qué.
Santiago resultó ser uno de los
personajes más singulares, lo que me hizo preguntarme si realmente había vivido
la experiencia que me relataba o si su recuerdo era simplemente producto de
haber visto demasiados programas sobre tiburones en televisión. Sin embargo,
parecía encontrar autoconocimiento a través de su historia, y la explicación de
su profunda conexión con los tiburones sin duda me intrigó.
Santiago tenía una carrera exitosa
y viajaba por todo el mundo en viajes exóticos y audaces que la mayoría de la
gente no se atrevería a experimentar. Durante una gira por Sudáfrica decidió
entretenerse con una emocionante aventura:
“Mientras todos los demás estaban
celebrando en una bodega yo contraté un guía que me llevó a la costa en una
lancha rápida y me metieron en una jaula y sumergieron en el océano para que
pudiera ver a los tiburones cara a cara. El agua estaba helada, pero me
encantó. Lo extraño, y la razón por la que estoy aquí, es porque me sentí como
en casa en el océano. Claro, ya había tomado clases de buceo antes, pero había
algo en esa agua que me encantó. Los tiburones nos rodeaban y noté que algunos
de ellos chocaban sus cabezas contra las jaulas de otras personas, como si
estuvieran tratando de entran y devorarlas pero conmigo, cuando alguno se
acercaba, se quedaba muy cerca, me miraba directamente a los ojos y se mantenía
tranquilo. ¿Por qué sería eso?
Santiago se adentró en una vida pasada
prehistórica y llegó a algunas respuestas bastante increíbles:
Shelley:
¿Cuándo ocurre esto y dónde te encuentras?
Santiago: Hace al
menos un millón de años, tal vez más.
Shelley: ¿Y dónde
estás?
Santiago: En el
océano. No sé en qué parte del océano, pero estoy en aguas muy frías.
Shelley: Genial,
¿qué tal te sientes en la mar?
Santiago: Tengo
hambre. Nado por ahí intentando capturar algo. Solo pienso en comida.
Shelley: Avanza
rápidamente hasta el momento en que encuentres comida. Si la encuentras, estate
presente, ahora. Observa lo que sucede.
Santiago: No me
toma mucho encontrar comida. Voy deslizándome y veo un cardumen, un banco de
peces. Abro la boca y los succiono. Ni siquiera se dan cuenta de lo que les
pasa.
Shelley: Imagina
que puedes hacer descender un espejo desde arriba y que ese espejo flota en el
agua, frente a ti. Mírate ahora en él y dime qué ves.
Santiago: (Riendo).
¡Oh, Dios mío! ¡Lo sabía!
Shelley: ¿Qué
sabías?
Santiago: ¡Soy un
tiburón! ¡Con razón esos tipos (se refiere a los tiburones que se acercaron a
la jaula de observación) me adoraban en África!
Shelley: Muy bien.
¿Qué lecciones estás aprendiendo como tiburón?
Santiago: Los
tiburones son una forma de conciencia ancestral. Ser tiburón me enseñó sobre la
supervivencia del más apto o, si se prefiere, la ley del más fuerte. Siempre
hay algo que puede afectarte pero si eres agresivo, y dejas claro quién manda,
puedes hacer lo que quieras en la vida.
Shelley: ¿Cómo se
relaciona tu vida como tiburón con tu situación actual?
Santiago:
Los negocios son así. Construí mi empresa desde cero. Siempre juego limpio pero
me aseguro de que la gente sepa con quién está tratando y no me ando con
rodeos. Consigo lo que quiero.
Santiago era todo un personaje,
sin duda, y demostró que los tiburones en los negocios también pueden tener
éxito. En cuanto a su propósito vital, Santiago disfrutaba viajando, quizás
porque, con su alma vieja, deseaba regresar a lugares conocidos. Otra
posibilidad es que su historia fuera simplemente una experiencia arquetípica de
lo que hemos llegado a definir como características propias de un tiburón. En
cualquier caso quedó satisfecho con su sesión y creyó que le ayudó a
comprenderse mejor lo cual es el aspecto más importante de cualquier sesión.
Leonor era una lémur de Lemuria.
Para concluir esta sección del
libro con una anécdota sorprendente cuento que mi cliente, de nombre Leonor,
fue una de las muchas que creían en la antigua civilización de Lemuria,
civilización que precedió a la Atlántida. A lo largo de los años son muchos los
clientes me han contado historias sobre vidas pasadas en aquellos tiempos
prehistóricos. Muchos recuerdan vidas en las que existían únicamente como luz,
pero la historia de Leonor fue diferente, ya que afirmó ser un lémur reencarnado.
Leonor: Vivo
en una época muy temprana de Lemuria. No en el principio, sino después de que
los seres formados comenzaran a habitar el planeta.
Shelley: ¿Cuándo
fue eso?
Leonor: Hace
millones de años.
Shelley: ¿Dónde?
Leonor: No sabría
decirlo. Vivo en la selva y mi vida es muy tranquila y pacífica.
Shelley: Fíjate en
un espejo que aparece frente a ti. ¿Qué ves?
Leonor: Soy un
lémur: cara peluda, cola anillada. Me arrastro, trepo a los árboles y como
fruta.
Shelley: ¿Qué
lecciones aprendiste en tu vida como lémur?
Leonor: Ser. Existir.
Shelley: ¿Ser?
Leonor: Sí. Estar
en calma, sin ningún propósito. Vivir por el simple hecho de vivir y expresar
alegría y amor hacia todos los demás seres vivos, ya sean plantas, animales o
insectos.
Shelley: ¿Cómo te
está influyendo ahora tu vida en Lemuria?
Leonor:
Intento ser pacífica, aunque a veces es más fácil decirlo que hacerlo. Antes
tenía un trabajo estresante pero con la edad he aprendido a disfrutar más del
silencio y la tranquilidad. Ahora que he recordado esa vida pasada espero poder
incorporar ese recuerdo a mi día a día. Además, necesitamos amarnos los unos a
los otros. Esa es la única razón por la que estamos vivos: para amar.
Leonor planteó algunos puntos
interesantes. Puede que creas o no en Lemuria pero me gusta pensar que en algún
momento del pasado existieron sociedades utópicas similares. Visualizar un
mundo ideal nos brinda un modelo al que aspirar en nuestra ajetreada vida
moderna. Leonor era una persona serena y aparentemente feliz, y cuando la vi
tiempo después, conservaba esa calma que, creo, a todos nos vendría bien
experimentar con más frecuencia.
Nota del Traductor. En este capítulo parece que la autora expresa
dudas sobre la “realidad” de lo que cuentan sus clientes y, por eso, desliza la
alternativa a que todo puede ser producto de la imaginación del cliente, como
cuando en el caso del tiburón afirma que no juzga “porque nunca se sabe qué
historias se inventan las personas durante la hipnosis, ni por qué”. La mucha
información procedente de personas que “regresan” hipnóticamente a
civilizaciones terrestres antiguas, modernas. y de otros mundos o dimensiones,
o que comunican haber encarnado en rocas, minerales, plantas o animales
terrestres conocidos, desconocidos, ultramundanos o dimensiones da consistencia
a la efectiva “realidad” de cuanto refieren. No obstante, entiendo que quienes
están apegados al método de ver para creer (algo muy limitado para crecer en
conocimientos) puedan preferir pensar que todo lo que no es de su limitado
saber actual es puro cuento bienintencionado. Fin de la nota.
Resumen
Siempre me asombran las increíbles
reflexiones que surgen durante las sesiones. Los clientes que, como yo, se
dieron cuenta de que sus animales habían regresado más de una vez, sintieron
que eran verdaderamente afortunados.
Asimismo, presenciar cómo un
cliente descubre que fue un animal en una vida pasada siempre resulta
fascinante. Algunos se sorprenden más que otros con sus regresiones pero,
independientemente de su reacción inicial, la sanación es el resultado final y
demuestra que incluso en forma animal el alma tiene mucho que aprender en cada
vida.
Segunda parte
Viajes de visualización guiada
para conectar con mascotas
y animales.
A
continuación, tendrás varias opciones para conectar con tu mascota a un
nivel más profundo, ya sea que estés superando la pérdida de tu querido animal,
quieras comprender mejor por qué amas tanto a tu pequeño peludo o simplemente
quieras descubrir cómo os conocisteis en el pasado. Espero que disfrutes de la
siguiente sección.
Una de las mejores maneras de
experimentar estos ejercicios es descargar una aplicación de grabar en tu teléfono
o dispositivo y grabarlos para luego reproducirlos cuando lo necesites. A tu
subconsciente le encanta el sonido de tu voz, y escuchar grabaciones puede ser
increíblemente útil para la sanación y el autoconocimiento.
Para estos ejercicios, recuerda elegir
un lugar tranquilo, libre de distracciones. Recomiendo sentarse en una silla,
pero si prefieres acostarte, también está bien siempre y cuando no te duermas.
En todos los viajes guiados hay un elemento de creatividad involucrado. A
veces, puede que estés pasando por algo y te venga a la mente un pensamiento
extraño. Puede que sientas que lo que recibes es tonto, incluso ridículo, y que
no podría ser real. Recuerda reconocer esos sentimientos, pero permítete ver
qué puede revelar la experiencia sobre tu camino. ¡Sea lo que sea, está
llegando por una razón!
Parte del éxito de los procesos de
visualización guiada radica en tu disposición a dejar de lado los juicios y
dejarte llevar, ver qué sucede y permitir que la parte más profunda de tu alma
te hable sin intentar censurarte ni rechazar esas ideas descartándolas como
absurdas.
Cada viaje te guía a un momento de
tus vidas pasadas, pero como notaste en las secciones anteriores del libro, a
veces, al buscar una respuesta descubres algo inesperado. Por ejemplo, imagina
que querías descubrir cómo os conocisteis tu perro favorito y tú, pero al
emprender el viaje te encuentras en un momento completamente diferente de tus
vidas pasadas. Si esto sucede no te preocupes. Siempre hay una razón por la que
ciertos recuerdos afloran. Tu subconsciente y tu Ser Superior siempre te
presentan lo que es mejor para ti en cada momento, así que acéptalo con
serenidad, pero recuerda que todo tiene un propósito.
Cuando empecé a interesarme por la
hipnoterapia tenía un duelo no resuelto que superar, pero me llevó bastante
tiempo llegar a la raíz del problema y solucionarlo. El Ser Superior te protege
y solo revela detalles cuando estás preparado. Por eso, notarás que cada sesión
ofrece respuestas sobre una situación concreta, y te resultará beneficioso
grabarte las sesiones y utilizarlas varias veces cuando te sientas guiado y
listo para recibir más información. Si no encuentras las respuestas que buscas
la primera vez, no te rindas. Sigue intentándolo.
En mi libro anterior, Meet Your Karma,
aconsejé a los lectores que llevaran un diario de experiencias, y por todas las
razones mencionadas anteriormente lo mismo se aplica a llevar un registro de tus
ejercicios con mascotas. Si bien explorar nuestra conexión con nuestras
mascotas es proceso divertido e interesante, también puede ser una gran
experiencia de aprendizaje. Nunca se sabe qué se puede descubrir que podría ser
clave para el desarrollo del alma y el crecimiento personal. Especialmente
cuando se encuentran sorpresas inesperadas, considera esas intuiciones y descubrimientos
como claves para desvelar la riqueza de información sobre el alma y tu viaje
espiritual. Todo es importante, incluso los detalles aparentemente
insignificantes. Al registrar tus experiencias en un diario podrás releerlas
más adelante y observar el progreso que has logrado hacia el autoconocimiento.
La regresión me ha ayudado
muchísimo a lo largo de los años y he visto cómo estos procesos también han
sido maravillosos para otros, así que sé que tienes la capacidad de adquirir un
conocimiento asombroso sobre ti mismo con el tiempo y que todo irá bien en tu
camino. Sobre todo, ¡disfruta del viaje!
LISTADO DE EJERCICIOS
Capítulo cinco. Experiencias
curativas
con animales
En este
capítulo explorarás diferentes maneras de sanar tu corazón al superar la
pérdida de una mascota. Basándome en mi experiencia, también he incluido un
ejercicio poderoso para aliviar el miedo a los animales. Sabemos que cierto
grado de miedo nos protege, pero si el terror se ha apoderado de tu vida,
espero que este ejercicio te ayude a superarlo. Una vez que lo hayas
completado, continuarás el capítulo descubriendo nuevas formas de conectar con
los animales y experimentando el encuentro con tus Guías Espirituales Animales.
Otro proceso útil es aprender a
comunicar con tu mascota para saber qué necesita. El capítulo concluirá con una
lista de herramientas espirituales que me han resultado útiles al trabajar con
animales. ¿Listos? ¡Empecemos!
Proceso de recuperación del duelo
por la pérdida de tu mascota
Anteriormente, durante el estudio
del caso de mi clienta Mari, mencioné la idea de que todos estamos conectados y
que hay una parte tuya que está conectada con todos en el mundo. Cuando las
cosas no van como te gustaría puedes hacer visualización guiada para sanar la
parte tuya de (la relación con) otra persona. Normalmente hacemos esto
visualizándola frente a nosotros y pidiendo, o enviando, perdón. Al hacerlo
enviamos luz sanadora a otra persona en nuestra imaginación, esta persona
recibe los beneficios y, a menudo, la relación difícil o la situación dolorosa
se puede remediar de forma energética y no verbal.
Dado que nuestras mascotas no
suelen ser fuente de angustia, en este libro la única manera de sanar la parte
de nosotros que representa nuestra mascota es a través del proceso de duelo.
Las mascotas son parte de la familia; nos brindan el amor incondicional más
auténtico que jamás experimentaremos en nuestra vida. El duelo por nuestras
mascotas no solo es natural, sino también justificado.
El siguiente ejercicio te ayudará
a tener una experiencia visual y cinestésica de reconectar con tu mascota
perdida a nivel energético y a sanar la parte de ti que es tu mascota perdida
para que, con suerte, tu dolor se atenúe un poco y la pena de la pérdida sea más
fácil de sobrellevar.
Ejercicio
Siéntate en un lugar cómodo con
los pies apoyados en el suelo y las manos en el regazo. Cierra los ojos. Inhala
por la nariz llenando el ambiente de paz y relajación, y exhala cualquier
tensión. Imagina que con cada respiración te relajas más.
Imagina una hermosa luz que
desciende desde lo alto, que recorre tu cabeza, tu columna vertebral, y fluye
por tus piernas hasta las plantas de tus pies. Esta luz se lleva toda la
tensión acumulada durante el día y la expulsa a través de los pies hacia la Tierra,
donde se transforma en luz sanadora y amorosa.
Muy bien.
Notarás cómo la luz comienza a
rodear tu cuerpo y crea una esfera de luz blanca brillante que te envuelve con
una amplitud de varios metros de distancia. Flotando dentro de esta luz te
sientes relajado, seguro y protegido.
Imagina que hay una puerta frente
a ti. Visualízala, siéntela o simplemente reconoce su presencia. Ábrela y entra
en una hermosa habitación. Puede que te resulte familiar, que ya la hayas
visitado antes, o que sea nueva, pero en cualquier caso percibe la maravillosa
energía que se respira en ella.
Al otro lado de la habitación hay
otra puerta. Imagina que esa puerta se abre y que tu mascota, a quien tanto
extrañas, entra o sale de ella flotando. Imagina lo bien que se ve, como si
estuviera en perfecto estado de salud, llena de vitalidad y energía. Observa la
imagen tan vívida de tu mascota, como si nunca te hubiera dejado.
Acércate a tu mascota caminando o
flotando. Háblale y dile cuánto la has echado de menos. Imagina que puedes
sentir su pelaje, oír el sonido que hace cuando está feliz y experimentar su
amor incondicional.
Ahora imagina que la alzas en
brazos o le rodeas el cuello con tus brazos. Permite que cada célula de tu
cuerpo se abra, se expanda y se relaje mientras te reconectas con tu querida
mascota. Desde la punta de los dedos de los pies, las células se expanden y se
relajan, reconectándose completamente con tu mascota. ¡Excelente!
Siente cómo la luz y la energía
fluyen hacia tus pies, a través de tus talones y tobillos, subiendo por tus
pantorrillas, reconectándose ahora. Tus células se relajan y recuerdan un
tiempo pasado en el que tu mascota aún estaba aquí, sabiendo que ha regresado y
que todo está bien. Todo el estrés asociado a la pérdida se libera a medida que
esta nueva energía fluye hacia tus muslos, sube por tu espalda, va a través de
tus pulmones, hasta tu corazón. Nota cómo tu corazón se expande y se relaja,
siente el increíble amor incondicional de tu querida mascota. Siente su carita
peluda contra ti, percibiendo el profundo amor y el gran aprecio que siente por
ti, sabiendo que todo está bien.
Permite que esa sensación continúe
mientras las células se relajan y se expanden, y esa energía luminosa se mueve
hacia tus hombros, brazos, muñecas, manos, dedos, y sube, sube, sube hacia tu
cuello y hombros, hasta tu cabeza. Quédate ahí, donde estás, abrazando a tu
mascota, relajándote en esta nueva energía de saber que está aquí, ahora mismo.
Nunca te ha abandonado. Nota lo mucho mejor que te sientes al saber que está
aquí, contigo, de nuevo. Muy bien.
Tómate tu tiempo. Dedica todo el
tiempo que necesites a reconectar con la energía amorosa de tu mascota.
Recuerda que, cuando quieras, puedes volver a este espacio y encontrarte con tu
querida mascota una vez más para recibir esa conexión y consuelo.
Cuando estés listo, imagina que
puedes soltar tu abrazo. Nota lo mucho más ligero y radiante que te sientes, y
lo mucho más ligero que se ve y se siente tu mascota. Perfecto. Imagina que tu
mascota puede mostrarte, o decirte por cualquier medio que pueda, que te ama.
Di a tu mascota cuánto la amas también e imagina que recibe el mensaje.
Disfruta de esta energía amorosa todo el tiempo que necesites.
Mientras lo haces, imagina que ves
un cubo, un recipiente de deshechos cerca y depositas allí toda la tristeza o
el dolor que sentías antes. Llénalo con pena, tristeza, soledad, ira o
cualquier otra emoción, relacionada con la muerte de tu mascota, que ya no te
sirva. Imagina que este cubo tiene capacidad ilimitada y que puede contener
todo lo que estés listo para liberar. Muy bien. Hazlo ahora, liberando todas
las emociones dolorosas mientras llenas el recipiente. Sigue abrazando a tu
querida mascota. Hazlo durante el tiempo que necesites, hasta que te sientas
mejor.
Luego, cuando estés listo, imagina
que notas que hay un cordón de luz energética que te conecta con todos los
elementos de los que te liberaste y pusiste en el cubo de basura. En un
momento, cuando cuente hasta tres, imaginarás que unas grandes tijeras doradas
descienden flotando y cortan ese cordón liberándote, para siempre, de esas
emociones que dejas atrás. ¿Listo? Uno, dos y tres, se corta ese cordón. Al
hacerlo, ese recipiente de basura lleno se eleva en el aire y explota hacia el
espacio exterior, liberándote por completo de esas emociones no deseadas. Un
hermoso rayo de luz desciende a través de ese cordón luminoso y llena tu
corazón, cuello y hombros, brazos, manos, dedos, piernas y pies, y se mueve
hacia tu mente brindándote una maravillosa sensación de paz. Permite que esa
luz pacífica se mueva sobre tu querida mascota, sanándola y continuando
restaurando su salud y vitalidad óptimas.
Ahora te das cuenta de que has
superado por completo las emociones intensas de dolor y tristeza, y te has
reconectado totalmente con tu mascota. Observa lo bien que te sientes y lo
felices que estáis juntos. ¡Excelente! Ahora imagina que tu querido amigo te
demuestra una vez más cuánto te ama, y entonces tu mascota comienza a caminar
o a flotar de regreso por donde vino, enviándote una maravillosa sensación de
amor. Ten presente que puedes llevar este sentimiento contigo a dondequiera que
vayas.
Date la vuelta y sal por la puerta
por la que entraste, y regresa al punto de partida sintiéndote mejor que antes.
En un momento, cuando cuente hacia atrás desde tres, volverás a aquí,
sintiéndote despierto, renovado o mejor que antes. Tres, continúa procesando
esta energía en tus sueños esta noche para que mañana por la mañana estés
completamente integrado en tu nueva forma de ser. Dos, nota lo mucho mejor que
te sientes sabiendo que tu mascota está siempre en tu corazón y puedes conectar
fácilmente con su energía amorosa. Uno, enraizado, centrado y equilibrado; ¡ya
estás de vuelta, aquí y ahora!
¿Qué tal te fue? Yo hago un
proceso similar con clientes que pierden a un ser querido y creo que funciona
bien porque la parte más dolorosa del duelo ocurre cuando sientes la
desconexión dramática e impactante con la persona que perdiste. Así que, cuando
puedes reconectar con tu ser querido a nivel energético, o en este caso con tu
mascota, una vez que te das cuenta de que la separación es una ilusión empiezas
a sentirte mejor. Con "ilusión” me refiero a que nuestras almas son
infinitas y la muerte no significa que nuestro ser querido desaparezca,
simplemente cambia de forma. Esta experiencia te ayuda a conectar con tu
querida mascota en su nueva forma en lugar de en la forma física a la que
estabas acostumbrado. ¡Recuerda que puedes cerrar los ojos cuando quieras y tu
pequeño está a solo un pensamiento de distancia!
Anteriormente, en la sección de
estudios de casos, varios de mis clientes pasaron por procesos de corte de
lazos energéticos y prometí que tú también tendrías la oportunidad de hacerlo.
En este proceso, mis clientes tuvieron la oportunidad de liberarse de la carga
emocional que ya no necesitaban y, posteriormente, cortaron los lazos con esa
energía no deseada. El corte de lazos energéticos es una forma maravillosa de
sanar cuerpo, mente y espíritu, permitiendo liberar todo aquello que ya no
beneficia; en este caso, el duelo.
El duelo es un proceso difícil por
el que toda persona, de una u otra forma, pasará a lo largo de su vida. Un
acompañamiento terapéutico puede o no ser útil dependiendo del tiempo
transcurrido desde la pérdida y de la intensidad del dolor.
Es difícil predecir cuándo o cómo
se aliviará finalmente el dolor. En muchos casos es imposible superar la
pérdida de un ser querido, pero con el tiempo, mediante procesos de sanación
como el descrito, es posible alcanzar una mayor aceptación y paz respecto a
quienes amamos y perdimos. Espero que así sea en tu caso durante este proceso
y, como con todos los ejercicios del libro, siéntete libre de repetirlo para
conectar con tu querida mascota tantas veces como sea necesario para encontrar
sanación y alivio.
Viaje para aliviar el miedo a los
animales
Anteriormente mencioné mi grave
fobia a los perros, la cual se alivió gracias a una útil regresión a vidas
pasadas. Lógicamente es obvio que cierto grado de miedo está integrado en
nuestro ADN para mantenernos a salvo, pero cuando los miedos se vuelven
paralizantes la visualización guiada puede ser de gran ayuda.
También se dice que los animales
pueden percibir el miedo y suelen reaccionar negativamente ante las personas
que, según perciben, no les caen bien o sienten que son aprensivas hacia ellos.
Por esto te propongo este viaje para ayudar a explorar algunas de las
ansiedades superficiales que puedas tener sobre ciertas especies de seres vivos.
Como todo proceso, el camino hacia la sanación puede llevar tiempo, pero espero
que esto te ayude a transformar tu energía lo suficiente como para aliviar
cualquier miedo que te paralice o limite tu vida.
Ejercicio
Busca un lugar cómodo donde
sentarte sin que te molesten. Con las manos apoyadas en el suelo y los pies
planos, cierra los ojos. Inhala paz, sanación y relajación. Exhala cualquier
tensión o preocupación. Muy bien.
Mientras sigues respirando,
imagina que con cada respiración te relajas más y más. Observa un rayo de luz
blanca pura que desciende desde arriba y siente esa luz amorosa mientras entra por
tu cabeza, recorre tu rostro y cuello hasta brazos y manos, bajando rápidamente
por tu columna vertebral. Siente el calor de la luz al entrar en tu corazón,
calmándote, relajándote y sanándote mientras recorre tus pulmones y baja hasta
la base de tu columna, pasando por tus piernas y saliendo por las plantas de
tus pies.
Permite que la luz sane todo lo
que necesite atención en este momento y la luz se hará cada vez más fuerte brotando
de tu cabeza. La luz forma un escudo protector que te rodea en todas
direcciones. Imagina que te sientes dentro de este escudo de luz, sintiéndote
más seguro y protegido que nunca. Muy bien.
Observa la puerta frente a ti.
Ábrela y entra en tu hermosa habitación. Puede que ya la conozcas o que sea
nueva. En cualquier caso, fíjate en lo relajado que te sientes. Aún rodeado por
la luz protectora adéntrate en la habitación e imagina que un hermoso ángel, o
guía, desciende flotando para saludarte. Este ángel lo sabe todo sobre tu alma
y tu camino. Tómate un momento para hablar con el ángel sobre cualquier miedo
que tengas a mamíferos, aves, insectos, reptiles, cualquier ser vivo en general.
Observa cómo tu ángel te escucha con atención. Tómate tu tiempo. También puedes
hablar sobre cualquier incidente del pasado que aún te preocupe.
Cuando termines, imagina que tu
ángel te dice que está aquí para ayudarte a sanar esa situación. Con esa luz
amorosa rodeándote, y con tu ángel a tu lado, observa que otra puerta al otro
lado de la habitación se abre y que un animal o especie entra caminando o
flotando desde ella. Puede que sea el mismo animal que encontraste antes, o
podría ser un representante de esa especie. En cualquier caso, ten presente que
se trata del Ser Superior de ese animal, que es el aspecto del animal que lo
sabe todo, es la parte a nivel del alma.
Si es necesario, imagina que el
Ser Superior del animal quiere disculparse contigo por cualquier daño, real o
imaginario, que te haya producido u ocurrido en el pasado. Observa su
sinceridad y cómo afirma que no tenía mala intención. Quizás también estaba
asustado e inseguro ante la situación. Permite que el animal te explique todo
esto. Tómate tu tiempo. No dudes en hacer cualquier pregunta para aclarar
cualquier duda.
Cuando termines de escuchar y
hablar, imagina que este animal te pide perdón. Imagina que, con esta nueva
información, puedes perdonarlo. Hazlo ahora. Observa que hay un vínculo
energético entre vosotros dos y, en un instante, tu ángel cortará ese vínculo.
¿Listo? ¡Uno, dos, tres, y se corta! Al liberarte de la energía del pasado, tú
y el animal recibís una brillante luz sanadora que os envuelve disipando
cualquier animosidad o temor mutuo, y ambos atraéis una energía neutral de
respeto recíproco. Siente esa neutralidad ahora. Observa lo bien que se siente
estar libre de estas emociones negativas.
Para asegurarte de que te sientas
mejor, tu ángel viene ahora con un gran recipiente para deshechos. Mira dentro
de ti, y si hay algún miedo o emoción negativa que quede relacionada con esa
criatura, expulsa esos sentimientos ahora sacándolos de tu cuerpo y tirándolos al
cubo basura. Tómate tu tiempo. Nota cómo, al liberar este exceso de energía, te
sientes mucho más ligero y brillante. Muy bien. Tómate tu tiempo. Permite que
tu ángel te ayude en todo lo que necesites. El animal también te envía palabras
de aliento mientras liberas esta energía. Nota que con cada respiración que das
te vuelves más y más ligero, más y más brillante. Muy bien.
Cuando termines, verás un rayo de
luz que te conecta con esta basura o impureza. A la cuenta de tres, tu ángel
cortará este lazo y te liberará de esta energía no deseada. Uno, dos y tres,
corta ese lazo y observa cómo se aleja volando hacia el espacio exterior, donde
se desvanece para siempre, transformándose en un millón de fragmentos de luz
que se convierten en una nueva parte amorosa del Universo. Notarás lo mucho
mejor que te sientes. Buen trabajo.
Si quieres, imagina que ahora
puedes pedirle al animal que te explique las lecciones que aprendisteis juntos
como almas. ¿Qué lección te aportó tu antiguo miedo? Observa los aspectos
positivos que surgieron de esta situación incómoda y ten presente que ahora
puedes seguir adelante con mayor paz y neutralidad hacia este animal.
Tómate tu tiempo, habla con tu
ángel o con el animal sobre cualquier otra cosa que necesites y, cuando estés
listo, imagina que el animal camina, flota o vuela de regreso para abandonar la
habitación a través de la puerta por la que entró. Agradece a tu ángel por su
ayuda de hoy y luego observa cómo se aleja flotando.
Date la vuelta y sal por la puerta
por la que entraste, y vuelve al punto de partida. Cuando cuente hacia atrás
desde tres estarás de vuelta en la habitación, completamente despierto,
sintiéndote mejor que antes. Tres, encuentras paz hacia el antiguo miedo al
animal que acabas de conocer. Dos, ves cómo esa paz se expande en tu vida y
notas cómo toda tu vida mejora como resultado de esta nueva comprensión. Uno, te
sientes más fuerte y seguro de ti mismo que nunca, con los pies en la Tierra,
centrado y equilibrado. ¡Y has vuelto!
Ahora que ya sabes de dónde
proviene tu miedo con respecto a cierto tipo de animal o especie puedes usar
esta información en otro ejercicio del próximo capítulo para profundizar en la
exploración y resolución del problema.
Un viaje para descubrir los tótems y espíritus
guías animales.
Al principio de mi camino
espiritual conocí uno de mis libros favoritos de todos los tiempos, El lenguaje animal,
del difunto y gran autor Ted Andrews. A través de él aprendí sobre el poder de
los animales totémicos. El libro me abrió la mente a la idea de que el ataque
de mi perro, que mencione anteriormente, podría significar que, en lugar de ser
mi enemigo podía ser que uno de mis guías y maestros. Cuando apliqué ese
conocimiento en mi práctica espiritual empecé a soñar con un hermoso lobo gris.
Mi miedo a los perros disminuyó con el tiempo y comencé a verlos como medicina
espiritual; ese cambio de perspectiva transformó por completo mi actitud.
Durante mi terapia de regresión a
vidas pasadas, donde identifiqué mi conexión con los perros, tuve una nueva
revelación sobre el lobo que había estado viendo en mis meditaciones. Siempre
creí que era una especie de tótem nativo americano, pero ahora sabía que se
trataba de uno de los perros de raza huskie de aquellos tiempos remotos. El
lobo no se parecía exactamente a un lobo típico de las praderas, ni tampoco a
los huskies que vemos hoy en día. Era diferente. La cría selectiva produce cambios
sutiles con el tiempo y, tras investigar un poco, encontré una foto de un
animal bastante similar al de mi visión, una variante noruega que es más robusta
que el husky típico y, en algunos aspectos, se parece un poco al pastor alemán
que me mordió de niña. ¿Coincidencia? ¡No lo creo!
Parte de cualquier regresión a
vidas pasadas implica presentar a los clientes a un guía o ángel que los
acompañe en su viaje. Contar con alguien que te acompañe mientras descubres
cosas nuevas sobre ti puede ser un gran consuelo. Generalmente, las personas
identifican a estos ayudantes como ángeles. En otras ocasiones los clientes
dicen que el asistente es un guía, y en casos menos comunes viajan a espacios
donde se encuentran con animales que los asisten en su camino de sanación. Los
siguientes casos son algunos de mis ejemplos favoritos.
Estoy convencida de que todos
tenemos guías espirituales animales que, de alguna manera, están destinados
cósmicamente a trabajar con nosotros. Podemos reconocer a estos ayudantes
cuando los vemos en la naturaleza, como sugiere el libro "Animal Speak",
o podemos buscarlos en la meditación. De cualquier forma, los animales nos
brindan una sabiduría increíble si tan solo abrimos nuestras mentes a las
posibilidades.
¿Te has preguntado qué animales te
guían en tu vida actual? Ahora tendrás la oportunidad de descubrirlo. En este
viaje irás a un espacio donde tendrás un encuentro visionario con las criaturas
primordiales que te asisten desde el mundo espiritual. Todos tenemos guías,
pero normalmente los percibimos como ángeles o maestros ascendidos. Algunas de
las ayudas más poderosas son las energías del mundo natural.
Ejercicio
Busca un lugar cómodo para
sentarte donde no te molesten. Tal vez tengas un lugar especial al que sueles
ir. Te recomiendo usar el mismo lugar cada vez para preparar tu subconsciente
para el viaje. Inhala y exhala por la nariz. Imagina que con cada respiración
te sientes más y más relajado. Permite que una luz brillante y sanadora se
mueva desde la coronilla, a través del cuero cabelludo, la cara, el cuello, los
brazos y las manos, bajando por la columna vertebral, a través del corazón y
los pulmones hasta la parte baja de la espalda, continuando por las piernas y
los pies. Permite que esta luz te relaje y observa cómo se expande formando una
esfera de luz protectora alrededor de tu cuerpo. Muy agradable.
Imagina una puerta frente a ti.
Ábrela y descúbrete en un hermoso paraje natural. Un lugar que amas y donde te
sientes cómodo y seguro. Observa si es un día soleado o nublado. ¿Estás en la
montaña? ¿En la playa? Permite que todo fluya y ten la certeza de que todo está
bien. Camina o déjate llevar por este hermoso entorno y, mientras lo haces,
fíjate en un árbol más adelante. Observa qué tipo de árbol es y acércate, ya
sea apoyándote en él o sentándote bajo su sombra. Siente la energía amorosa del
árbol y la seguridad que te brinda.
A lo lejos, notas algo que se
mueve hacia ti. Se acerca y pronto ves a tu animal espiritual caminando,
volando o flotando hacia ti. Permite que tu animal espiritual se acerque y te
salude. Ahora, hazle preguntas.
¿Cuánto tiempo llevas con ese
guía? ¿Qué lecciones quieres aprender de tu animal espiritual? ¿Cómo te ayuda
tu animal espiritual en tu día a día? ¿Hay nuevas formas en que tu animal
quiera comunicarse contigo? Si es así, ¿cuáles son? Tómate tu tiempo y deja que
tu animal te cuente todo lo que necesitas saber ahora. Muy bien.
Cuando estés listo, imagina que tu
animal espiritual se aleja caminando o flotando. Ten presente que, si necesitas
más orientación, puedes regresar a este lugar y tu animal espiritual estará
encantado de ayudarte. Siente el amor incondicional y el gran respeto que tu
animal te tiene y agradécele por estar contigo hoy. Una vez que desaparezca,
aléjate de tu árbol y camina o flota de regreso a la puerta por donde entraste.
Con cada paso que das te sientes más relajado que antes de llegar. Ahora, abre
la puerta y regresa al punto de partida.
En un momento, cuando cuente hacia
atrás desde tres, regresarás a la habitación, sintiéndote despierto, renovado y
mejor que antes. ¿Listo? Tres, procesas los detalles de tu visita con tu animal
espiritual en tus sueños de esta noche para que mañana por la mañana estés
completamente integrado a esta nueva energía. Dos, conduces con precaución y
estás seguro en todas las actividades. Uno, te enraízas, centras, equilibras, ¡y
ya estás de vuelta!
¿Qué tal te fue? Siéntete libre de
escribir sobre tus Guías Espirituales Animales en un diario y recuerda que
puedes contactarlos a lo largo de tu vida para que te brinden sanación y
orientación ante todos los desafíos.
Experiencia de comunicación con
mascotas
Ahora que has tenido la
oportunidad de conectar con tus Guías Espirituales Animales este próximo
ejercicio te ayudará a comunicarte mejor con los animales que nos rodean a
diario. He tenido el privilegio de ser contactada como comunicadora de mascotas
para realizar sanaciones en todo tipo de animales, desde perros y gatos hasta
caballos y pájaros. He descubierto que, en la mayoría de los casos, los dueños
necesitan ayuda cuando están tan preocupados que ya no pueden escuchar su
intuición. Tú conoces a tu mascota mejor que nadie, y sin embargo, como en
cualquier relación, a veces cuando estamos en medio de la situación no podemos
ver las soluciones que están justo delante de nosotros.
El mejor ejemplo que tengo es el
de cuando me llamaron a una clínica veterinaria para visitar a un perro de raza
schnauzer que había dejado de comer
cuando sus dueños se fueron de vacaciones. En cuanto llegué, conecté con su Ser
Superior, porque sí, perros, gatos y otros animales también tienen un Ser
Superior como ya experimentaste en el ejercicio del Viaje para Descubrir Tótems
y Guías Espirituales Animales. Le pregunté al perro qué podía hacer para
ayudarlo a sentirse más feliz y esperé su respuesta. Fue bastante simple: me
dijo mentalmente que quería ir a quedarse con los vecinos y que no le gustaba
estar en una jaula. Llamé a la dueña y ella hizo los arreglos necesarios para
que lo recogieran. Efectivamente, enseguida volvió a comer y beber.
Se me atribuyó una especie de
curación milagrosa, algo que no creo que fuera cierto. Todos podemos conectar
con nuestros amigos peludos y saber qué es lo mejor si tan solo nos
tranquilizamos lo suficiente como para recibir las respuestas. Cuando uno se
preocupa y se angustia por su mascota puede alterar bastante la rutina. Si mi
gato BisKit necesita algo y no sé cómo ayudarlo dejo todo hasta encontrar
respuestas. Todos necesitamos ayuda de vez en cuando. Espero que este próximo
ejercicio te ayude a encontrar respuestas en tu Ser Superior. Te mostraré lo
fácil que es conectar con tus animales y convertirte en el encantador de
perros, gatos o caballos que siempre has querido ser.
Ejercicio
Siéntese cómodamente y cierra los
ojos. Inhala paz y relajación, exhala tensión y preocupación. Imagina mientras
respiras hondo que tu mascota puede flotar frente a ti. Ten presente que se
trata del Ser Superior de tu mascota, su alma, y no de su apariencia física.
Saluda a tu mascota, permítele que te envíe amor. Recíbelo y devuélvele el
amor. Muy bien.
Si tienes algún problema con tu
mascota pregúntale a tu Ser Superior cómo puedes ayudarla mejor en este
momento. Quédate quieto y en silencio, y espera la respuesta. Puede que la
escuches en tu mente, que veas una imagen o que tengas una intuición. Permite
que esos pensamientos y sentimientos surjan de algo que te trasciende. Incluso
puede que sientas que lo estás imaginando, pero eso está bien. Simplemente
permítelo.
Tómate tu tiempo y, cuando
termines, pregúntale al Ser Superior de tu mascota si hay algo más que quiera
decirte en este momento. Quizás quiera hablar sobre su comida, su cama, otros
animales o personas, o simplemente expresarte su amor. Sea lo que sea, mantente
abierto a recibir lo que te transmita.
Deja que tu mascota se exprese
hasta que haya dicho todo lo que quería compartir. Agradécele que haya hablado
contigo hoy. Cuando estés listo, abre los ojos y regresa.
Ahora que has completado este
proceso, la verdadera prueba consiste en salir al mundo exterior y actuar de
acuerdo con los pensamientos, imágenes o sentimientos que hayas recibido. ¿Tu
mascota se quejó de su comida? ¿Te pidió algo nuevo? Si es así, dale lo que
pidió y observa cómo cambian las cosas y, con suerte, mejoran.
Parte del éxito en cualquier forma
de guía intuitiva es tratar la información no como un producto de tu abundante
imaginación, sino como una declaración de hechos reales. Actúa sobre lo que
recibes como si hubieras obtenido esta información a través de tus sentidos
habituales y luego date un período de tiempo para observa qué cambios se
producen. Ojalá las cosas mejoren de forma rápida y notoria.
Como tengo un gato, uso la comida
como ejemplo. Los perros son muy abiertos a comer de todo, pero los gatos, como
seguramente sabes, son quisquillosos y exigentes. La comida es una forma
sencilla de poner a prueba tu conexión con tu mascota porque es fácil de
solucionar. Si tu mascota prefiere, por ejemplo, atún en lugar de pollo,
¡adelante! El cambio no te costará mucho, así que sigue tu intuición y observa
cómo evoluciona. Puede que tu perro quiera viajar en coche o comer más sobras
de la mesa. ¡Lo que se te ocurra es genial! Solo asegúrate de seguir tu propio
consejo y verás que la próxima vez que haya una crisis, podrás conectar contigo
mismo y no tendrás que llamar a un detective de mascotas para averiguar qué le
pasa a tu pequeño. ¡Inténtalo! ¡Funciona!
Herramientas espirituales para trabajar con tu mascota
Mi trabajo combina la sanación
energética con el proceso de regresión a vidas pasadas ya que los pensamientos
son entidades que ocupan un espacio físico en nuestros campos energéticos.
Tengo especial experiencia en el uso de gemas y piedras para transformar la
energía, y he observado que las mascotas responden bien a las piedras cuando se
colocan en su área de descanso y sus alrededores. A veces, las piedras pueden
ser un complemento muy útil para comunicarte con tu mascota, ya que transforman
la energía y pueden ayudarla a realizar los cambios necesarios de una manera
muy suave. Aquí tienes algunas de las mejores piedras que puedes usar con tus
mascotas:
Amatista
La amatista es una hermosa piedra
púrpura que resuena con la frecuencia del rayo violeta y, por lo tanto, tiene
una frecuencia muy alta. Esta piedra es suave pero sutil, elevando las
vibraciones bajas y alejándolas de tu animal con solo colocar un trozo en la
habitación (o, en el caso de un caballo, en el establo) de tu mascota. También
puedes darle a tu mascota un baño energético agitando la piedra a unos dos
centímetros sobre su cuerpo para ayudar a transferir energía.
Algunos animales son muy sensibles
a esto, así que usa tu intuición y puede que descubras que simplemente colocar
la piedra en el área donde tu mascota se sienta o duerme es suficiente para
establecer las intenciones de sentirse mejor y realizar un cambio positivo.
Cuarzo rosa
El cuarzo rosa es una piedra
rosada de tono suave que abre el corazón y refleja amor y bondad, irradiando
una energía cálida hacia tu mascota. Recomiendo colocar la piedra cerca de su
cama para obtener mejores resultados.
Cristal
El cristal de cuarzo transparente
transmite energía y puede experimentar vibraciones estancadas al transitar
hacia planos superiores. Si tienes cristales pequeños puedes crear una rejilla
rodeando la cama de tu mascota con ellos para generar una esfera de luz
energética que le será de gran ayuda.
Los perros reaccionan mejor que
los gatos a la rejilla. Los gatos son tan quisquillosos que podrían rechazar
una cama que haya sido modificada de esta manera. ¡Sienten la energía! Tu
perro, en cambio, suele ser más receptivo a tu sugerencia.
Para los caballos, coloca los
cristales en las cuatro esquinas del establo e imagina una esfera de luz que
los rodea, sanándolos y calmándolos. Cualquiera de las piedras mencionadas en
el establo puede ser útil, pero si tu caballo está letárgico, el cristal
transparente es la mejor opción.
Selenita
Cuando BisKit regresó a casa del
refugio de animales después de que lo adopté enfermó, así que usé varias
piedras para ayudarlo. Las que mejor resonaron con él fueron mis varitas de
selenita, que son fragmentos largos que coloqué alrededor de su cama formando
un cuadrado. Tengo fotos de mi pequeño tesoro apoyando la cabeza y estirándose
sobre la selenita, y efectivamente se recuperó rápidamente. ¡La selenita es una
piedra excelente para limpiar todos los campos energéticos del cuerpo, tanto
para personas como mascotas!
Salvia y sal
Otro aspecto importante a tener en
cuenta es que tu mascota es una extensión de ti. ¿Estás extremadamente
estresado? ¿Reprimes tus sentimientos y emociones y luego te preguntas por qué
tu mascota está enferma? A veces deberías intentar desconectarte del ajetreo
del mundo exterior, cerrar los ojos y practicar una respiración profunda y
relajante. Una vez que te sientas más relajado es posible que notes que tu
mascota también se calma. Claro que, a veces, es más fácil decirlo que hacerlo.
En ese caso, dos de mis herramientas favoritas son la salvia y la sal.
Salvia
La salvia es una hierba que se ata
con una cuerda y que puedes encender para purificar una habitación. Si sientes
que tu espacio es agobiante o estás muy estresado, puedes sahumar tu área con
una varita de salvia, recorriendo cada habitación mientras piensas en cosas
tranquilas. Al hacerlo, recuerda sahumar también la cama de tu mascota y las
áreas donde a tus queridos animales les gusta estar. Después, puedes abrir
todas las ventanas para que entre aire fresco y llene tu espacio con una
energía renovada. Tus mascotas sentirán la nueva energía y las intenciones que
estás creando para que tu entorno sea más pacífico; también se calmarán.
Sal
Me encanta trabajar con distintos
tipos de sal como herramienta de protección. La sal de mesa común puede ser
excelente para delimitar el perímetro de tu casa y proyectar un halo protector
alrededor de tu propiedad. Asimismo, puedes recorrer cada habitación de la casa
y colocar una pizca de sal en cada esquina para proteger la energía y alejar
las influencias no deseadas.
Las sales de Epsom están
compuestas de sulfuro de magnesio y también son útiles para eliminar
vibraciones de baja frecuencia. Me encanta bañarme en sales de Epsom porque
limpian el campo energético. No recomiendo bañar a las mascotas con ellas, pero
si te purificas, tu mascota también se beneficiará.
Las sales son mágicas y pueden ser
muy beneficiosas para crear un espacio tranquilo y sagrado que tú y tu mascota
podéis disfrutar. Me recuerdan a mi reciente viaje a un centro de meditación.
Estuvimos en trance profundo durante diez días y mentalmente me desconecté por
completo de mi enfoque habitual en el mundo exterior. Cuando regresé a casa el
pobre BisKit se había resfriado y, al parecer, sentido fatal durante toda mi
ausencia. Creo que esto se debe a que tu animal está conectado psíquicamente
contigo todo el tiempo, pero cuando no estás presente, como era mi caso, se
desconecta y eso es angustiante. Después de unos días de mimos y de volver a
conectar con BisKit, afortunadamente mejoró.
Lo extraño es que he estado
ausente durante meses pero este viaje, más corto, pareció afectarle más
profundamente que los más largos porque mentalmente estaba más lejos. De hecho,
a veces, estando en el extranjero, su carita peluda aparece en mi mente, y así
es como me conecto con él cuando estoy ausente: a través del estado onírico.
Esto es fácil con un gato, ya que duermen más de veinte horas al día. Durante
mi reciente curso de meditación, no conecté con BisKit en absoluto, de ahí su
malestar físico.
Ten esto presente con tus mascotas
y verás resultados positivos. Estamos conectados con todos, pero tenemos una
conexión muy especial con nuestros peludos.
Resumen
Escribe en un diario sobre tus
experiencias y observa adónde te llevan, como parte del rompecabezas del alma.
Pasamos la vida intentando comprender por qué estamos aquí y cuál es nuestro
propósito en la vida. Esperamos que estos viajes te brinden pistas útiles en el
camino.
Capítulo seis. Limpiezas de vidas
pasadas
A
continuación, realizaremos los ejercicios que tanto esperabas y
descubriremos las conexiones de vidas pasadas que compartes con tus mascotas
mediante diversas estrategias. El primer ejercicio te ayudará a identificar si
alguna de las mascotas de tu vida ha regresado más de una vez. Después, tendrás
la oportunidad de explorar las conexiones con tus animales favoritos de vidas
pasadas. También descubrirás si has tenido alguna vida pasada en forma animal y
podrás verte reflejado en un espejo. Los resultados podrían sorprenderte.
Finalizaremos los viajes guiados
llevándote a un espacio donde podrás conectar con profundos sentimientos de
amor por tu mascota y transmitir esa vibración amorosa al mundo que te rodea.
¿Estás listo?
El regreso: Descubriendo mascotas
que vuelven a aparecer en tu vida
El vínculo afectivo que se crea
con una mascota puede trascender la mayoría de las relaciones en la vida.
Existe una conexión, una profunda comprensión y un amor incondicional que las
mascotas brindan: algo único en cualquier relación.
A diferencia de las personas, las
mascotas están con nosotros por un tiempo muy breve. ¿Podría ser que te hayas
cruzado con tu mascota en algún momento anterior de tu vida? Y si es así, ¿qué
lecciones están aprendiendo las almas juntas? Eso es lo que descubrirás en el
siguiente ejercicio.
Ejercicio
Siéntate en un lugar cómodo donde
puedas relajarte y cerrar los ojos. Empieza a respirar por la nariz imaginando
que la respiración te lleva a un estado de profundo descanso. Observa, como
antes, que puedes sentir una hermosa luz que recorre tu cabeza, cuello y
hombros, y baja por brazos, columna y piernas hasta los pies. Imagina que la
luz disipa cualquier estrés haciéndote sentir relajado y en paz. Perfecto.
Permite que la luz te atraviese y envuelva protegiéndote del mundo exterior.
Ten presente que ahora flotas dentro de una esfera de luz sanadora y que,
dentro de ella, todo está bien. Estás a salvo, seguro y en paz. Muy bien.
Observa una puerta frente a ti y
crúzala, ya sea caminando o flotando. Imagínate en un espacio familiar de tu
casa que te transmita seguridad y comodidad. Puede ser un espacio interior o
exterior. Presta atención a lo que percibes y ten la certeza de que todo está
bien.
Mira a tu alrededor y observa a
uno de tus animales acercándose. Salúdalo, acarícialo y trátalo como harías
normalmente. Imagina que este animal tiene una razón para venir hoy: responder
a una pregunta importante para ti: ¿Habéis estado juntos más veces en esta
vida? Imagina que tu querido animal
puede responderte transmitiéndote esa respuesta.
Si es un sí, fíjate que el animal
anterior que tuviste ahora puede caminar o flotar hacia ti. Mira, escucha cómo
suenan ambos animales, o siente la familiaridad que existe entre esas dos
mascotas. ¿En qué se parecen? ¿En qué se diferencian? ¿Qué lecciones aprenden
juntos en estas dos encarnaciones? ¿Qué lecciones aprenden a través de estas
diversas experiencias y por qué sus almas han elegido estar juntas? Imagina que
te resulta fácil comprender todas las razones.
Tómate tu tiempo para sentir la
energía de tu mascota, especialmente de aquellas que ya no están contigo.
Siente el amor que aún te tienen y ten presente que esa conexión y ese amor
nunca desaparecen. ¿Qué beneficios has experimentado al recibir y dar este amor
incondicional?
Observa, en este espacio seguro, que
hay una pantalla de televisión. Pregúntale a tu querida mascota si vuestras
almas también han estado juntas en vidas pasadas. Si es así, imagina que la pantalla empieza a
reproducir un vídeo que te muestra la vida en la que os conocisteis antes. Mira
este vídeo y descubre todo lo que hay que saber sobre aquel primer tiempo. ¿En
qué año del pasado conociste a tu mascota? ¿Cómo ha evolucionado vuestra
relación a lo largo de los años? ¿Qué lecciones aprendisteis juntos en esa vida
pasada y por qué era importante volver a encontraros en esta vida? Tómate tu
tiempo y presta atención a lo que observes. Deja que el vídeo se reproduzca el
tiempo que sea necesario para mostrarte, contarte o darte una sensación interna
de todo lo que aprendisteis a través de esta relación amorosa.
Cuando estés listo, verás que el
video se apaga y podrás volver a concentrarte en la habitación con tu querida
mascota, o mascotas. Pregúntales si hay algo más que quieran que sepas. Diles
lo que quieras. Cuando termines, imagina que se alejan caminando o flotando,
diciéndote: «Te quiero». Sigue disfrutando de su amor y lleva contigo esos
maravillosos sentimientos al darte la vuelta y salir por la puerta por la que
antes entraste.
Vuelve al punto de partida, aún
rodeado de luz protectora, sabiendo que estás a salvo y seguro, y que todo está
bien. En un instante, cuando cuente hacia atrás desde tres, regresarás a la
habitación sintiéndote despierto, renovado y mejor que antes. Tres, estás procesando
esta información en tus sueños para que mañana por la mañana seas plenamente
consciente de esta nueva información. Dos, conduces con precaución estando
seguro en todas tus actividades. Uno, continúas sintiendo los efectos de este
amor profundo e incondicional y lo llevarás contigo durante los próximos días,
semanas y meses; ¡y estás de vuelta!
¿Cómo te fue? ¿Lograste descubrir
la conexión con las mascotas que has tenido en diferentes etapas de tu vida?
¿Era algo que ya habías considerado o recibiste información nueva? Sin duda,
vale la pena escribir sobre este viaje así que si ocurrió algo particularmente
significativo toma nota. Recuerda que más adelante, cuando menos lo esperes,
podrían surgir nuevas revelaciones, o tal vez tengas un sueño con tus mascotas
que te brinde aún más información. Sobre todo, espero que hayas sentido el amor
de tu mascota y que puedas recurrir a ese sentimiento siempre que necesites
ánimo.
Descubriendo vidas pasadas con
tus mascotas
Dado que probablemente hayas
tenido varias mascotas a lo largo de tu vida puedes usar este mismo proceso
tantas veces como quieras. La diferencia radica en la intención que establezcas
al comenzar. Por ejemplo, podrías imaginar al gato que tienes ahora, cerrar los
ojos y seguir el proceso, o podrías empezar pensando y concentrándote en la mascota
que tenías de niño.
Incluso cuando te propongas algo,
prepárate para las sorpresas. A veces, nunca sabrás qué puede surgir durante el
proceso y eso es parte de la diversión. Tu alma es una fuente inagotable de
energía e información, así que procura tener la mente abierta. Por otro lado,
puede que no quieras fijarte ninguna intención, y eso también está bien. Quizás
seas como yo y hayas tenido tantas mascotas a lo largo de los años que,
simplemente, puedes pedir a tu Ser Superior que te brinde la información más
necesaria en este momento y saber que todo está bien. ¿Listo?
Ejercicio
Siéntate en un lugar cómodo donde
no te molesten y cierra los ojos. Inhala paz, sanación y relajación. Exhala
tensión y preocupación. Recuerda que, con cada respiración, te relajas más y
más. Muy bien.
Observa un rayo de luz blanca pura
que desciende por la parte superior de tu cabeza. Siente cómo esa luz se mueve
hacia la cabeza, fluyendo hacia cuello y hombros; continúa bajando por la
columna vertebral, brazos, manos y dedos,
y hasta piernas y pies. Permite que la luz se vuelva tan intensa que comience a
brotar de tu corazón, creando una hermosa esfera verde de luz que te rodea por
completo. Siéntete flotando en esta luz verde sanadora, sabiendo que dentro de
ella solo puede manifestarse aquello que es para tu mayor bien.
Fíjate que hay una puerta frente a
ti. Cuando cuente hasta tres, la abrirás. ¿Listo? Uno, dos y tres: abre la
puerta. Sal a un hermoso lugar en la naturaleza. Observa lo relajado que te
sientes al mirar a tu alrededor. Observa el cielo, observa si hay árboles o
animales; permítete sentirte completamente relajado en el cálido abrazo de este
espacio natural.
Ahora, imagina que mientras
disfrutas de la belleza natural una querida mascota o animal que has conocido
en tu vida actual camina o flota hacia ti, o tal vez desciende flotando desde
arriba. Sea como fuere que llegue, deja que suceda para que cuando cuente hasta
tres ese animal esté contigo. Uno, dos, tres, ya está contigo. Muy bien. Fíjate
qué animal apareció y dale las gracias por estar hoy, aquí.
Tu querida mascota está aquí
contigo, hoy, para ayudarte a descubrir la profunda conexión que compartís.
Imagina que es el alma o el Ser Superior de tu amigo animal, y que este animal
lo sabe todo sobre vosotros dos y el pasado que habéis compartido. Puede
comunicarse contigo telepáticamente a través de sus pensamientos y mostrarte
importantes lecciones sobre la conexión que compartís.
Imagina que puedes tomar a tu
animal en brazos o rodear su cuello con tus brazos y ambos comenzáis a flotar. Os
eleváis cada vez más alto, entre las nubes, flotando desde este hermoso paraje
natural, te encuentras en el cielo, entre nubes ligeras y esponjosas. Estás totalmente
relajado y despreocupado, sabiendo que cuanto más alto flotas más relajado te
sientes.
Imagina que tú y tu mascota flotáis
tan alto en el cielo que, al mirar hacia abajo, percibís un suave arroyo.
Imagina que flotas y puedes girarte y mirar hacia atrás, hacia tu pasado.
En un momento, cuando cuente hasta
tres, tú y tu animal vais a flotar hacia el pasado, hasta el suceso de origen,
hasta la primera vez que os conocisteis o hasta el suceso más importante del
pasado donde os conocisteis antes. ¿Listos? Uno, dos, tres… Flotáis hacia
atrás, hacia atrás, hacia atrás. Vais muy, muy atrás, hacia el pasado. Cuando
cuente hasta tres llegaréis a ese momento anterior. Uno, flotáis hacia atrás;
dos, vais más y más lejos; y tres estáis allí. Estad allí, ahora, y notad lo
que está sucediendo. ¿Qué año es?; ¿qué es lo primero que os viene a la mente?
¿Dónde estáis? ¿Estáis solos o con otras personas? Imaginad que podéis avanzar
a un suceso donde tú y tu animal estuvieron juntos. Ve allí, ahora. ¿Qué está
sucediendo?
Sigue experimentando estos sucesos
durante el tiempo que necesites. Cuando estés listo imagina que puedes avanzar
rápidamente hasta el último día de esa vida. Ve allí, ahora. Observa cómo pasas
al plano espiritual. Aún rodeado de la luz verde sanadora, elévate, sal de ese
cuerpo y entra en el espacio pacífico de entre vidas. Permanece allí, ahora.
Entonces, di, ¿qué lecciones aprendiste en esa vida? ¿Cómo creciste como
resultado de la relación que tuviste con tu animal? ¿Qué lecciones aprendisteis
juntos como almas y cómo se relaciona eso con tu vida actual?
Tómate tu tiempo para recibir esta
información. Cuando estés listo imagina que puedes elevarte más alto, arriba,
arriba, arriba, y encontrarte de nuevo, más allá de la línea de luz, sobre
aquel tiempo tan anterior.
En un momento, cuando cuente hasta
tres, comenzarás a flotar de regreso, permitiendo que todos los sucesos
ocurridos entre aquel tiempo, tan temprano, reciban nueva sanación y luz
gracias a esta información. ¿Listo? Uno, vas flotando de regreso hacia el
presente; dos, avanzas rápidamente hacia el día actual; y tres, estás allí,
ahora. Muy bien.
Imagina que puedes preguntarle a
tu querido animal si tiene algún otro mensaje para ti sobre vuestro viaje
juntos como almas. Tómate tu tiempo. Cuando estés listo toma a tu animal en tus
brazos o abrázalo fuerte mientras ambos dejáis de flotar y descendéis, poco a
poco, de vuelta a través de las nubes hasta aterrizar, de nuevo, en ese hermoso
lugar de la naturaleza donde comenzasteis.
Agradece a tu querido amigo animal
por ayudarte de esta manera. Sabes que puedes regresar aquí en cualquier
momento para sanar y obtener más información. Permite que tu animal se despida
por ahora y observa cómo se aleja caminando o flotando. Siente el amor
incondicional y el gran aprecio que te tiene. Muy bien. Ahora date la vuelta y
regresa por la puerta por donde comenzamos. Te encuentras de nuevo en el lugar
donde empezaste, aún rodeado de la luz verde sanadora, sabiendo que dentro de
esta luz protectora y sanadora solo aquello que es para tu mayor bien puede
pasar.
En un instante, cuando cuente
hacia atrás desde tres, volverás sintiéndote despierto, renovado y mejor que
antes. ¿Listo? Tres, procesa esta información en tus sueños, esta noche, para
que mañana por la mañana estés completamente alineado con esta nueva energía e
información; dos, conduce con precaución y mantente seguro en todas tus
actividades; uno, enraizado, centrado y equilibrado; ¡ya estás de vuelta!
¿Qué tal te fue? ¿Te sorprendió lo
que descubriste? Quizás quieras tomar algunas notas en tu diario y observar si
tienes algún sueño o revelación en los próximos días y semanas.
Viaje a vidas pasadas con otros animales
A lo largo de la historia de la
humanidad los animales han desempeñado un papel importante. Sin duda, has
tenido vidas pasadas en las que los animales fueron una parte significativa de
tu camino, y en este próximo proceso, tendrás la oportunidad de descubrir qué
animales te acompañaron y por qué.
Ejercicio
Siéntate o acuéstate en lugar
cómodo donde puedas relajarte. Cierra los ojos. Respira profundamente por la nariz
inhalando paz, sanación y relajación, y exhalando tensión. Muy bien. Observa
cómo ese familiar rayo de luz sanadora se mueve desde la parte superior de tu
cabeza, pasando por tu cuello y hombros, bajando por brazos y manos hasta tu
corazón, recorriendo la columna vertebral hasta tus piernas y pies. Siente cómo
la luz te recorre permitiéndote sentirte relajado. Pronto, esa luz comienza a
rodearte y te encuentras flotando como una bola de pura luz blanca. Sabes que
dentro de la luz recibirás la verdad y la sanación, y que todo está bien.
Nota una puerta frente a ti. Ábrela
y entra en un espacio tranquilo. Puede que sea un lugar que ya hayas visitado,
o que sea nuevo. Ten la certeza de que aquí estás a salvo y seguro, y permítete
relajarte aún más. Al hacerlo, un hermoso ángel o Guía Espiritual desciende
flotando para unirse a ti. Ten presente que este guía ha venido a ayudarte hoy
a acceder a detalles para el desarrollo de tu alma. Ve con tu guía ahora y
flota en el aire, a través del techo de este espacio, flota hacia las nubes,
subiendo cada vez más alto, arriba, arriba, arriba, alejándote de las
preocupaciones diarias para acceder al reino del espíritu. Estás flotando tan
alto ahora que te das cuenta de que estás sobre una línea de luz que representa
el viaje de tu alma. Estás flotando sobre el hoy. En un momento, tu guía te
acompañará de regreso a tu pasado a un tiempo muy anterior en el que los
animales jugaron un papel importante en las lecciones de tu vida. ¿Listo? Flota
de regreso ahora, moviéndote rápidamente hacia el pasado a un tiempo anterior a
tu vida actual. En un momento, cuando cuente hasta tres, llegarás. Uno, flotas
de regreso; dos, más y más lejos; tres, ya estás ahí. Estate ahí, ahora; déjate
llevar a ese momento muy temprano y observa lo que está sucediendo.
¿En qué año estamos? ¿Dónde estás?
¿Eres hombre o mujer? ¿Qué está pasando? Experimenta varios sucesos y observa
cómo se desarrolla la escena. ¿Qué animales hay? ¿Por qué son importantes?
Imagina que es fácil de saber y notar. Muy bien.
Adelante, ahora mismo, llega al
último día de tu vida. Estate allí, ahora y pasa al plano espiritual sabiendo
que aún estás rodeado de una luz sanadora. Asciende, asciende, asciende, sal de
ese cuerpo hacia el espacio pacífico de entre vidas. ¿Qué lecciones aprendiste
en la vida que acabas de visitar? ¿Cómo influyeron los animales en tu viaje?
¿Qué lecciones te dieron?¿Qué cosas siguen siendo importantes para ti en tu
vida actual? Tómate un momento y recibe alguna revelación. Permite que tu guía,
o los animales, te hablen y muestren cosas importantes que necesitas saber en
este momento.
Cuando estés listo, sube flotando
más alto, hacia las nubes, agradeciendo a todos los que te ayudaron en esta
vida y encuéntrate flotando sobre este tiempo pasado. Avanza hacia el presente
llevando contigo todo lo aprendido. Encuéntrate flotando ahora sobre el
presente. Permítete ir con tu guía mientras ambos descendéis flotando a través
de las nubes, volviendo a la Tierra, atravesando el techo de la habitación
donde comenzamos. Agradece al guía por su ayuda hoy y despídete. Ten presente
que puedes acudir a él en busca de guía en el futuro, si la necesitas. Observa
cómo tu guía se aleja flotando y luego date la vuelta para cruzar la puerta por
donde entraste. Buen trabajo.
Rodeado de la luz sanadora, en un
instante en que cuente hacia atrás desde tres, regresarás sintiéndote
despierto, renovado y mejor que antes. Tres, recuerdas la sanación recibida de
los animales sintiendo gratitud por las lecciones; dos, procesas esta información
en tus sueños para que te integres a la nueva energía mañana por la mañana;
uno, encuentras un aprecio renovado por los animales después de este viaje; ¡y
estás de vuelta!
¿Cómo resultó ese viaje? ¿Qué
animales viste? ¿Cómo influyeron en tu experiencia y en tus enseñanzas
espirituales? ¡Buen trabajo!
Experimentando tus vidas pasadas en
forma animal.
Anteriormente escuchamos a
personas que creen haber vivido vidas pasadas como animales y, si lo piensas
bien, no es tan difícil de creer. Como comentamos en la primera parte, muchas
religiones reconocen la idea de que los animales tienen alma y que el alma
evoluciona en diversas formas durante la existencia. Vivimos muchas vidas. En
este próximo viaje tendrás la oportunidad de regresar en el tiempo a vidas en
las que exististe en forma animal. Existe la posibilidad, por supuesto, de que
al emprender este viaje descubras que nunca tuviste una vida pasada como
animal, y eso está bien. El viaje te brindará algún tipo de experiencia de
vidas pasadas, independientemente de si descubres o no una vida animal. El alma
es tan vasta que siempre recibes la información que más necesitas en cada
momento. ¿Listo?
Ejercicio
Con la mente tranquila y serena
siéntate en un lugar cómodo y cierra los ojos. Siente cómo una luz sanadora y
apacible recorre tu cabeza y desciende hasta ojos, nariz y mandíbula,
continuando por cuello y hombros, hasta brazos, codos, muñecas, manos y dedos.
Imagina que la luz recorre la columna vertebral hasta piernas y pies. Permite
que la luz disipe cualquier tensión y observa cómo, con cada respiración, te
sientes más y más relajado. Esa luz amorosa te envuelve ahora en un resplandor
dorado. Sabes que dentro de esta luz dorada estás a salvo y que solo aquello
que te beneficia más puede manifestarse.
Imagina una puerta frente a ti.
Puede ser la misma puerta que has cruzado antes, o puede ser nueva. Ábrela y
entra en una hermosa habitación. Siente las agradables vibraciones del lugar
mientras observas a tu alrededor. Observa que un ángel, o guía amoroso,
desciende flotando. Siente el amor incondicional que tu guía te tiene e imagina
que ambos podéis comenzar a flotar. Flotando hacia arriba a través del techo de
la habitación, te encuentras entre las nubes, flotando lejos y notando que
cuanto más alto flotas más relajado te sientes. Muy bien.
Hoy tú y tu guía flotáis sobre ti.
Debajo de ti verás un rayo de luz blanca que representa el tiempo. Tu guía lo
sabe todo sobre ti, así que hazle una pregunta: ¿He existido en forma animal? Permite
que tu mente observe la primera respuesta que recibes. Cuando esa respuesta
aparezca en tu mente imagínate flotando de regreso sobre ese rayo de luz en
dirección a tu pasado. En un momento, cuando cuente hasta tres, llegarás a este
momento en el que estabas en forma animal, o si nunca antes has estado en forma
animal, llegarás a un espacio donde los animales jugaron un papel importante en
el viaje de tu alma. ¿Listo? Uno, flotas de regreso; dos, muy rápidamente, cada
vez más atrás en el tiempo; y tres, estás allí. Estate allí, ahora, e imagina
que tú y tu guía podéis flotar a través de esas nubes y estar en este tiempo
primigenio.
¿Dónde estás? ¿Qué año es este?
¿Qué tipo de animal eres? Estate ahí ahora, plenamente involucrado en tu vida e
imagina que tu mente puede recordar rápidamente todos los detalles de este
momento importante. Avanza rápidamente a través de tu tiempo en forma animal y
llega al último día de esa vida. Aún rodeado de una luz amorosa y protectora,
observa cómo pasas al espíritu, hazlo ahora. Elévate, más y más, fuera de ese
cuerpo, hacia el espacio pacífico de entre vidas. ¿Qué lecciones aprendiste en
tu vida como ese animal? ¿Cómo se manifiestan esas lecciones en tu encarnación
actual? ¿Por qué tu alma eligió convertirse en un animal? O si nunca tomaste
forma animal, ¿por qué no lo hiciste? Permite que tu guía te ayude a responder
estas preguntas y ten la seguridad de que las respuestas son fáciles de
recibir. Muy bien.
Cuando estés listo, ve con tu guía
mientras ambos flotáis de regreso a través de las nubes, volviendo a la hermosa
habitación donde comenzaste. Da las gracias a tu guía sabiendo que si necesitan
más aclaraciones tu guía puede reunirse contigo aquí para hablar sobre ese tema
con más detalle.
Mientras tu guía se aleja flotando
date la vuelta y regresa por la puerta por donde entraste. En un instante,
cuando cuente hacia atrás desde tres, estarás de vuelta, sintiéndote renovado y
mejor que nunca. Tres, continúa procesando esta nueva información en tus sueños
esta noche para que mañana por la mañana estés completamente integrado a esta
energía; dos, conduce con cuidado, mantente siempre a salvo; uno, enraizado,
centrado y equilibrado; ¡estás de vuelta!
¿Cómo te fue? ¿Te sorprendió lo
que descubriste? ¿Encontraste conexiones relevantes sobre cómo tu vida en forma
animal contribuye al crecimiento de tu alma? El alma es tan vasta que, con cada
viaje, se revela más información. Todo sucede en el momento divino, pues la
información está destinada a que la recibas. Por eso la vida es tan
interesante. Tu alma es una aventura en constante desarrollo, con nuevas
perspectivas y dones que aparecen en el camino, en el momento y lugar precisos.
Escribir un diario sobre tus experiencias puede ser muy útil. wisto
Experiencia del espejo de vidas
pasadas
Como se explica en la sección de
casos prácticos de este trabajo otra forma útil de experimentarse en forma
animal es mirarse en un espejo. A veces a las personas les cuesta describirse,
o describir sus vidas pasadas cuando adoptan forma animal. Esto se debe a un
vocabulario limitado y al contexto completamente diferente en el que se
encuentran como animal en vez de como humano. El siguiente ejercicio te ayudará
a crear una imagen más vívida de ti para que puedas descubrir el significado de
cualquier vida que hayas vivido en forma animal. ¿Listo?
Ejercicio
Siéntate en tu lugar favorito y
cierra los ojos. Inhala y exhala por la nariz y, con cada respiración, sentirás
mayor relajación. Permite que un rayo de luz blanca, pura y amorosa, descienda
por la coronilla recorriendo cuello, hombros, brazos, muñecas y dedos, y baje
por la columna vertebral hasta piernas y pies. Deja que esa luz fluya desde el corazón,
envolviéndote en una brillante esfera de luz protectora. Ten la certeza de que
dentro de esa luz estás a salvo y protegido, y que solo aquello que te
beneficia al máximo puede manifestarse.
Observa. Hay una puerta frente a
ti. Puede que sea la misma que has visto antes, o puede que sea nueva. Ábrela y
entra a una hermosa habitación. Nota lo relajado y a gusto que te sientes.
Seguro y protegido. Mientras empiezas a mirar a tu alrededor un ángel, o un
guía, desciende flotando para recibirte. Este ángel lo sabe todo sobre ti, tu
alma y tu viaje. Imagina que el ángel te ayudará hoy a ver quién fuiste antes.
Imagina que tú y tu ángel podéis
caminar, o flotar, hasta una pared al otro lado de esta habitación y allí
encontráis un espejo. Haz a tu ángel la pregunta relevante de este viaje:
"¿He sido alguna vez un animal?".
Escucha la voz de tu ángel respondiendo
a tu pregunta. Fíjate en la primera respuesta que te venga a la mente. Si la
respuesta es sí, mírate al espejo y visualízate como eras antes.
¿Qué animal eres? ¿Cómo te sientes?
Fíjate que este espejo tiene el
pomo de una puerta. Gira ese pomo, abre la puerta y entra a esa vida en la que
estabas en forma animal. ¿Dónde estás? ¿Qué año es? Fíjate en lo primero que te
venga a la mente.
Avanza rápidamente a través de los
sucesos más importantes de esa vida hasta llegar al último día de ella. Rodeado
aún por esa hermosa luz blanca sanadora, observa cómo es tu muerte. Hazlo ahora,
y entra en el espacio de entre vidas. ¿Qué lecciones aprendiste en forma
animal? ¿Cómo afecta esa vida a tu realidad actual? ¿Qué puedes aprender de esa
experiencia que mejorará tu vida actual? Observa todo esto, luego desciende
flotando a través de las nubes y regresa por la puerta por la que entraste a
esta experiencia.
Vuelve a encontrarte en la hermosa
habitación y agradece a tu guía o ángel por su ayuda hoy. Despídete mientras os
alejáis flotando. Lleva contigo toda esta información, te das la vuelta y cruzas
la puerta por la que entraste, regresando al punto de partida.
En un instante, cuando cuente
hacia atrás desde tres, volverás sintiéndote despierto, renovado y mejor que
antes. Tres, estás enraizado, centrado y equilibrado; dos, procesas esto en tus
sueños esta noche para que integrar, completamente, a esta nueva energía por la
mañana; y uno, ¡estás de vuelta!
¿Qué tal te fue con el viaje del
espejo? ¿Te resultó más fácil acceder a la forma animal que con el proceso
tradicional de regresión a vidas pasadas? A veces el espejo es necesario.
Incluso en la regresión tradicional puede ser una herramienta asombrosa y a
menudo sorprendente para verte con la forma exacta que tenías en el pasado.
Amor por las mascotas
Espero que hayas tenido encuentros
significativos con tus queridas mascotas durante las experiencias de
visualización guiada. Este ejercicio final pondrá el propósito de tus viajes en
primer plano a medida que profundices. Se trata de conectar con nuestro
interior para experimentar los profundos sentimientos de amor, paz y alegría
que provienen de amar a un animal.
Hay un dicho que afirma que
debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo. Creo que es cierto. Una
forma de traer más amor a tu vida, y a tu entorno, es crear primero ese
sentimiento en ti.
Al principio de este trabajo
comentamos que a veces tendemos a amar más a nuestros animales que a las
personas porque aquellos nos ofrecen comprensión y apoyo incondicionales. Para
cultivar sentimientos profundos de amor en nuestros corazones, y beneficiarnos
de ellos en otras áreas de la vida, tiene sentido conectar con el amor que
sentimos por nuestras mascotas. En este proceso crearás sentimientos de
aceptación, amor y paz hacia todos los seres, comenzando por conectar con el
amor que sientes por tu mascota. Para ello puedes pensar en alguna de las
mascotas que conociste en viajes anteriores, o en cualquier animal que ames
profundamente. En cualquier caso, será una experiencia maravillosa. ¿Estás
listo?
Ejercicio
Siéntate en una silla cómoda y
cierra suavemente los ojos. Empieza a respirar paz, sanación, relajación y
alegría; y exhala cualquier tensión o preocupación. Sigue inhalando por la
nariz contando hasta cuatro: uno, dos, tres, cuatro. Exhala uno, dos, tres,
cuatro. Perfecto. Permítete llenarte de paz y tranquilidad y exhala todo
aquello que ya no te sirve. Recuerda que, a lo largo de este proceso, cada vez
que inhales absorberás amor, y cada vez que exhales, liberarás tensión y estrés.
Imagina que hay una puerta frente
a ti. Puede que sea que ya la hayas visto antes, o no. Adelante, abre esa
puerta y entra a tu hermoso y seguro espacio. Siente las increíbles vibraciones
de tu lugar especial mientras miras a tu alrededor. Observa. Hay una puerta al
otro lado de esa habitación y se está abriendo. Y ves que entra tu mascota más
querida. Permítele entrar. Camina, flota o vuela a través de la puerta y viene
a saludarte, ahora. Si ha fallecido, observa cómo se ve joven, llena de energía
y feliz por verte.
Saluda a tu compañero especial con
una caricia en la cabeza y di lo que necesites decirle ahora. Mientras lo haces
puedes abrazar a tu mascota. Hazlo ahora. Siente cómo tus brazos la envuelven
como si estuviera aquí mismo, ahora mismo. Perfecto. Permite que ese sentimiento
penetre en cada célula de tu ser, comenzando por la punta de los dedos de los
pies. Permite que tus células se expandan e inviten a tu mascota especial a tu
energía, sintiendo una sensación expandida de amor y felicidad en tu cuerpo
mientras esa sensación sube por tus piernas, espalda y estómago, respirando ese amor a
través de tus pulmones mientras el sentimiento sube por tu corazón, cuello y
hombros, tus brazos y manos, hasta cabeza y mente.
Dirige tu atención a tu corazón
mientras abrazas a tu mascota y sientes el amor que te tiene. Permite que la
energía de tu corazón se expanda y crezca. Una cálida sensación te inunda y
comienzas a sentir una inmensa gratitud por el amor que compartes con tu
mascota. No hay nadie en el mundo a quien ames más, y que te ame a ti también.
¿Qué se siente al saber que te aman tanto? ¿Qué sientes al abrirte a este
sentimiento de amor expandido hacia los demás?
Ahora, abre tu mente a quienes
quieran acompañarte: familiares, amigos, compañeros de trabajo. Observa quiénes
te apoyan. Ahora te das cuenta de que ellos también te quieren tanto como tú a
tu mascota. Quizás no lo habías notado antes, pero permite que estos amigos
expresen su gratitud hacia ti y el papel que has desempeñado en sus vidas.
Diles lo importantes que son para ti, tómate tu tiempo y, cuando termines,
permíteles que se aparten y estén con tu mascota.
Tu corazón se abre y se expande,
relajándose ante las vibraciones amorosas de saber que eres amado y que amas a
los demás. Ahora imagina que se abre la puerta a tu vecindario, a tu ciudad, tu
región, a tu país. Siente cómo extiendes amor a todos los seres de esas áreas.
Observa lo maravilloso que te sientes al amar toda la vida y permitir que la
vida te ame a ti también.
Imagina que ahora te elevas del
suelo y flotas sobre esta habitación donde comenzaste, sobre tu mascota y todos
los que se han reunido contigo. Te ves flotando sobre tu pueblo, tu ciudad, tu región
y tu país hasta que te encuentras en el espacio exterior, contemplando a la
Madre Tierra. Envía amor al planeta e imagina que la Madre Tierra te
corresponde. Considera a nuestro planeta como un ser vivo y envíale luz y
gratitud.
Sigue expandiéndote hasta que
puedas imaginar que la Madre Tierra cabe en la palma de tu mano. Sostenla con
ternura, cuídala y cuida a todos los animales, personas y seres vivos que
habitan nuestro hogar terrenal. Envía amor e imagina que sientes cómo ese amor
regresa a ti a través de tu mano, y asciende por tu brazo hasta tu corazón. Tu
corazón nunca se habrá sentido tan pleno y te verás viviendo en armonía con
todas las personas y todos los seres.
Tómate tu tiempo y, cuando estés
listo, comienza a flotar de regreso por el espacio sobre el planeta, sobre el
país, tu región y tu ciudad, y encuéntrate de nuevo dentro de la habitación
donde comenzamos el viaje. Imagina que toda tu familia, amigos y vecinos que te
acompañaron hoy se despiden saludando con la mano, agradeciéndote por tomarte
el tiempo de enviarles amor, sanación y buenos deseos, y nota que una vez más
quieren expresar su amor por ti. ¡Eres importante para ellos! Te necesitan y tú
los necesitas a ellos y, juntos, podéis crear la vida que deseáis experimentar.
Permíteles salir por la puerta por donde vinieron originalmente. Observa que
pueden decir cosas como "Gracias” o, "Te quiero". Diles lo que quieras
mientras regresan a su lugar de origen, sintiéndose mejor que antes.
Una vez que todos se hayan ido el
único ser que quedará será tu mascota, o mascotas, especiales. Adelante, da a
tu mascota otro abrazo, enviándole amor y recibiendo el sentimiento de amor más
profundo que jamás hayas sentido. Permite que cada célula de tu ser realmente
sintonice con lo que se siente al ser tan amado y necesitado. Mira a los ojos
de tu mascota y podrás ver el amor que siente por ti. Comenzando esta vez por
la parte superior de tu cabeza, siente cómo ese amor se mueve hacia tu mente,
hacia tus ojos, nariz, boca y mandíbula. Permite que tu mandíbula, cuello y
hombros se relajen mientras llevas esos sentimientos de amor a tus brazos: tus
codos, muñecas, manos y puntas de los dedos. Acaricia a tu pequeño animal, o
criatura, y envíale amor a través de tus dedos. Muy bien.
Sigue permitiendo que ese
sentimiento de amor que te envía tu mascota recorra tus hombros, tu cuello y tu
columna vertebral, vértebra a vértebra, mientras el amor llega a tu corazón, tu
estómago y tus pulmones. Inhala amor, exhala amor. Observa cuánto más amor
tienes ahora que al principio para que, cuando exhales, puedas enviar amor a tu
mascota y a todos los demás seres del planeta.
Permite que esta luz y este amor
fluyan una vez más hacia tus piernas, hacia tus muslos, rodillas, pantorrillas,
tobillos, talones y dedos, y que se extiendan hasta las plantas de tus pies.
Envía este amor renovado hacia abajo, hacia abajo, hacia abajo, a través de las
plantas de tus pies y deja que viaje hasta lo más profundo de la Tierra, como
si estuvieras enviando amor directamente a nuestro planeta.
Mientras haces eso imagina que de
las plantas de tus pies brotan raíces que viajan hacia abajo, hacia abajo,
hacia el núcleo de la Tierra, conectándote con nuestro planeta.
Nota lo mucho más ligero y
radiante que te sientes al dar y recibir este amor. ¡Bien hecho! Ahora,
concéntrate por completo en tu querida mascota y agradécele por estar en tu
vida. Observa que tu mascota también te lo agradece; no con palabras, sino con
gestos. Lleva contigo ese sentimiento mientras tu mascota regresa por la puerta
por donde entró. Despídete por ahora, sabiendo que volverás a verla, y podrás
crear fácilmente estos sentimientos de amor a partir de ahora, cada vez que
pienses en ella. Si lo necesitas en el futuro, puedes cerrar los ojos por un
momento e imaginarte en su presencia, y eso te traerá instantáneamente una paz
como nunca antes habías sentido. Siempre puedes llevar contigo esta paz, a lo
largo del día, para que todo tu mundo se sienta tranquilo y relajante.
Una vez que tu mascota cruce la
puerta, date la vuelta y busca la puerta por la que entraste. Ábrela y sal al
lugar de donde partiste. Te sentirás enraizado, centrado y equilibrado, y en un
instante, cuando cuente hacia atrás desde tres, regresarás sintiéndote
despierto, renovado, amado y mejor que antes.
Tres, procesa esta nueva energía
amorosa en tus sueños para que mañana estés completamente integrado en este
espacio expandido y amoroso. Dos, conduce con seguridad, mantente seguro en
todas las actividades. Uno, ¡ya estás de vuelta!
¿Qué tal te fue? ¿Te resultó más
fácil desarrollar profundo amor por todos cuando pensabas primero en tu
mascota? Parece una tontería, pero he descubierto que funciona porque nuestras
mascotas son tan buenas demostrándonos su amor que podemos corresponderles y
luego transmitir esa energía al mundo que nos rodea.
También puedes hacer diferentes
versiones de este ejercicio pensando en cualquier cosa o persona que ames,
estableciendo el sentimiento y luego enviándolo a nuestro mundo. ¡Sigue
haciéndolo! Nuestro mundo necesita que todos nos enfoquemos en lo correcto. Ahora,
centrémonos en las maravillosas cosas que todos tenemos en común para que
podamos seguir creando el mundo pacífico que todos anhelamos.
Resumen
Puedes aprender mucho sobre ti y sobre
el viaje de tu alma al explorar tus conexiones con animales de vidas pasadas.
Los animales que aparecen en diferentes momentos de la historia influyen
significativamente en nuestra experiencia, enriqueciendo nuestras vidas.
Recuerda tomar notas y también que
siempre puedes repetir estos viajes si quieres descubrir más sobre vidas
pasadas. Personalmente uso la regresión como herramienta y sé que, en cualquier
momento, lo que surja es exactamente lo que debe suceder. Es posible que se
revele nueva información más adelante.
Conclusión
¡Cómo pasa
el tiempo! Mi pequeño amor, BisKit, ya tiene diez años. Me cuesta creer
que hayan pasado tantos años desde que lo rescaté del refugio
de animales hace tanto tiempo. Sé que se avecina una dolorosa despedida pero el
viejo dicho de que “es mejor haber amado y perdido que no haber amado nunca” es
tan cierto. No cambiaría ni un solo momento con BisKit, Goo, Scruffster
ni ninguno de mis queridos animales. Estoy segura de que tú sientes lo mismo
por tus mascotas.
¿Cómo podríamos vivir una vida plena
sin el amor de las mascotas? Los animales nos brindan amor incondicional y la
oportunidad de dar, compartir y aprender sobre nosotros y los demás a través de
sus ojos. La vida se enriquece enormemente gracias a nuestros perros, gatos,
pájaros y demás bichos, pero para recibir esos aprendizajes y beneficios,
debemos entregarnos por completo y con los ojos bien abiertos para comprender
que, lamentablemente, nada en el universo es permanente. Este planeta que
elegimos tiene sus ventajas, pero uno de los aspectos más difíciles de la vida
es que nadie sale ileso, y a cada instante las cosas cambian y se desvanecen.
Las mascotas sienten el dolor tan
profundamente como nosotros, lo cual es otra conexión que todos compartimos. La
diferencia es que no tienen la capacidad de intelectualizar su pérdida, lo cual
puede ser bueno o malo dependiendo de cómo se mire. Los humanos tendemos a
reflexionar sobre nuestro dolor a veces, lo cual es más que comprensible, pero
esperamos que en algún momento podremos superar nuestra pérdida y alcanzar mayor
paz y aceptación. La regresión a vidas pasadas ha sido una bendición para mí y
mis clientes, especialmente para ayudarnos a resolver el duelo y aceptar la
condición universal de la transitoriedad de modo que podamos seguir amando y
abrazar la sabiduría del cambio y lo desconocido.
Explorar las encarnaciones pasadas
que hemos compartido con nuestros animales no es un simple entretenimiento. Por
supuesto, descubrimos historias y recuerdos entrañables de los buenos momentos
y las muestras de cariño que compartimos, pero a menudo los animales nos ayudan
a descubrir y sanar emociones y traumas profundos. Entienden nuestras
motivaciones y comportamientos inconscientes mejor que nosotros mismos. Cuando
amamos a un animal entregamos todo nuestro cuerpo, mente y alma a esa relación,
y nuestra mascota se convierte en la proyección de todos los sentimientos
inconscientes que le transmitimos. De esta manera, nuestras mascotas nos
brindan el mayor regalo que cualquier ser vivo puede ofrecer: la oportunidad de
sanar y convertirnos en mejores personas. Sin duda, para quienes creen en una
evolución que experimentamos al reencarnar a través de diversas formas de vida,
tener y amar animales nos otorga una calificación positiva y nos ayuda a mejorar
nuestro karma, transformando todas nuestras relaciones con los demás, el medio
ambiente y el mundo en general, en un esfuerzo por mejorar la condición humana.
Espero que este trabajo te ayude
·
a sonreír al recordar la bendición que
representan los animales en tu vida,
·
a saber que volveremos a ver a nuestras mascotas
en el más allá y en nuestras vidas futuras
·
a sanar cuando llegue el momento de su pérdida,
para que puedas recordar con cariño y afecto tu relación con ellas y saber que
fuiste bendecido al tenerlas en tu vida.
Así es como yo elijo ver mi
relación con los animales. Sin importar su duración, soy mejor persona gracias
a ellos, y mientras viva esta vida, aceptaré la fugacidad de la vida y amaré a
mis mascotas mientras me tengan. Con esto te envío amor y luz en tu camino y deseo,
a ti y a tus mascotas, toda la alegría que este mundo tiene para ofrecer.
¡Namaste!
Bibliografía
Alderton, David. La enciclopedia ilustrada completa de las aves del mundo: la
fuente de referencia definitiva e identificador de 1600 aves, con información
sobre su hábitat, plumaje, anidación y alimentación. Leicestershire,
Inglaterra: Lorenz Books, 2012.
Zorros,
lobos y perros salvajes del mundo. Nueva York: Facts on File, Inc., 1994.
Anastasi, Dueña. Jerbos: La guía completa para el cuidado de los jerbos.
Irvine, CA: BowTie Press, 2005.
Andrews, Ted. El lenguaje animal: Los poderes espirituales y mágicos de las
criaturas grandes y pequeñas. St. Paul, MN: Llewellyn Publications, 1993.
Bartlett, Patricia. El manual del hámster.
Hauppauge, NY: Barron's Educational Series, Inc., 2015.
Bernstein, Morey. La búsqueda de Bridey Murphy. Nueva York: Doubleday,
1989.
Busch, Robert H. El almanaque del lobo, edición nueva y revisada: una
celebración de los lobos y su mundo. Landham, MD: Lyons Press, 2007.
Cameron, W. Bruce. El viaje de un perro: otra novela para humanos. Nueva
York: A Forge Book, 2012.
El camino a
casa de un perro: Una novela. Nueva York: A Forge book, 2017.
Cheek, Roland. Aprender a hablar con los osos: para que los osos puedan
escuchar. Columbia
Falls, MT: Skyline Publishing, 1997.
Daly, Carol Himsel, DVM, y Sharon Vanderlip, DVM. Ratas: Todo sobre su compra, cuidado, nutrición, manejo y
comportamiento. Hauppauge, NY: Barron's Educational Series, Inc., 2012.
Grogan, John. Marley y yo: Vida y amor con el peor perro del mundo.
Nueva York: Harper Collins, 2005.
Holloway, April. “Traficando con
el pasado: ¿Cómo conseguían los antiguos egipcios la nicotina y la cocaína?”2
de diciembre de 2017,
https://www.ancient-origins.net/history/dealing-past-how-did-ancient-egyptians-get-nicotine-and-cocaine-009223.
Koontz, Dean. Una gran pequeña vida: Memorias de un perro alegre.
Nueva York: Harper Collins, 2009.
Mattison, Chris. Guía de la naturaleza del Smithsonian: Serpientes y otros
reptiles y anfibios: El mundo en tus manos. Nueva York: DK Publishing,
2014.
Mills, Dick. Manuales de observación de peces de acuario: Guía visual de más
de 500 variedades de peces marinos y de agua dulce. Nueva York: Dorling
Kindersley, Inc., 1993.
Orban, Teo. Pastor
alemán: Biblioteca popular de perros. Neptune City, NJ: TFH Publications, Inc., 1999.
Pavia, Audrey. Cobaya: Tu mascota feliz y sana, segunda edición. Hoboken, NJ: Howell Book House,
2005.
Seidensticker, John y Susan Lumpkin. Gatos:
Libro de respuestas del Smithsonian. Washington, DC: Smithsonian Books,
2004.
Skomal, Gregory. Manual de tiburones: Segunda edición: La guía definitiva de los
tiburones más fascinantes del mundo. Kennebunkport, ME: Cider Mill
Press, 2008.
Stebbins, Robert C. Peterson Guías de campo Reptiles y anfibios del oeste Tercera
edición. Nueva York: Houghton Mifflin Company, 2003.
Stone, Lynn M. Razas de conejos: Guía de bolsillo de 49 razas esenciales.
North Adams, MA: Storey Publishing, 2016.
Recursos
Salvo
contadas excepciones, la mayoría de mis mascotas fueron adoptadas a
través de refugios de animales municipales y organizaciones de rescate animal.
Tanto si ya tienes una mascota como si buscas una es interesante que te hagas
con un listado de organizaciones locales de ayuda a animales a las que puedas
acudir para encontrar animales en adopción. Si quieres encontrar un trabajo
voluntario significativo en tu comunidad o donar a la noble causa de ayudar a
los animales que tanto nos dan con su cariño ese listado podrá ayudar y
ayudarte
Expresiones de gratitud
Este libro
surgió gracias al liderazgo visionario de mi querida amiga y editora Angela
Wix. ¡Muchas gracias! A Bill Krause, Terry Lohmann, Annie Burdick, Lynne
Menturweck, Kat Sanborn, Jake-Ryan Kent, Sammy Penn, Sami Sherratt y al
increíble equipo de Llewellyn, no tengo palabras para expresar mi gratitud.
Como siempre, estoy en deuda con mi familia y mis amigos amantes de los
animales, entre ellos Juan Merideth, Pat Moon y Paula Wagner.
Acerca del Autor
Durante dos décadas Shelley Kaehr, doctora en
filosofía, ha trabajado con miles de personas en todo el mundo, ayudándolas a
alcanzar una mayor paz y felicidad en sus vidas.
Su proceso de regresión a vidas pasadas ha sido
avalado por el Doctor Brian Weiss, quien calificó su trabajo como "una
importante contribución al campo de la terapia de regresión".
Shelley, viajera incansable, cree que el alma
anhela regresar a lugares de encarnaciones anteriores. Acuñó el
término "supertrovie” para describir los recuerdos repentinos de
vidas pasadas durante sus viajes, y cree que todas las personas, lo recuerden
conscientemente o no, experimentan recuerdos de vidas anteriores mientras
realizan sus actividades cotidianas.
Shelley obtuvo su doctorado en ciencias
parapsíquicas del Instituto Americano de Teología Holística en 2001. Es
hipnoterapeuta clínica certificada y formadora, y reside cerca de Dallas,
Texas. Cree firmemente que todos tenemos la capacidad de realizar cambios
positivos y vivir la vida de los sueños.
Visita a Shelley en línea: https://pastlifelady.com
Conecta con ella en su página de fans de
Facebook: Past Life Lady
Instagram: shelleykaehr
YouTube: La dama de vidas pasadas
Twitter: @ShelleyKaehr
Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario